Capítulo 3 - Cena y sorpresa

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Era un domingo de gran flojera, papá veía How I Met Your Mother, Dylan hablaba por teléfono con Jessica, mamá estaba dormida (sí, seguía dormida) y yo estaba acompañando a Hayley buscando todos los números de la familia de papá: mi abuelo, mi tío Theodoro, la tía Teresa y el tío Tobías (este último es el mejor, me dio a las mejores primas del mundo, Alison y Renata).

Ya solo faltaba el tío Tobías para terminar, Hayley tecleó su celular y comenzó a llamar, saludó cordialmente, y les explicó lo que habría hoy en casa ¿Qué habría hoy en casa? Les diré, Hayley quería hacer una cena, pero quería que toda la familia estuviera, en realidad no sé él motivo de la cena, pero bueno, habrá comida hecha por Jerry, eso era lo importante.

Al darme cuenta que Hayley estaba hablando con mi tío Tobías, le pedí que me lo pasara, ella al principio negó, pero después me puse de rodillas y se despidió de él para pasármelo.

–¿Bueno?– Se escuchó la voz de mi tío del otro lado de la línea, yo sonreí y después contesté.

–Hola tío.– Hablé angelicalmente. –Soy Summer.

No pude hablar ya que del otro lado se escuchó un chillido muy agudo que decía "ES SUMMER" y no pude evitar sonreír, esa Renata era una loca, igual que yo.

–Me preguntaba si quizás las gemelas se podrían quedar a dormir a casa hoy.– Hablé lo más calmada que pude, ya que la emoción de pensar que dijera que sí me ganaba.

–No lo sé, no quiero que esta chusma esté estorbando en tu casa ¿Ya le pediste permiso a tu papá?– Negué, aunque era estúpido por que mi tío no me veía, después fui con mi papá y le pregunté si las gemelas se podían quedar.

–Summ, no sé si sea conveniente ¿Recuerdas lo que pasó la última vez que se quedaron?– Preguntó mi padre cruzando los brazos.

Me rasqué la nuca algo avergonzada.

–Te prometo que ésta vez no romperemos el cuello de Dylan, a parte ¡Estábamos jugando luchitas! Yo no tengo la culpa de que Dylan sea tan... Débil.– hablé tratando de que accediera.

–Summer, tú tenías tan solo diez años en ese entonces.– Dijo mi padre.

–Y Dylan tenía catorce, era aún más débil, ahora tiene dieciséis y no jugaremos a luchitas.–

Mi papá suspiró y asintió.

–Pero se portan bien.

Solté un chillido para después poner el teléfono de Hayley en mi oreja para decirle a mi tío que las gemelas si se podían quedar, así que mi tío dijo "Está bien, ahí te las dejaré" para después despedirse y colgar, fui con Hayley, le entregué su celular y me senté al lado de ella.

–Por cierto Hayley ¿Para que haremos esta cena?– Pregunté fingiendo estar extrañada. Una sonrisa se asomó por el rostro de mi hermana. –Ya no hables más ¿¡Estás embarazada!? – Pregunté fingiendo sorpresa. –¿Cuánto tiempo llevas? Ya se te nota la panza.– Dije ahora, resignada a que recibiría un golpe.

Mi hermana me dio una cachetada, para después verme y asustarse, puso su celular en cámara frontal y pude ver que en mi cachete una mano roja estaba marcada.

–Siento haberte dado una cachetada tan fuerte Summy.– Comenzó a acariciar mi mejilla. –Pero dices muchas estupideces.

Le saqué la lengua a mi hermana y en eso llegó Jerry.

–¡Buen día familia!– Gritó para que todos pudiéramos escucharlo.

–Aún no eres de la familia, Jerry.– Dijo Dylan entrando a la cocina. –Pero gracias, y buen día... ¿Qué cocinarás hoy?– Preguntó quitándole las bolsas de plástico y revisándolas.

SummyHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora