34 - Te necesito (Parte 1)

2.2K 183 1
                                        

La ambulancia iba a alta velocidad, yo iba sentado en una punta ya que los paramédicos estaban controlando sus signos vitales y realizándole algunas curaciones en sus heridas. Ni bien llegamos al hospital ellos la entraron rápido arrastrando la camilla en la que estaba recostada. Unos médicos se acercaron rápidamente para recibirla.

—Accidente automovilístico, pérdida del conocimiento hace aproximadamente treinta minutos. Varias contusiones en pecho, espalda y brazos. Pulsaciones bajas, 50 por minuto, presión 80/50...

El paramédico continuó informando al médico, pero yo ya no pude seguir escuchando, habían traspasado unas puertas dobles y una enfermera me había prohibido el paso. Me quede parado ahí durante varios minutos con la mirada fija en aquellas puertas. De pronto mi cuerpo comenzó a temblar sin control y me derrumbe en el piso. Las lágrimas comenzaron a salir sin que pudiera evitarlo.

—No... no... no... —susurraba mientras me agarraba la cabeza con ambas manos.

Mi celular comenzó a sonar en mi bolsillo, lo saque con mis manos temblorosas y manchadas con sangre. Atendí sin siquiera mirar de quien se trataba.

—Hey Geeeerrrrrr —gritó la voz al otro lado—. ¿Interrumpimos algoooo? —Era Romina, de fondo podía escuchar algunas risas.

No pude contestar, el nudo en mi garganta era demasiado grande.

—¿Geeeerrr? ¿Estasss ahiiii?

—Romi... —dije con la voz quebrada—. An... ella... alguien nos chocó y... Dios. No lo vi... juro que no lo vi...

—¿Qué paso? Hey, shhhh, que no me dejan escuchar... ¿Germán?

—Nos chocaron... necesito... por favor vengan...

—Ay no... Dios mío... ¿Dónde están?

—Hospital... —Trague saliva—. Hospital Central...

—Cris al Hospital Central... Ger y Ana tuvieron un accidente... ahí te digo solo apurate mierda... Ger, ya estamos yendo... ¿me escuchas?

—Sí —susurre.

—Tranquilo, enseguida llegamos.

—Sí...

La llamada se había cortado, pero yo seguía sosteniendo el teléfono en mi oído. Una persona a mi lado se puso en cuclillas.

—¿Estás bien? ¿Necesitas ayuda?

Lo mire algo perdido, era un doctor y me miraba algo preocupado. Intente incorporarme y enseguida el doctor me ayudo ya que casi pierdo el equilibrio.

—Mi amiga... ella... tuvimos un accidente y yo...

—¿Alguien te reviso?

Negué lentamente.

—Veni conmigo, vamos a revisarte esas cortaduras, además debemos asegurarnos que no te hayas hecho algún daño mayor.

—¡No! —levante la voz de pronto—. Estoy bien... no quiero irme...

—Necesitas que te demos algunos puntos en esa ceja y es pertinente que te revisemos...

—No quiero irme...

—A tu amiga la están atendiendo en este momento, es probable que pase un buen rato antes de que puedas enterarte de algo. Acompañame, te prometo que si hay alguna novedad te la voy a informar.

Dude unos segundos, no quería moverme de ahí, necesitaba saber cómo estaba. En ese instante escuché los gritos de Lorena y Romina, al levantar la vista las vi corriendo en mi dirección. El doctor se alejó atravesando las puertas dobles por las que habían ingresado a Ana.

—Ger, por Dios ¿Estás bien? —dijo Lorena.

—Mierda amigo ¿Qué paso? —dijo Cris.

—Un auto apareció de la nada... venÍa muy rápido y en contramano... yo no lo vi...

—Tranquilo —dijo mi amigo apoyando su mano en mi hombro.

—Dios, tenes las manos llenas de sangre ¿Alguien te reviso?

—No es mía...—Logre susurrar.

—¿Son amigos de él? —pregunto de pronto el médico que había vuelto a nuestro lado.

—Sí, somos sus amigos —respondió Cris.

—¿Y Ana? —consultó Vero.

—Su amiga está en el quirófano, entro inconsciente y por el momento no tenemos un parte médico. —Los chicos murmuraron preocupados—. Es necesario que él sea atendido, debe recibir puntos en la ceja y realizarse una tomografía para evaluar si hay algún daño interno.

—Dije que no quiero ir... —murmure ya algo enojado.

—Ger, vamos, yo te acompaño, el resto se queda acá por cualquier cosa —dijo Cris.

—Es que yo...

—Tenes que curarte ese ojo y dejar que te revisen, no hay nada que puedas hacer esperando acá.

—Nosotros nos quedamos —dijo Vero.

—¿Llamaste a tu mamá? ¿A los padres de Ana? —me preguntó Lore.

Negué sintiendo de pronto que la bilis subía por mi esófago. Sus padres ¿Cómo les diría lo que había sucedido? 


*****************************************************************************************************

Hola!!! Nuevo capítulo!!! 

Saluditos!!!

Lo juroDonde viven las historias. Descúbrelo ahora