—Te juro que irme fue la decisión más difícil que tomé en mi vida.
—No me vengas con eso Ger ¡Fue una decisión egoísta! ¡Fuiste un maldito cobarde! —me grito.
Podía notar el dolor y la bronca en su voz.
—¡¿Cobarde?! Lo fui muchas veces, pero esta vez no. ¡¿Tenes idea de lo mucho que me costó alejarme de vos?! ¡Maldita sea! ¡¿Es que acaso no lo entendes?! —grite desesperado.
—¡¿Qué no entiendo?!
—¡Que lo hice porque había jurado alejarme y tenía miedo a lo que podría pasar si no lo hacía! ¡¡Porque no hubiera soportado perderte de nuevo!! —gritaba elevando la voz más y más—. ¡Dios!
Me agarre la cabeza y tironee de mi pelo preso de la desesperación. Tome varias respiraciones intentando tranquilizarme.
—Morí mil veces ese día, creí que habías muerto An y te puedo asegurar que fue el peor momento de mi vida...
Ella no decía nada, pero notaba que se había calmado levemente, aunque ahora su semblante estaba pálido.
—Tengo que irme —dijo de pronto.
—No. Por favor, no te vayas —suplique.
Acorte la distancia, pero ella me freno con su mano.
—No puedo seguir con esto ahora.
—An...
—No ahora.
Se dio media vuelta y se acercó al auto. No podía dejarla ir, era ahora o nunca.
—Te amo.
Se detuvo con la mano en el aire a medio camino de abrir la puerta trasera del auto.
—Te amo An... más que a nada en el mundo... por favor. Solo... no te vayas.
Ella negó aun de espaldas provocando un escalofrío en mi columna vertebral.
—Es tarde Ger —dijo en un sollozo.
—No, no lo es...
—Sí, lo es.
—Por favor, todavía podemos...
—Estoy embarazada.
Sentí como mi corazón se detenía. No podía ser cierto. Ella se giró y dio algunos pasos hacia mí.
—¿Qué? —pregunte en un susurro.
—Es su hijo Ger. Él me ama y quiere formar una familia con nosotros. Le salió lo del trabajo en Italia y me propuso casarnos para no tener problemas allá.
Intentaba procesar sus palabras.
—¿Te vas a casar con él sin amarlo?
—Ger yo...
—No me quieras mentir, te conozco, sé que no lo amas.
Avance un paso, pero ella retrocedió uno, así que me quede quieto.
—Dame una oportunidad.
—No puedo alejarlo de su hijo.
—Tampoco deberías atarte a una persona por un hijo, eso no es justo para ninguno de los involucrados.
—Ger en serio...
—Por favor, solo dame una oportunidad, no me importa que estés embarazada de él, lo amaría solo por el hecho de ser tu hijo y jamás interferiría en su relación con su padre.
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Lo juro
RomantikGermán y Anabelle han sido amigos toda la vida y sí, se aman, pero ambos temen que ese amor los destruya y los separe para siempre. Llevan años jugando con fuego, jurándose que nada va a destruir su amistad, pero sus caminos están a punto de separas...
