Mi cara estaba inusualmente rojiza.
Pero yo no lo sabía.
¿Cómo habría de saberlo?.
Lo intuí al ver la pequeña sonrisa burlona dibujarse en tu rostro.
Yo guardé silencio.
Mi boca estaba congelada.
Mis pupilas preocupantemente dilatadas por el mar de dopamina, adrenalina y norepinefrina que segregaba mi cerebro.
Y tú sólo te burlabas discretamente de mi ruborizada tez.
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SAM ©
PoezjaSam tiene secretos. ¡Oh, cuantos secretos! Sam habla con las flores, les cuenta su tormento. Pinta sus colores en un lienzo imaginario. Entre pinceladas, susurra comentarios. "Tú los mataste" "Mereces morir" "Lo siento". "No deberías vivir". Sam ama...
