Miedo, eso fue lo primero que sentí ni bien abrí mis ojos. Estaba confundida, no sabía dónde estaba ni por qué. No me llevo mucho tiempo llegar a la conclusión de que estaba en un hospital. La camilla, los equipos a mi alrededor, la máscara de oxígeno que llevaba puesta y la vía intravenosa en mi brazo lo dejaba bastante claro. Pero no recordaba el porqué.
Estaba sola en ese cubículo que olía a limpio. El olor, lo recordaba vagamente. Intente moverme, pero una punzada en mi cabeza nublo mis ojos. Levante mi mano libre lentamente y la lleve hacia aquella zona. Llevaba puesta una venda ¿Qué me había pasado?
Intente hacer memoria con todas mis fuerzas, pero nada, ningún recuerdo venía a mí. El ruido de la cortina abriéndose llamó mi atención. Una joven mujer con ambo y una cofia celeste en su cabeza ingreso y se acercó a mí con una sonrisa en su rostro.
—Hola, soy enfermera de terapia intensiva, me llamo Natalia. Quedate tranquila y no intentes moverte mucho ni hablar, acabas de despertar de un largo sueño. Es normal que te sientas confundida y adolorida. Voy a ir a llamar al médico para que te vea ¿Esta bien?
Asentí y luego la vi retirarse. A los pocos minutos la vi entrar nuevamente junto con un hombre de unos cuarenta años que llevaba un ambo blanco y un estetoscopio colgando de su cuello.
—Hola Anabelle, soy el Dr. Paez. Te voy a hacer algunas preguntas, pero quiero que me contestes afirmando o negando con la cabeza ¿Está bien?
Asentí.
—Muy bien ¿Te duele la cabeza? —Asentí—. ¿Te sentís mareada? —Negué—. ¿Recordas por qué llegaste aquí? —Negué—. ¿Recordas tu nombre? —Asentí— ¿Podrías indicarme con tus dedos en que mes estamos?
Lo pensé durante unos segundos, era verano y las fiestas ya habían pasado. Levante mi mano derecha y le mostré un dedo.
—Muy bien. Ana ¿puedo llamarte así? —Asentí—. Perfecto. Ana, te voy a contar un poquito lo que está pasando ¿sí? —Asentí—. Estas en el área de terapia intensiva del Hospital Central. Sufriste un accidente de auto donde recibiste un fuerte golpe en tu cabeza ¿Notaste que llevas un vendaje ahí? —Asentí.
De pronto pequeños destellos del accidente vinieron a mí.
—Tuvimos que operarte debido al hematoma que se formó, entraste al hospital inconsciente debido al gran traumatismo que sufriste, por lo cual permaneciste veinte días en estado de coma.
Abrí los ojos de par en par ¿Veinte días?
—Necesito realizarte un chequeo para asegurarnos de que está todo bien ¿Sí? —Asentí—. Luego que terminemos llamaremos a tus padres, ellos se encuentran en la sala de espera.
El doctor comenzó a revisar mis signos vitales, me auscultó, reviso mis ojos y mis reflejos. Me dieron un poco de agua para beber y me indicaron que en un rato me sacarían la sonda para que intentara hacer mis necesidades por mi cuenta. Una vez que lo lograra me sacarían el suero y me traerían algo de comer. Podía sentir el estómago vacío, pero no tenía hambre.
Luego de un rato ambos se retiraron dejándome sola en aquel cubículo. No paso mucho hasta que vi entrar a mis padres. Pude notar el cansancio y la angustia en sus ojos. Mamá lloraba desconsolada, incluso mi papá derramo algunas lágrimas. Ambos se acercaron rápidamente hacia mí.
—Mi chiquita —dijo mi madre acariciando mi rostro—. Gracias a Dios que despertaste.
—Hola cielo ¿Cómo te sentís?
—Cansada —dije en un susurro.
Estuvimos charlando un rato, me contaron lo del accidente, parece que el que nos chocó venia muy alcoholizado y no había sobrevivido al impacto. Me contaron de todas las personas que me habían visitado y de lo mal que la habían pasado, en especial Germán. Mi padre me contó que se sentía culpable de lo que había ocurrido y que casi ni se había movido del hospital durante esos días que estuve inconsciente.
—¿Esta acá? —pregunte.
—Sí, está esperando para verte.
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Hola!!! Otro capítulo desde el punto de vista de Anabelle :)
Les tengo una sorpresa, voy a hacer una pequeña maratón de 3 capítulos en el día de hoy. Este es el 1/3.
Hasta el ratito! ;)
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Lo juro
RomanceGermán y Anabelle han sido amigos toda la vida y sí, se aman, pero ambos temen que ese amor los destruya y los separe para siempre. Llevan años jugando con fuego, jurándose que nada va a destruir su amistad, pero sus caminos están a punto de separas...
