Chaparrón

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Era Luffy. Acababa de bajar del autobús que venía del pueblo. El ruido que hacia el agua al caer era muy fuerte y tenia que chillar para que Lucci me escuchara, aunque no se dio cuenta y continuó corriendo. El chaval tenia el pelo chafado por el peso del agua y iba en manga corta y pantalones cortos, ambos mojados. Pero, a pesar del mal temporal el sonreía de oreja a oreja.

-Quería darte las gracias por lo que hiciste ayer por mi.
-Ah, no hacia falta -Dije mientras seguía corriendo, sofocada.

El iba corriendo a mi lado como si nada, el era más alto y uno de sus "saltos" eran dos pasos míos. Por desgracia resbalé en un charco y al intentar evitar caer en el agua caí en el césped. Soltó una curiosa risa.

-¡Shishishi! ¿Estas bien?-Me dijo ofreciéndome su mano para ayudarme a levantarme.
-Aj. Maldito barro.

Mi camiseta estaba totalmente llena de barro por delante. Y mi cara también. Que tonta fui al intentar evitar el agua, si ya estaba totalmente mojada. La lluvia me fue quitando poco a poco el barro pero no se fue del todo.

La puerta del instituto se veía de lejos, y se veía que se estaba cerrando. Yo ya no podía correr más, pero no quería tener que volver a mi casa corriendo otra vez. Corrí como nunca pero me quedaba atrás.

-Venga el último esfuerzo - Dijo cojiéndome el brazo y arrastrándome a su ritmo.

Llegamos a tiempo. En la puerta nos hicieron esperar hasta que la ropa dejará de chorrearnos.

-Menos mal que hice caso a mi madre y me coji ropa de repuesto -Dijo riéndose.
-Vaya, eso no se me había ocurrido...

Abrió su mochila y sacó una camiseta y un pantalón secos. Después se dio cuenta de que al sacarlo todo un calconcillo asomaba por el bolsillo de la mochila pero no le dio importancia.

-Toma, necesitarás una camiseta limpia y seca.
-Eh... No, no, no hace falta. -Le dije devolviendola.
-Va, tomala como agradecimiento por el bocata de jamón serrano que me compraste ayer.-Dijo resaltando el contenido del bocata, recordando lo bueno que estaba.

Cogí la camiseta y, cuando nos dejaron entrar al fin, entre al baño y me cambié de camiseta. Me venía enorme pero era mejor que llevar una camiseta con una mancha de barro en el pecho. Subí a clase, el ya no estaba. Cuando Entré y fui a mi sitio le vi sentado en su pupitre riéndose mientras la profesora le hablaba.

-Luffffy -intentaba pronunciar ella- ¡Estas chopado! ¡Ves al gimnasio a ver si pueden prestarte algún chándal seco.
-No importa, profe. Estoy bien así.-Dijo sonriendo.

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