—Todo el fin de semana estudié los papeles que me entrego el señor Hartley para la negociación y desde el momento en que leí el primer párrafo, fue de mi total desagrado, no quiero negociar con ellos, me niego rotundamente
— Deniss te estas precipitando, es una buena oportunidad
Bufe incrédula, realmente mi hermano estaba diciendo que era una buena oportunidad depender de alguien más, rendir cuentas era una de las cosas que menos quería ahora, menos para nuestra empresa.
— ¿Quieres rendirle cuentas a alguien más? Estamos en un buen momento, nuestra empresa tiene poco tiempo, sí, lo sé, pero hemos logrado demasiado, como para ceder nuestra autonomía.
—Tu bien lo dijiste, leíste el contrato y en ningún lugar habla de ceder nuestra autonomía
—No lo dice directo, pero si entre líneas
—Estas exagerando hermana
No exageraba, sabía que no lo estaba haciendo.
—Hagamos algo —dijo en tono tranquilizador —dejemos este asunto descansar unos días, se acerca el aniversario de boda de papá y mamá, podemos dejar los negocios de lado.
—Está bien —dije resignada
—Hermanita acabas de llegar y ya sacaste a la loca que llevas dentro —empezó a reírse de mi
—Oye —golpee su hombro.
Nos enfrascamos en una amena conversación de mi estancia en Francia. Me preguntó cuándo regresaría, aún no le había dicho a nadie que pensaba quedarme, puede que hasta llegue a cambiar de opinión y de último momento tomar la decisión de regresar a Francia. Todo podía pasar.
— ¿Max vendrá?
—Sí, hable con él ayer, pidió vacaciones en la agencia y llegará la próxima semana, aún tiene que terminar con una campaña.
—Me alegrará tenerlo aquí. Ahora vamos a casa, Pam repartirá los obsequios que trajo para todos.
—Menos mal, ya me estaba asustando no tener un hermoso vestido en mis manos
—Te aprovechas de mi futura esposa —dijo mientras pasaba su brazo sobre mis hombros
—Ella me quiere, bien pudo negarse ¿No crees?
—Tienes una manera macabra de hacer que todo el mundo haga lo que quieres desde tiempos inmemorables
—Gracias, gracias, a mis 25 años y aun puedo hacer buenos berrinches —reí a todo pulmón
—Si te creo, lo que acabas de hacer allá dentro —dijo señalando su oficina —es una prueba de eso
—Dijimos que dejaríamos los negocios a un lado ¿no?
—Tienes razón. Vamos.
Las oficinas de la empresa estaban en el centro de la ciudad, habíamos empezado sólo con una secretaria, mi hermano y mi papá. Ahora teníamos distintos departamentos. Administración, ventas, RP, contabilidad y marketing, al inicio desde Francia mandaba las estrategias de mercadeo, ventas y diseño de publicidad en la que me ayudaba Max. Después de un tiempo fue difícil para mí poder hacer dos cosas a la vez, así que decidimos contratar a alguien en ese departamento al igual que una call center.
Aquí se encontraba el trabajo administrativo, pero en casa y los terrenos que compramos es donde se encontraba el verdadero trabajo ya que ahí teníamos todos los sembradíos e invernaderos. Empleábamos a más de 500 personas, habías crecido de sobre manera; sé que aún nos faltaba más y es por eso que me negaba a formar parte de alguien más.
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Sólo a ti te puedo amar ©
RomanceAlgo he aprendido en estos años, estos años que pasaron lentos como si cada día alguien se empeñara en recordarme cuan doloroso fue amar... Aprendí que sólo se necesita de una persona... de un momento, para cambiar tu vida para siempre. Para cambia...
