¿Más?

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Salimos del instituto y todos estaban emocionados con la gente nueva. Aún hacia frio por la calle. Lucci y yo nos dirijamos a casa y veíamos pasar a todos los alumnos que iban hacia la parada de autobús de las afueras (que estaba al lado del camino que llevaba a mi casa) para poder llegar a su casa, a unos 10 Km de aquí.

Entré a casa y preparé chocolate caliente. Ese día no me apetecía hacer nada. Me subí la taza de chocolate arriba, la dejé en mi mesilla y me tumba boca abajo en mi cama. Era uno de los típicos días que me dolía la pierna más que nunca. Cristel, Jose y Raúl dijeron de quedar un rato. Era viernes por la tarde. Lucci dijo no tener ganas de salir y prefirió quedarse viendo la tele.

Pasó el fin de semana y yo seguía con mi depresión pos vacacional. Llegué a la escuela y me senté en mi sitio. Mi clase ya estaba casi llena, solo quedaba libre la fila de atrás nuestra. Nadie esperaba que la profesora fuera a anunciar que llegaban nuevos alumnos.

-Estos son los otros nuevos alumnos -Anunció la profesora.

Entre los alumnos nuevos que ya estaban sentados y los que acababan de entrar se cruzaban miradas de descanso al ver que al menos conocían a alguien en un sitio desconocido. Esta vez eran dos chicos. Uno moreno con la nariz muy rara. Se le veía nervioso pero parecía orgulloso. Se llamaba Usopp. Aunque la profesora intentó pronunciarlo al final hubo que escribir su pronunciación en la pizarra. El otro chico, un chaval de pelo negro que estaba mirando a las moscas, se reía a carcajadas de la cara de shock de su amigo. Se llamaba Luffy. La profesora también tubo dificultades al decirlo. Siempre lo pronunciaba con una f larga.

Ambos se sentaron en la fila de detrás mía. Yo ya estaba un poco incómoda ya que cerca mía solo conocía a Raúl.

Ese día fui la última que salió de clase. La gente ya había salido diez minutos antes. Sólo estaba Lucci esperándome en la puerta para ir a casa. Cuando me dirijia hacia donde estaba el vi a los dos nuevos en el pasillo de la cafeteria haciendo el bobo. Pasé de largo y nos dirigimos a casa.

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