Estoy recostada del pecho de Deavon desde hace veinte minutos, sus manos se pasean por mi espalda trazando pequeños círculos que hacen a mi cuerpo temblar. No puedo creer lo que acabo de hacer, ni siquiera soy consciente de porque lo hice.
Estamos en la casa de Adam, no me puedo sentir peor en este momento.
Es cierto todo lo que dijo, desde que me hace temblar sin tocarme y hasta que sabe exactamente que hacer conmigo, estoy segura que este ha sido el mejor orgasmo que he tenido desde que tengo uso de razón. Sus manos, su lengua, su respiración, su compañero; estoy completamente embelesada por un hombre que conocí hace menos de un mes.
- ¿Duermes? –Susurra y su corazón comienza a latir fuerte.
- No. –Volteo para mirarlo, me observa con tanta ternura que no puedo entender que hace menos de una hora, haya sido aquel hombre que me hizo estremecer sin piedad alguna.
- ¿Estás bien? –Asiento y beso su pecho perfectamente moldado.
- ¿Tu? –Pregunto con miedo, tiene algo oscuro en la mirada.
- He querido desnudarte desde que te vi por primera vez. –Su sinceridad es una de las cosas que me dejan sin habla.
- ¿Cómo es eso posible? –El besa mi frente y me deja con ansias de una respuesta.
Deavon me mira por unos segundos más, casi por instinto me muerdo los labios y tengo la necesidad de que sea él quien los devore sin piedad. Me dedica una sonrisa de costado y me besa con ternura en los labios.
- ¿Presumo de lo que carezco? –Pregunta con la mirada salvaje y no encuentro las palabras para decirle que es inexplicable lo que me hizo vivir.
- Mmmm... -gesticulo y su sonrisa se ensancha más en señal de satisfacción.
- El silencio otorga, Alice. –Susurra en la comisura de mis labios.
- A ver, ¿Si te das cuenta que esto es muy bizarro? –Digo mientras el frunce su ceño sin entenderme. –Estamos en la cama de mi novio. –Trato de no sentirme mal, pero mi consciencia es peor que Pepito grillo.
- Lo sé. –Brama con irritación.- Me gusta las situaciones extremas, lo que hiciste me desestabilizo, no sabía si era un sueño o realmente estaba pasando.
- ¿Situaciones extremas? -¿A qué se refiere con esto?
¿Por qué tiene que sonreír todo el tiempo?
- Lo prohibido siempre es más emocionante, Alice. –Su tranquilidad es otra de las cosas que me desestabiliza.
- Mmm... –Frunzo los labios y él me mira sin entender, de nuevo.
- ¿Qué es "mmm"? –Gesticula imitándome y no puedo lograr mantener mi risita estúpida callada.
- Déjame entender. –Digo sosteniéndome de mis brazos apoyándolos en la almohada- ¿Lo que te gusta de mí es que este comprometida? –Arquea una ceja y yo revoleo los ojos.
- Me gustas tú, no puedo explicarte cuanto. –Me mira fijamente.
- Me conoces hace nada, Deavon. –Recalco lo mismo que vengo diciendo desde que hablamos.
- No necesitas conocer a una persona para pasarla bien, menos para tener sexo y menos para saber cuando tu cuerpo te manda señales de que hay alguien en tu entorno que te gusta lo suficiente como para que te importe poco si está o no esta con alguien.
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Prohibido
Romantik[SIN EDITAR] La ciudad que nunca duerme, un trabajo, una casa, amigos y la locura de Nueva York. Alice esta acostumbrada a vivir así, cree que tiene la vida perfecta, tan perfecta como aburrida. Tiene un novio, un buen trabajo, unas buenas amigas y...
