261. Yuleidi

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Hola me llamo Yuleidi y tengo 14 años.

Mi historia empieza desde primero de secundaria:

Era nuevo para mí todo, no conocía a nadie porque el grupo que tenía de amigas eran 4 y dos que una repetía y otra se iba a otro instituto. Mi única mejor amiga que me quedaba iba al mismo instituto que yo pero yo no hable con ella en todo el verano, ya que mis padres no son de quedar o no lo teníamos tanto en cuenta. Pero me empecé a dar cuenta cuando ella ya no me hablaba tanto los primeros días de instituto y aparte de que, me perdí la vuelta a clase después del recreo. Si, parecerá tonto pero hubo una presentación y mi padre dijo que no hacía falta ir.

Ese día se rieron de mí pero no me molesto ya que si me costó y luego no fue tan difícil.

Los primeros días iban bien, todo normal, no pasaba nada malo.

Me acuerdo que después de una semana, me tocaron unas chicas para un proyecto.

Me preguntaron si tenía WhatsApp y tal yo les dije que no y ellas dijeron que no pasa nada y me sonrieron yo en ese tiempo no sabía que había grupos de WhatsApp y tal y que había creado uno para hablar de deberes y más cosas.

Después de semanas, notaba algo raro en la clase como si me intentaba acercar a alguien o me tenía que poner con alguien porque no tenía otro se quejaban y otros se reían de que estuviese conmigo.

Y me fui dando cuenta por qué: supuestamente tenía piojos.

¿Por qué lo suponían?: Porque me ajuntaba a una chica aislada igual que yo.

Todos me veían como un bicho raro y en educación física tenía miedo ya que cuando se hacía equipos y parejas yo no sabía con quién ponerme, no sabía con quien estar sólo había una chica o dos como mucho que quería ponerme las demás chicas eran presumidas por su ropa, ibas a la moda o tener que llamar la atención siempre como ellas sino no te dan bola.

Las chicas que decía me ponía a ratos pocos y me empecé a juntar con una de ellas, Miranda. Nos sentábamos juntas pero en el recreo como si no existiera y yo iba sola por los pasillos o el baño o en la biblioteca ya que en ese entonces era sólo un recreo.

Mis notas empeoraron ya que me daba miedo el hablar en alto y si me equivocaba se reían, una vez aguantas, dos también tres ya no tanto...

Me sentía destrozada porque aparte de eso cuando iba a la parada de autobús gente de otra clase me tiraban piedras y solo conocía uno de ese grupo de chicos que iba a mi clase y me insultaba por tener granos, era la única que tenía ya que era acné prematuro(es decir granos antes de tiempo, los tuve con 8 años).

Y esto no es todo, antes de lo que se llama aquí semana Santa hay como Jornadas Culturales y yo iba con mi amiga que he hablado antes y la perdí por lo tanto fui en busca de ella, cuando me la encontré estaba con unas chicas y ella me miró y paso de mi.

Pero una se quedó mirando y soltó:

-Esta chica me cae mal, la tuve en el colegio y la verdad es que ojalá no hubiese nacido, así no verla más.

Mi reacción ante sus palabras fueron que me quede chocada y me fui corriendo, llorando desesperada no podía con este dolor,

No entendía la razón porque la insultaban ni aún lo entiendo.

Los susurros de mi clase se hacían en dilemas mío si alguien me llamaba fea, tonta, idiota, no sirves para nada, malnacida, ya me lo creía.

Lloraba y lloraba cuando venía a casa con mi padre nunca me atrevía a hablar de eso ya que me hubiese dicho:

-Son niños de ahora.

En cambio mi madre decía no te dejes pisotear, habla con tu tutor...

Y créanme me arrepiento de haberlo hablado con mi tutor y no haber hablado con valor, ya que mi tutor habló cada uno con ellos en tutoría y si me odiaban por no sé qué razón en ese momento más.

Mis pensamientos en ese entonces eran suicidas, mentalmente me reducía tenía amigas fuera del instituto y eso es lo que me reconfortaba.

Os parecerá raro pero yo no solía hablar de esto con ellas, por cobardía, llamarlo como queráis.

Mi autoestima bajo en picado y intente no hace caso y así llegue a segundo de la eso.

Allí conocí a una chica nueva y nos hicimos amigas, íbamos al instituto juntas y nos hicimos inseparables, el bullying era soportable pero un día me hicieron algo muy feo.

Los más populares estaban planeando algo me miraban y se reían-disimuladamente-creían ellos.

Uno pasó por mi lado y me dijo: Quieres salir conmigo.

Por impulso le dije vete a la mierda.

Y ahí es cuando me crucificaron, odiada por ellos por haber insinuado eso, llegué a casa y empecé a llorar a recordar todo a que algo dentro de mi me decía acaba con el dolor..

Y créanme me quise cortar entre lágrimas, encima me había peleado con mis amigas y no salía con ellas tanto. Cogí mi móvil y las dije: Lo siento soy un desastre, me merezco esto.

Y quite el internet.

Estuve a punto de hacerlo, pero... ¿saben que me hizo reaccionar?

Ver mi debilidad.

Sí, verla.

Fue doloroso ver cómo me pueden destruir con palabras, mi mente estaba desconectada como si no pudiese aguantar más, pero lo único que recordé es que sería una cobarde me invado de mis problemas cuando eso se hace luego una adición.

Recordé que tengo amigos, familia que me quería aunque no sintiese el apoyo tanto de mi padre por su dura infancia mientras que hay gente que no tiene esa suerte.

Y aquí me veis una chica anti-social en el instituto que va a tercero con dos amigas que una ha venido este año y éramos amigas de peques fue una gran salvación.

Ahora veo cuando alguien me insulta, les sonrío y paso de ellos.

Mi dilema para ellos son: No debes jugar con los sentimientos de los demás, por no estar seguro con los tuyos.


BULLYING STOPS HERE #2Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora