Bip... Bip... Bip. Es lo único que escucho. Estoy adolorida y no puedo mover ni un dedo por que me duele hacerlo, siento que me tienen apretado el dedo índice de la mano derecha. Abro los ojos y me encuentro en un hospital.
—¿Cómo se siente, señorita Johnson? —pregunta un señor de bata blanca.
Supongo que es el doctor.
—Me duele mucho el cuerpo —a mi cabeza llega mi bebé y me asusto un poco —. Doctor, ¿cómo está mi bebé? Dígame por favor que no le pasó nada —digo preocupada y siento una opresión en el pecho.
Llámenlo instinto materno.
—El dolor del cuerpo es normal y sobre el bebé por suerte no le pasó nada, pudimos salvarlo —siento un gran alivio en el pecho —pero usted tuvo un pequeño sangrado así que se tiene que cuidar muy bien, por que con cualquier alteración o movimiento rápido que haga puede perderlo —me advierte y yo asiento.
—¿Cuando me darán de alta? —pregunto.
—Después de hacerle un ultrasonido y otros análisis necesarios —inyecta algo en la bolsa de solución salina —. Descanse, señorita —sale del cuarto.
Poco a poco me voy quedando dormida.
* * *
Abro los ojos y me quedo mirando un punto fijo en la pared; al rato se abre la puerta.
—Hola, nena, ¿cómo te sientes? —pregunta mi mamá al entrar.
—Ya me siento mejor, mamá —me siento en la cama y ella me sonríe tiernamente.
—¿Por qué no me dijiste nada? —pregunta con los ojos cristalizados.
—Porque apenas me enteré ayer, por eso me quedé en casa de Laura.
—Cuando el doctor nos dijo, tu papa se quería morir, pero ya entró en razón. No puedo creer que voy a ser abuela —me abraza —. Felicidades, mi amor —se separa de mí.
—Gracias, mamá, cuando yo me enteré también reaccioné mal. Pero después entendí que este bebé es una parte de mí, un regalo de Dios —toco mi vientre.
—Leonardo es el papá —afirma.
—Sí, pero no quiere saber nada de nosotros —respondo triste.
—No te preocupes, mi amor, él es un idiota que no sabe valorar lo que tiene, ya llegará el hombre que te valore a ti y a mi nieto —me vuelve a abrazar.
—Eso espero, mamá —se separa de mí y limpia una lágrima rebelde que resbala por mi mejilla.
—Nena, ya me tengo que ir, Laura quiere pasar; cuídate, nada de alteraciones —besa mi frente.
—Okey —ella sale y a los minutos entra una Laura muy preocupada.
—¿Estás bien? ¿no te falta nada? ¿estás completa? —pregunta rápido observándome de pies a cabeza y me rio.
—Sí, Lau, estoy completa, gracias a Dios —suelta un suspiro de alivio y se acerca.
—Me alegro mucho, Aby, ¿cómo te fue con Leonardo? —pregunta y mi sonrisa desaparece.
ESTÁS LEYENDO
Un Pedacito De Mí
RomanceAbigail Johnson, es una chica de 19 años, segura de sí misma, inteligente y muy bonita, que se deja llevar por un momento de pasión y termina acostándose con su novio, Quedando embarazada. Ella decide contarle, pero él le pide que aborte. ¿Podrá Abi...
