"Noche gélida y cálida."

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-Adiós renacuajo.

-Adiós cavernicola.

Nea soltó una amarga carcajada y desapareció entre los coches.

Entonces la puerta del camión se abrió y el olor de Anni me cautivó.

Anni, ahora.

Que asco de tío de verdad...¿pero qué hace lleno de sangre? ¿era él el de los ruidos? No me extrañaría lo más mínimo.

-Lo siento...-dijo.

-Con eso no arreglas nada.-hice un gesto despectivo.

-Yo, Anni...

Se agachó a mi altura y colocó su cabeza a escasos centimetros de mi.

La luz iluminaba su rostro cubierto de sangre. No tenía ni idea de porqué, pero no estaba asustada, sería por que aun con un cerdo en la cabeza estaría igual de bueno.

-¿Qué te ha pasado?¿esa sangre es tuya?-pregunté con ternura- no, sht-le tapé con el dedo sus labios para evitar que dijera un "cállate".

-No iba a mandarte callar Anni.

-¡Deja de meterte en mi mente!-fingí un enfado.

-Necesitaba saber que estabas bien.-enrredó sus dedos en mi cabello y me abrazó fuerte.

Totalmente extrañada me mantuve con los ojos abiertos juntando las cejas en señal de que no entendía una m*ierda.

Sus cuerpo era caliente y abrasador, olía tan bien...cerré los ojos y cedí ante aquel abrazo.

-De veras, lo siento, estaba muy preocupado por ti, pensé que te había pasado algo, me estaba volviendo loco. -susurró en mi oreja aún abrazados.

El bello se me erizó con aquellas palabras y una ola de calor acabó con cualquier cosa negativa que pensara de él.

-No pasa nada...-mis mejillas adoptaron un color melocotón.

-Cuando iba en tu busqueda-se apartó de mi, pero no mucho- Ví un tigre que azechaba este camión. Iba a pasar de largo cuando escuché el ladrido de un perro que procedía de dentro-tragó saliva- Y me di cuenta que era Marco así que peleé con el tigre con esto-se giró para coger algo y me mostró una katana- le herí y me manché con su sangre, él escapo y bueno, aquí estamos-pasó su mano por su cabeza mientras sonreía.

-Dios mio Jake, ¿estás seguro que no te hirió?-acaricié su rostro.

-No, tranquila.

Me levanté para coger un trozo de venda -mi ropa hecha añicos- y la empapé de agua.

Volví a sentarme a su lado. Me miraba extrañado con los ojos bien abiertos.

-¿Qué haces?

-Limpiarte.

Y pasé el trapo por su barbilla y pecho eliminando cualquier rastro de sangre. Cuando acabé lanzé el trapo al suelo.

-¿Has pensado qué la razón por la qué un tigre intentó comerte es por tirar ropa llena de tu sangre?-dijo mientras pasaba su mano por la barbilla limpiandose el agua.

Joder es verdad, cuando me corté con la lata y me curé la herida lanzé el trozo de tela al suelo. ¡Qué tonta había sido! Pero...¿Cémo podía saber aquello si no estuvo?

-¿Como sabes eso?

-Por esto-volvió a girarse y sacó del bolsillo un retal manchado de sangre seca- Tienes que vigilar más...-volvió a guardarlo- Por cierto, ¿has comido?

-Sí, encontré mogollones de latas de conserva y comí albondigas en salsa, me corté con la lata-miré mi muñeca vendada.

-Ah, ya veo-suspiró- Bueno, creo que ahora que estás a salvo lo mejor será que vayas a dormir ¿no?.

-Dormiré con un ojo abierto, a veces el peligro esta más cerca de lo que crees-le guiñé un ojo- Nunca se sabe.

-¿Recuerdas que te he salvado la vida dos veces?

-¿Recuerdas que...-pensé algo con lo que contraatacar, nada- Vale, tienes razón, la proxima vez no lo hagas, así no te debo nada, y ahora buenas noches, apaga esa luz.

Jake.

Tenía que mentirle con lo de Nea. Viendo lo propensa que es al desmayo, prefería evitar caidas dolorosas.

-La unica luz que brilla con fuerza aquí eres tú...-susurré.

¡Mierda aquello no tenía que haberse dicho en voz alta! "Que no lo haya escuchado, por favor" supliqué, esta vez en mi mente.

-¿Qué has dicho?-preguntó Anni.

-Que la única luz que va a brillar es la del fondo del túnel cuando te mate.-mentí burlón.

-Juraría que no habías dicho algo tan largo, supongo que es por el sueño, dormiré con la navaja cerca.

Le besé la frente y cerró los ojos.

Apocalipsis.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora