Puse el plato a un lado.
Tomé la caja y la puse en tu regazo.
Tus ojos abiertos la miraban atónitos.
No sabías como reaccionar.
—Ábrela Sam, es para ti.
Al abrirla con moderación fingida, sacaste un violín nuevo.
Tú sólo lo mirabas sin saber que decir.
Lo pusiste a un lado y de un salto rodeaste con tus brazos mi cuello.
Eso fue mejor que cualquier poema, palabra o soneto.
[Comenta, tu opinión es importante para mi]
ESTÁS LEYENDO
SAM ©
PoesiaSam tiene secretos. ¡Oh, cuantos secretos! Sam habla con las flores, les cuenta su tormento. Pinta sus colores en un lienzo imaginario. Entre pinceladas, susurra comentarios. "Tú los mataste" "Mereces morir" "Lo siento". "No deberías vivir". Sam ama...
