Me dolía la cabeza y sentía la boca como el Sahara, trato de abrir los ojos al sentir un peso sobre la mitad de mi cuerpo, pero estoy cansado, tengo calor; tal vez sea fiebre, me siento horriblemente mal pero trato de esforzarme en poco a poco abrir los ojos y lo estoy logrando enfocando la vista, todo está oscuro directo a mi puedo ver en la repisa una vela consumida, recordando en ese instante que estoy con Deniss, habíamos tenido una amena conversación que nuevamente no terminaba y sacaba más sentimientos escabrosos entre los dos, sin embargo era un buen paso, no hubo gritos, no hubo reclamos y sobre todo no hubo un "vete a la mierda" de su parte; compartió conmigo cosas que yo había notado pero que era bueno que ella expresara, yo sabía que había cambiado, sabía claramente que ella no es perfecta y lo que más amaba de ella es que era sincera y no decía cosas para obtener cariño, no se disfrazaba baja una capa de timidez ella siempre era ella y en esencia la amaba con locura.
Abrí los ojos por completo tratando de ver algo a través de la oscuridad que había en la habitación pero no me importó nada más que ubicarla a ella, me moví mínimamente y era ella el peso que sentía en mi cuerpo estaba acurrucada a mi, sobre mi pecho descansaba su cabeza y su mano sostenía un pañuelo que percibí un poco húmedo.
Se veía tan tranquila, su acompasada respiración chocaba con mi torso desnudo y aunque tenía una sensación de calor un poco incómoda no deseaba apartarla de mi ni un centímetro. No detuve la acción que tomó por si solo mi brazo, con cautela se posó sobre su cabello, acariciándolo lentamente, su alborotada melena me recordaba aquella noche que estuvo en mi departamento por primera vez, su cabello oscuro y rebelde como ella lo llamaba era una de las cosas que me encantaba de ella, físicamente.
Mis caricias a su cabello eran suaves siguiendo un ritmo constante y cuando ella las sintió se acercó aún más a mi sonriendo entre sueños.
Realmente amaba con todo mi ser a esta joven mujer, había conquistado cada parte de mi con sus locas ideas y su carácter explosivo. Estaba seguro que ella era mi persona, la persona a la que amaría hasta la muerte y si existía un cielo, ahí la seguiría amando.
Me dolía que pensara que era sólo un capricho, ella no era eso, ella lo significaba todo para mi. Me había dolido dejarla hace tres años, me había dolido lastimarla como lo hice cuando Miranda le dijo la verdad. Ahora quería que me escuchara y tratará de perdonarme y entender la razón por la que hice esa bajeza de dejarla sola, de abandonarla.
Hoy me había dejado ver parte de su dolor y era terriblemente agonizante ver así su alma rota a través de sus hermosos ojos café; pero ahora sabía cómo hacer para ganar su confianza poco a poco, ella no era de hierro, sentía lo mismo que yo cuando estábamos cerca, seguía siendo una mujer apasionada y expresiva, la cautela era sumamente necesaria para lograr que me escuchara y que así me permitiera regresar a su vida para no irme nunca.
Mi brazo empezaba a doler ¡Diablos! No quería moverme eso implicaba que tuviera que moverla y se que se alejaría.
Recuerda Hudson, el dolor es psicológico.
El dolor es psicológico, el dolor es psicológico.
- ¡Hudson!
Deniss despertó sobresaltada gritando mi nombre, no sabía que hacer así que intente hacer lo más fácil y un tanto cobarde.
Hacerme el dormido.
Estúpido, lo sé, muy estúpido. Logré acompasar mi respiración, no se si lo creería pero quería hacerlo y así saber cuáles serían sus siguientes movimientos.
No sabía que pasaba, no emitía ningún sonido hasta que escuche como largaba un suspiro pesado.
-Pensé que las pesadillas se habían detenido... -dijo entre susurros -¿Por qué me atormentas tanto Hudson?
ESTÁS LEYENDO
Sólo a ti te puedo amar ©
RomanceAlgo he aprendido en estos años, estos años que pasaron lentos como si cada día alguien se empeñara en recordarme cuan doloroso fue amar... Aprendí que sólo se necesita de una persona... de un momento, para cambiar tu vida para siempre. Para cambia...
