Luego de ese día en el cual ambos experimentamos nuestro incipiente inicio en el mundo de la sexualidad, las cosas se tornaron un poco extrañas entre los dos. Los primeros días no sabíamos cómo actuar el uno con el otro y evitábamos a toda costa quedarnos solos. Me costaba horrores mirarla a los ojos y ella solía sonrojarse cada vez que nuestras miradas se cruzaban.
Yo quería más, quería seguir descubriendo ese mundo, pero no estaba muy seguro de querer hacerlo con ella. No quería manchar su inocencia, ella era pura y debía permanecer así por mucho tiempo más. Si iba a experimentar, seria con otras, alguien que no me importara tanto como ella me importaba.
Fue así como decidí encarar a Sofía, ella era la típica chica popular, la niña mimada que conseguía todo lo que quería y que siempre buscaba ser el centro de atención. También era una de las más fáciles, aun a la temprana edad de trece años. Había escuchado de boca de Javier, mi amigo del colegio, que ella gustaba de mí. No es que no lo supiera, me venía persiguiendo desde el jardín, pero nunca había llamado mi atención. Ninguna jamás lo hizo.
Una tarde, al salir del colegio, me la encontré en la puerta mientras esperaba que An saliera. Aproveché la oportunidad y decidí invitarla al cine, ella acepto gustosa y me dedico una sonrisa coqueta antes de irse. Cuando An salió no me atreví a contarle, Sofía y ella nunca se habían llevado bien y no quería escuchar un sermón.
El día de la cita, la lleve a ver una película de terror, se llamaba Gothika. Ani y yo amábamos ver películas de terror, no nos asustaban sino todo lo contrario. Jugábamos a predecir el final o adivinar quién era la próxima víctima. Pero a Sofí le daban miedo y esa era una buena excusa para acercarme y poder consolarla.
Como lo pensé, ante la primera escena de miedo, Sofía se abalanzo sobre mí abrazándome con fuerza. Yo aproveche e hice mi movida, pase mi brazo sobre sus hombros y la acerque a mí. No sé cuánto tiempo paso, pero no fue mucho antes de que empezáramos a besarnos. La sala estaba a oscuras y estábamos sentados al fondo de todo.
Luego de un par de besos lleve mi mano a su pecho y ella soltó un gemido en mi boca. No hace falta decirles el efecto que tuvo eso en cierta parte de mi anatomía. Tome con mi mano libre su mano izquierda y se la arrastre hasta apoyarla sobre mi entrepierna y ella apretó gustosa. Sin que insinuara nada ella bajo el cierre de mi pantalón, metiendo luego su mano para acariciar mi miembro.
Estaba como loco, no podía pensar con claridad. Ella bajo su rostro y apoyo sus labios sobre aquella parte palpitante de mi cuerpo. Pronto comenzó a succionar y lamer, haciendo que un intenso calor me invadiera. No aguante mucho más y me deje llevar, ella levanto su rostro con una sonrisa lujuriosa y yo subí rápidamente el cierre de mi pantalón.
Los rumores eran ciertos, era una chica fácil. No entendía porque algunas chicas pensaban que de ese modo alguien las podía llegar a querer. Esas actitudes solo demostraban que no se querían a ellas mismas. Pero como cualquier chico de 13 años y con las hormonas alborotadas me aproveche de la situación.
Ese fue el comienzo de una serie de juegos entre ambos. Solíamos encontrarnos en lugares apartados para tocarnos y demás. Con ella experimente muchas cosas y no voy a negarlo, algunas fueron muy instructivas. Pero era solo eso, nada más me interesaba de ella. Lo más difícil era mantenerlo oculto de An, no quería que lo supiera porque sabía que la decepcionaría.
Al cabo de algunas semanas dimos el siguiente paso. Ese día ella me invito a su casa, sus padres estaban de viaje y tenía la casa para ella sola. Sabía cuáles eran sus intenciones y yo acepte gustoso. Ni bien llegue y sin mucho preámbulo, me llevo a su habitación. Nos desnudamos en cuestión de segundos y pronto me encontraba sobre ella, ambos acostados en su cama.
Esa fue mi primera vez y también la de ella. Estaba bastante nervioso, no sabía bien que hacer, pero las cosas se dieron de forma natural. Estaba bastante excitado por lo que no dure mucho y ella no logro acabar, de hecho, me contó después que le había dolido bastante.
Durante los siguientes dos meses volvimos a hacerlo en toda ocasión que encontrábamos. Para mí solo era sexo, nada más. Pero para ella no. En cuanto comenzó a insistir con ser algo más decidí alejarme. No es que no creyera en el amor, simplemente no me interesaban las relaciones. No creía en ellas, no después de haber visto a mi padre abandonarnos y a mi madre sufrir por ello.
Sofía no lo tomo para nada bien y no la culpo, después de todo, la había utilizado. Aunque jamás le prometí nada eso no me hacía mejor persona. Por unos días no volví a verla, en el fondo me alegraba haber terminado con nuestra relación secreta. Me costaba cada vez más ocultarla de An, odiaba mentirle. Hasta que ocurrió lo inevitable. Jamás pensé que Sofía se vengaría de mí de esa forma, fui un tonto al subestimarla.
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Hola!!!! Nuevo capítulo :) Mañana subo la segunda parte!
Espero sus votos y comentarios :)
Saluditos!!!
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Lo juro
RomanceGermán y Anabelle han sido amigos toda la vida y sí, se aman, pero ambos temen que ese amor los destruya y los separe para siempre. Llevan años jugando con fuego, jurándose que nada va a destruir su amistad, pero sus caminos están a punto de separas...
