Antes de acercarse a sus amigas tuvo un inquietante pensamiento, pensó que ella también sería portadora de un enorme secreto como su madre.
Sacudió todo pensamiento y se obligó a acercarse a ellas, colocó una sonrisa reluciente en su rostro. Rostro que sabía que estaría triste y apagado.
-Hola chicas.- Dijo Adela saludando.
La miraron extrañadas como si no la conocieran hasta que de repente Margot se levantó tirando la silla y se lanzó a por ella.
Adela la abrazó fuertemente sin querer soltarla. Había extrañado tanto a sus compañeras.
-¡Joder Ade! ¡Ya podías haberte quitado esa horrible túnica!- Exclamó Alexia levantándose y tirando también la silla.
-¡A por el cuervo que voy yo también!- Gritó Matilde sumándose al abrazo.
Tania sonrió y finalmente se unió al abrazo. Como habían añorado esta juntas. Decidieron disfrutar de ese encuentro. Sabían que tardarían mucho tiempo en juntarse de nuevo.
Adela se dejó entretener con historias alocadas de fiestas y ligues de una noche, sintió nostalgia, ella podría haber sido ellas si Germán la hubiese dejado.
-Has estado muy callada Ade, queremos saber de ti.- Pidió Margot.
Ella las miró y su mente le susurró lo que tenía decir: "No tengo nada que contar, vivo aislada, lo único que hago es trabajar y trabajar. Y por las noches revolcarme con el nuevo cura del pueblo."
En cambio lo que dijo fue algo totalmente diferente. No podía decirle su verdad a ninguna de ellas.
-¿Qué queréis que os cuente? ¿Qué me levanto todos los días a las cinco de la mañana? Que después de rezar, amasamos pan y después desayunamos.-
-Pobre mi amiga con solo diecinueve años que tenga una vida tan gris.- Murmuró triste Tania.
-Jolín, vaya vida, trabajo y más trabajo. Vivir entre rezos.- Dijo Matilde sumándose a la opinión de Tania.
-¿Y no salís ni nada? Todo el día entre muros asfixiantes que horror.- Se quejó Alexia.
-Si salimos, salimos a comprar, a vender nuestro pan y todas esas cosas pero no siempre vamos las mismas.- Informó Adela.
-Ade cariño ¿sabes que ya eres mayor de edad verdad? Si te decides a abandonar esa vida tu padre no puede hacer nada, no te puede obligar a nada. Eres libre ahora mismo.- Dijo Margot.
Las palabras de Margot volaron hacía la mente de Adela haciéndola reaccionar. Con todo lo que Javier le había cedido tendría el control de su mundo. Germán no podría alcanzarla decidiera lo que decidiera.
Las cinco lloraron en su despedida se consolaron con la promesa de Adela de llamarlas pronto para hacer otra reunión.
Pidió a la recepcionista del hospital que le llamara a un taxi ya que ella no tenía teléfono móvil. Una hora más tarde estaba en su habitación leyendo los documentos que su verdadero padre le entregara.
Ya tenía una decisión tomada, nada haría que se echara atrás, ni siquiera Francisco. Ojalá pudiera contar con él en esa nueva etapa que iba a comenzar.
Unos suaves toques en la puerta la hicieron volver a la realidad, guardó todo y dio permiso para entrar. Su madre entró en su dormitorio, le sonrió triste y luego se sentó en la cama.
-Hija mía tomé una decisión. Me divorciaré de Germán, no lo aguanto más. Ya interpuse la demanda. Para evitar escándalos y posibles venganzas por parte de él renuncio a todo, no quiero esta casa ni quiero dinero ni quiero nada.- Informó Manuela.
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PECADO TERRENAL
RomanceElla quiso huir de su padre, del compromiso que quería imponerle. Entonces tomó la decisión más fácil. Él es un hombre con unas fuertes convicciones morales. Ninguno conoce el amor, ni el deseo. Dios decide que se conozcan. Saltarán chispas. Tendrán...
