Un día..

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Un día Lucas me invitó a una fiesta que se celebraba en casa de su amigo Joseph. En ese tiempo llevábamos saliendo 2 años (tras acabar el colegio, nos separamos por la distintas universidades, pero seguimos juntos en nuestra relación). Sí, lo sé. Hice un salto algo largo en mi vida. Pero lo hago porque esos dos años que no relato en esta carta fueron los más felices de mi vida: acabé el bachiller con unas notas altísimas (fui la segunda mejor alumna en clase), conseguí ayuda financiera y apliqué a una universidad a la cual fui aceptada; y lo mejor de todo, tenía a Lucas a mi lado. Así que no hay nada "interesante que relatar" (y sí,yo llamo interesante a las tristezas y desgracias de mi vida; la felicidad es considerada como "aburrido" por mi destino). 

Volviendo a la fiesta, quise comprarme un bonito vestido para lucir a la altura de Lucas, pero no me llegaba el dinero, ya que los últimos ahorros que tenía los gasté en el regalo de cumpleaños de Lucas, que cumplió 20 años; además los gastos de universidad (libros que eran por mi propia cuenta y el material necesario) me mantenían en un hilo bien fino. Gastaba poco en mi comida, lo que me llevó a una gran pérdida de peso. Pero mi querido Lucas, anticipando mi situación económica, me compró un vestido de color escarlata, sin tiras y ajustado. Le cogí tanto cariño que aún lo sigo conservado. Está casi intacto, en todo este tiempo, solo me lo puse una vez, en aquella noche que marcó mi vida.

Ps: lector si eres una mujer, puedes quedártelo. Es talla S. Si no te llega o te es muy grande, siempre puedes venderlo.


Lucas quería que yo fuera a vivir con él, ya que él sabía que lo que más deseaba era dejar de depender de mis padres por la incómoda situación en casa. Eramos ya mayores de edad y un día me dijo una frase que sonó tan chistosa, que no paré de reír durante un buen rato.''Si ya dormiste conmigo en mi departamento y en mi cama, ¿para qué sufres recorriendo tanta distancia que hay desde tu casa hasta la mía, cuando puedes recorrer solo 5 metros?'' Lo que dijo era cierto, pero sonó tan gracioso, que los dos terminamos tumbados en el suelo muertos de la risa. Le prometí que iría a vivir con él después de acabar el curso académico. Puse esa condición no por miedo a mudarme con él o porque desconfiara en él. No. Simplemente quería hacer las cosas bien, todo a su tiempo. Él aceptó mi decisión sin enfados ni protestas. Además, una pequeña parte insegura de mí todavía no se podía creer que Lucas estuviera enamorado de mí (malditos complejos).

Ahora me pregunto si al haber aceptado mudarme con él antes de la fiesta habría cambiado algo. No, seguramente no....¿o sí?

Lucas me vino a recoger con su auto y juntos fuimos a la fiesta. Había mucha gente, a la mayoría los conocía; otros ni me sonaban. Pero no me importaba, con tener a Lucas a mi lado nada me podía faltar. Lucas y yo bailamos, bebimos, nos reímos, todo era perfecto. Tras un rato de pura diversión entre nosotros, sus amigos le llamaron para jugar a ''Stampe'' Te estarás preguntando qué es eso, pues aquí te va la explicación: ni yo misma lo se. Lucas me dijo una vez: "Es algo propio de mi banda, dudo que lo comprenderás." Así que al igual que yo, te quedas con las dudas.

Al principio no quiso aceptar porque eso suponía dejarme sola en la fiesta durante un tiempo, pero yo le animé a que se vaya con ellos asegurándole que me lo pasaré bien. Al final él terminó por ceder a la propuesta y se fue con sus amigos a jugar, no sin antes de darme un beso (¡Tan tierno!). El tiempo que estuve sola en la fiesta marchó bien. Yo observé a la gente divertirse, bailé al ritmo de la música, hasta charlé con Maite de tonerias. No era una amiga, pero sí una buena conocida, siempre tuve la sospecha de que en el fondo le gustaba mi novio, pero como nunca intentó nada con él, dejé pasarlo. Es entonces cuando se acercó Juan.

Mi última carta Donde viven las historias. Descúbrelo ahora