Las vacaciones se acabaron y las clases comenzaron de nuevo. Ahora solo estaba con Daniel en los recreos, nadie se acercaba a nosotros.
El cumpleaños de Daniel coincidió con el primer día de clases, viernes ocho de enero. Celebramos su cumpleaños ese mismo día por la tarde.
Sopló las velas de la tarta y nos comimos una porción cada uno.
-Toma hijo, mi regalo -dijo alegremente Rick-.
Era un revólver. A Rick le había dado la tontería por las pistolas. Mi madre le regaló un traje negro.
-Mi regalo está en tu habitación -le dije a Daniel sonriendo-.
Subimos a la planta de arriba.
-Tápate los ojos -le dije mientras abría la puerta-.
Se los tapó y pasamos. Cuando se hubo colocado delante del regalo le dije que ya los podía abrir. Mostró una cara de asombro mientra se dirigía a tocarlo.
-¡Es un piano! -exclamó-.
Sabía que le iba a gustar porque él ya sabía tocarlo pero nunca había tenido uno. Daniel tocó algunas notas.
-Suena fenomenal. ¡Muchas gracias!
Se levantó y me abrazó. Se volvió hacia el piano y pudo ver un papel encima, lo cogió y lo leyó:
-Gracias por todo; gracias por ser tú, por ser mi amigo. Gracias por quererme, por estar conmigo cuando más lo necesitaba. Gracias por hacerme feliz, por cuidarme.
Gracias. ♥Te quiero♥
PD.: Espero que te guste el regalo.
Hizo una pausa.
-No tienes que darme las gracias -dijo entrcortadamente mientras se volvía hacia mí.
Le besé tiernamente.
Quise volver a entrar en la habitación de mi madre y Rick. No me descubrirían porque Rick y mi madre habían ido a comprar. Y Daniel estaría en su habitación.
Entré, cuando cruzaba el cuarto la alfombra que tapaba gran parte del suelo se arreguñó y me caí al suelo. Justo cuando caía el dolor de cabeza comenzaba y las voces extrañas se oían. Bajo esa alfombra tenía que haber algo escondido. La destapé y había una trampilla. Me quedé mirándola fijamente hasta que decidí abrirla. Estaba oscuro dentro pero se divisaban unas escaleras.
Toqué las paredes pero no había ningún interruptor de la luz. Bajé y me dirigí a tientas hasta el centro de la habitación buscando una cuerdecita para encender la luz. La sorpresa que me llevé no fue para nada agradable. Contra la pared yacía el cuerpo de una mujer. Sangraba por la frente y tenía un disparo en la tripa. Claramente estaba muerta. En un bolsillo de su chaqueta había una tarjeta con su nombre y teléfono:
Anne McCartney ♥
Ella era la tal Anne, y Rick seguramente la había matado y escondido aquí. Pero, ¿por qué?
Eché varias fotos con mi móvil a la víctima.
Apagué la luz y salí rápidamente de ese sitio, cerré la trampilla y coloqué la alfombra por encima.
En mi habitación cogí un cuaderno; de título le puse: "Casos que resolver". Escribí los datos más importantes de lo que acababa de ver. Esta sería mi oportunidad de investigar un crimen por mi cuenta, así podría practicar para cuando fuera criminóloga de mayor. Necesitaba imprimir las fotos que había sacado para pegarlas en el cuaderno, como Daniel tenía impresora en su habitación, me dirigí allí.
-Daniel, ¿me dejas...? -dejé la pregunta a medias y añadí enfadada- ¿Qué haces?
-Fumar.
-¡Deja esa mierda!
-No, ya no puedo. En Nochebuena Luke me hizo probarlo y ahora estoy enganchado...
-¿Me dejas imprimir unas cosas?
-¿Qué cosas?
-Unas. ¿Me dejas? Sí. Gracias -dije respondiendome a mí misma-.
Enchufé el móvil al ordenador busqué las fotos y las imprimí.
-¿Qué has impreso?
-Unas fotos. Mañana te enseño una cosa.
Me fui a mi cuarto y pegué las fotos.
Cenando Rick y yo nos mirábamos fijamente.
-¿Por qué os miráis tanto? -preguntó mi madre-.
-Rick te lo puede decir -contesté-.
-Rick, ¿hay algo que me quieras decir? -le preguntó mi madre-.
-No.
-¡Venga, Rick! ¡Suéltalo! -dije seria-.
-¿No crees que tú también tienes algo que decir? -me preguntó Rick-.
-¿Yo? Yo no tengo nada que decir -contesté-.
Al día siguiente decidí enseñarle a Daniel lo que el día anterior había descubierto. Aproveché en ir porque ni Rick ni mi madre estaban en casa. Llevé a Daniel a la habitación, abrí la trampilla y bajamos las escaleras.
-¡Ya no está! ¿Quién se lo ha llevado? -grité horrorizada-.
-¿El qué? -preguntó Daniel-.
-La mujer que estaba muerta.
Revolví todo el cuarto buscando algún escondite.
-¡Ya sé! -exclamé-.
Saqué mi móvil y busqué las fotos que hice al cadáver.
-No puede ser, no están... Vamos a mi habitación.
Salimos y fuimos a mi habitación, el cuaderno con las fotos y la información no podía haber desaparecido. Pasé las páginas una por una pero no había nada.
-¿Cómo es esto posible? -grité-.
-¿Y ahora qué buscas?
-Ayer, cuando descubrí a la mujer, saqué unas fotos que luego imprimí con tu impresora. Pues bien, no están, ni las que saqué ni las que imprimí y pegué en este cuaderno. Tampoco está todo lo que escribí.
-Y, ¿quién se supone que ha metido a esa mujer metido en ese cuartito?
-¡Tu padre! Esa mujer se llamaba Anne McCartney y tu padre el día de Nochebuena hacía algo extraño en su habitación. Al día siguiente fui a ver su traje y, ¡tenía una tarjeta con ese mismo nombre y salpicones de sangre por los pantalones! Ven, te lo voy a enseñar.
Saqué el traje de su armario. Estaba impecable, no había rastro de sangre por ningún sitio. Y la tarjeta ya no estaba en el bolsillo. En los demás bolsillos no había nada.
-No hay nada -dijo Daniel enfadado-, ¿por qué me mientes?
-¡No te miento!
-Entonces, ¿cómo explicas todo esto?
-No lo sé. ¡Te lo juro Daniel, yo nunca te mentiría con una cosa así!
Daniel me agarró del brazo y comenzó a andar hacía la entrada de la casa.
-¿A dónde me llevas? -pregunté-.
-A un psicólogo.
-¡No! -chillé sollozando-, ¿cómo puedes pensar que estoy loca?
-Yo no he dicho que estés loca, solo he dicho que te voy a llevar a un psicólogo. Tienes un problema muy grave.
-¡El que lo tiene eres tú! ¡Estás mal de la cabeza! ¡Suéltame!
Salimos de la casa.
Le di un bofetón pero no sirvió para nada.
-¡Lo siento, Daniel! -exclamé mientras le daba una patada en sus partes bajas-.
Me soltó y salí corriendo hacia casa.
¿Qué les pasaba a todos? ¿Por qué creían a Rick en vez de a mí? Ellos son los que estaban locos. Esperaba ansiosamente el día del juicio para decir todo lo que tenía que decir.
ESTÁS LEYENDO
Ayúdame...
Fantascienza¿Os habéis preguntado alguna vez como sería viajar en la máquina del tiempo? Esta es una historia de ciencia ficción y romance en el que una chica viaja en la máquina del tiempo para arreglar las cosas.
