A las cuatro y media empezaron a arreglarse para bajar al salón tal y como había pedido Manuela.
Cuando entraron se encontraron a las alborotadoras amigas de Adela gritando como locas, también estaba Santi con una chica. Y También Javier pero sin Ruth.
Adela se preguntó que clase de fiesta era esa. No le agradaban las fiestas.
Margot se acercó a ella sonriente y feliz, la abrazó y acarició su pequeña tripita. Luego lanzó un chillido que le puso los pelos de punta.
-¡Bienvenida a tu baby shower!-
-Pero si eso aquí no se suele celebrar.- Protestó Adela deseando volver a estar a solas con Raúl.
-Pero se ha puesto de moda Ade. Y nosotras queremos celebrarte el tuyo.- Dijo Alexia mirándola triste.
-Gracias chicas.- Dijo Adela sintiéndose culpable por no demostrar entusiasmo.
Las siguientes dos horas se la paso abriendo regalos y sonriendo tanto que ya le dolía la cara. Raúl no se despegaba de su lado y Javier no hacía más que vigilarlo con el ceño fruncido.
Ahora Adela sabía porque, pero su padre tenía que entender que el pasado era pasado.
Margot había invitado a viejas compañeras del instituto y todas habían llevado obsequios para ella y para el bebe.
-Raúl ¿cómo llevaremos todo esto a casa?- Preguntó Adela preocupada mirando todas aquellas cosas.
-¿Cuál casa? ¿La de tu padre? ¿La mía o la tuya?- Preguntó Raúl deseando oír su contestación.
-A mi me gustaría vivir aquí en mi casa, pero como voy a ser tu mujer lo lógico es que viva en tu casa, en el pueblo. Tú tienes allí tu vida, tus pacientes. Así que tendrás que llevar todo esto para tu casa.- Contestó ella sonrojándose cuando vio la mirada tan intensa que él le estaba dedicando.
-Eso era lo que quería oír mi princesa. Pero si tanto quieres vivir aquí podemos hablarlo y mudarnos. Yo lo que quiero es hacerte feliz, a ti y a él o ella. Me da igual el lugar.- Aseguró él acariciando su rostro.
-Gracias, me haces muy feliz, pero no de momento seguiremos en el pueblo, más adelante se verá.- Sentenció Adela sintiéndose nerviosa.
Se acercaron sin acodarse del lugar en el que estaban, se cogieron de las manos y se dieron un beso.
Javier se acercó a su hija, quería hablar con ella y ahora que la pequeña fiesta había terminado podría hacerlo. Pero aún tuvo que esperar que Adela se despidiera de sus amigas y el resto de invitados.
Cuando por fin pudo acercarse suspiró, la abrazó alejándola de Raúl y besó su cabeza.
-Hablé con el cura nuevo y nos ha dado fecha para dentro de dos meses para la boda. ¿Tú estarás bien para esa fecha? Es que queremos irnos una semana de luna de miel y Santi tiene exámenes, necesitaríamos que te quedaras atendiendo a los caballos. Solo una semana.-
-Es una fecha estupenda papá, me parece bien. Yo estaré de siete meses aún faltara para el parto.- Aceptó Adela sintiéndose feliz de tener a su padre curado y planeando un nuevo futuro.
-Javier yo quería pedirte permiso para que Adela viva conmigo en mi casa. Hemos decidido que nos casaremos tres meses después de que nazca el bebe, pero no quiero esperar para vivir con ella.- Raúl deseaba que su amigo se diera cuenta de que no tenía ninguna mala intención respecto a Adela.
Quería que no le mirara con tanta desconfianza, como si él fuera un enemigo con quien batirse a duelo.
-¿Tú que quieres hacer hija?- Preguntó Javier mirando a Adela.
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PECADO TERRENAL
RomanceElla quiso huir de su padre, del compromiso que quería imponerle. Entonces tomó la decisión más fácil. Él es un hombre con unas fuertes convicciones morales. Ninguno conoce el amor, ni el deseo. Dios decide que se conozcan. Saltarán chispas. Tendrán...
