Baje mi rostro y la bese, lento y suave. Mordí su labio inferior mientras bajaba mis manos hasta el borde de su short. Se lo baje lentamente y ella terminó de sacárselo con un pequeño movimiento de sus pies. Luego llevó tímidamente sus manos al botón de mis jeans, lo desabrocho y bajó lentamente la cremallera.
No podía dejar de mirarla, estaba tan hermosa con sus mejillas sonrojadas. Antes de que bajara mis jeans saque del bolsillo un paquetito plateado, siempre llevaba de esos encima.
—¿Siempre listo?
Le sonreí y besé nuevamente sus labios, pero esta vez con más necesidad, con todas las ganas acumuladas por todos estos años. Las manos no me alcanzaban para acariciar su hermoso cuerpo. Sus manos tímidas también recorrían el mío, haciendo que mi piel cosquilleara por donde pasaba sus dedos.
Pase una de mis manos por debajo de su espalda para desabrochar el corpiño, luego baje uno a uno los breteles hasta quitar ese obstáculo que me impedía apreciar sus hermosos pechos. Su rostro se sonrojo al notar como miraba su busto totalmente embobado. Trague saliva antes de besar nuevamente sus labios, los cuales ya estaban algo hinchados debido a los besos compartidos.
Fui dejando pequeños besos por su mandíbula, su cuello, su hombro derecho hasta bajar a sus pechos. Los bese con ganas, con lujuria, podía escuchar los gemidos de Ana, lo que hacía que mi entrepierna doliera cada vez más. Luego de unos minutos de prestar toda mi atención a esa zona seguí bajando lentamente hasta llegar al borde de su tanga.
Cole mis dedos por el borde mientras levantaba la mirada para encontrar la suya, la cual me observaba con demasiada atención. Baje su ropa interior y la tire a un costado, me quede sentado en cuclillas entre sus piernas, contemplándola completamente desnuda ante mi. Era hermosa, demasiado perfecta.
Me incorpore y baje mi bóxer, quedando completamente expuesto ante ella. Ella me observaba aun con demasiada atención y pude notar como sus mejillas se sonrojaban nuevamente. Tome el paquetito plateado y me coloque el preservativo sin abandonar sus ojos en ningún momento. Luego me acerqué lentamente y me recosté colocándome sobre ella, sosteniendo el peso de mi cuerpo con mis brazos a ambos lados de su cabeza.
Nuestra respiración era acelerada y superficial. Baje mi rostro y roce suavemente sus labios, los cuales sabían exquisitamente. Estaba demasiado nervioso, me sentía inexperto, como si esa fuera mi primera vez. De cierta forma lo era, porque nunca antes había hecho el amor con nadie. Y eso era lo que estaba por hacer con An.
Baje mi cuerpo uniéndolo con el de ella, piel con piel, un calor abrazador me envolvió. Sin dejar de besarla ni por un segundo entre en ella. Cerré los ojos debido al placer que sentí, era demasiado, más de lo que jamás había sentido con nadie. Comencé a moverme lentamente, ella soltaba pequeños gemidos los cuales solo hacían que yo acelerara el ritmo. Dios, me sentía en el cielo.
Pronto una fina capa de sudor se formó entre nuestros cuerpos, los cuales se movían acompasadamente. Le bese todo el rostro, su frente, sus ojos, sus mejillas, su mandíbula y por último su deliciosa boca. La tome por la cintura y nos gire, dejándola a ella encima mío.
Nuestros ojos se volvieron a encontrar, podía notar la excitación en su mirada. Ella comenzó a moverse tímidamente, arriba y abajo, mientras yo la contemplaba embelesado. No pude aguantar mucho antes de incorporarme, quedando ambos sentados, ella a horcajadas encima mío. Tome sus caderas para acelerar sus movimientos, podía sentir como su interior me apretaba, estaba muy cerca de llegar.
Tome su boca con desesperación, aceleramos el ritmo más y más hasta que note como ella se tensaba al llegar a su máximo punto de placer. Podía sentir como su interior palpitaba y me apretaba aún más, eso fue suficiente para hacerme llegar a mí. Me tense debido al gran placer que me invadió, jamás en mi vida había tenía un orgasmo de esa magnitud.
Nos quedamos quietos, en aquella posición tan intima. La tenía envuelta en mis brazos por su cintura y ella me abrazaba por el cuello. Mi frente estaba apoyada en la suya, tenía los ojos cerrados mientras intentaba recuperar un poco el aliento. Cuando al fin abrí los ojos me encontré con los suyos, me miraban fijo, haciéndome tragar saliva.
—¿Estás bien?
—Sí.
Ella acaricio mi rostro mientras yo acariciaba su pelo tiernamente, Dios, estaba realmente perdido por ella. Nos recosté en la cama, tapándonos con la sábana blanca. Nos quedamos ambos abrazados, frente a frente, mirada con mirada. Podía notar lo nerviosa que estaba, estaba seguro que miles de interrogantes llenaban su cabeza en ese momento.
—Nada va a alejarme de vos, lo sabes ¿no?
—Eso espero.
Ella se quedó profundamente dormida a los pocos minutos, yo no podía dejar de observarla. Tenía miles de sentimientos encontrados dentro de mí. Lo que había pasado no hacía más que confirmar que ella era con quien quería pasar el resto de mi vida y eso me aterraba. Además, no estaba seguro de que ella me viera de la misma forma.
Sabía que me quería, de eso no tenía duda, pero muchas veces me hacía sentir que solo me veía como a un amigo. Me mentalice que por el momento iba a conformarme con lo que me daba, iba a aprovechar esta extraña etapa de nuestra relación.
Al día siguiente nos preparamos para volver a casa, An y yo actuamos normalmente. No es que hiciéramos de cuenta que nada había ocurrido, porque nos dedicábamos miradas cómplices y pequeños gestos de cariño cuando nadie nos veía. Pero nada más que eso, no hablamos de lo ocurrido aquella noche, ni al día siguiente ni en los que siguieron después de este.
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Hola!! Acá la tercer parte de este capítulo, al fin estuvieron juntos :)
Este capítulo se lo dedico a @FrancesnelisMartinez, gracias por leer mi historia :)
Saluditos!!!
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Lo juro
RomanceGermán y Anabelle han sido amigos toda la vida y sí, se aman, pero ambos temen que ese amor los destruya y los separe para siempre. Llevan años jugando con fuego, jurándose que nada va a destruir su amistad, pero sus caminos están a punto de separas...
