Capítulo 19

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Cerré los ojos y espere que Max hiciera lo que veía en sus ojos, él quería besarme, y sé que esto está jodidamente mal, estoy demasiado confundida y lo que menos quiero es lastimarlo, yo no soy así, yo no sé qué pasa conmigo, que la sed de venganza está haciendo que actúe por impulso y no detenga esto.

Max se acercó a mí y beso mi frente, un gesto correcto de su parte.

—No precipitemos nada Belle, sobre todas las cosas eres mi amiga.

Abrí los ojos y me encontré con la profunda mirada miel de Max, no debía llevar esto más lejos, no podía lastimar a alguien que me ha ayudado a salir adelante, me regaló esa sonrisa hermosa, sincera y divertida.

—Vamos Belle, es hora de que firmes un contrato para ganar millones.
Si actitud volvió a ser la de siempre y amaba eso.

—Es verdad, vamos —le sonreí

Giro y me ofreció el brazo como todo un caballero, lo acepta con gusto y nos encaminamos a la salida del ascensor, miré al frente al sentir la dura mirada de alguien, de Hudson, quien apretaba los puños y la mandíbula, su rostro estaba totalmente desencajado, una mezcla de ira y dolor reflejaban sus ojos.

No me había dado que cuenta de que mis pies de habían detenido y mi vista estaba concentrada en Hudson, en esos ojos profundos y aún que me retuerza admitirlo, eran hermosos.

Max me miro confuso, y después sus ojos se condujeron a donde mi mirada estaba posada, desperté de mi trance y vi como Hudson cuadraba los hombros y miraba desafiante a Max, quien respondió con una mirada cruda.

La tensión en el ambiente podía notarse, así que anime a Max a seguir caminando y hacer de cuenta que no estaban ideando maneras de matarse en la mente.

Seguimos caminando y a medida que lo hacíamos podía notar el ambiente más tenso, los hombres que acompañaban a Hudson eran Trevor y el abogado Marshall.

Unos pasos más y estarían frente a la sala de juntas, pero no, ahí estaban, prácticamente esperándonos, si Hudson no se movía Marshall y Trevor tampoco, este último no dejaba de verme con curiosidad, tal vez por venir del brazo de Max.

Estábamos a unos pasos de ellos y eso me permitió ver con más claridad moretones en el rostro de Hudson, eran menos notorios que los de Max, pero se veían, su ceja estaba un poco abierta y su pómulo derecho tenía un golpe. Eran un par de simios que resolvían todo con golpes.
Que los dos estén golpeados es muy sospechoso, la gente no es estúpida y preguntarán, en especial mi hermano, no tenía idea de que le diría si llegará a insinuar o preguntar algo, no creí que las cosas fueran complicadas.

Llegamos hasta ellos y me porte de manera estrictamente profesional, como debe ser.

—Buenos días a todos, no era necesario que nos esperarán —lo último lo dije con un toque de ironía.

—Buenos días señorita Miller —saludo Marshall — el señor Hartley lo creyó conveniente.

—Muy amable de su parte señor Hartley, pero conocemos el camino a la sala de juntas. —Lo mire segura, siempre debo mostrar seguridad ante él

Me miro con esos ojos profundos y me regaló una sonrisa torcida.

—Es un placer hacerlo, señorita Miller — extendió su mano ofreciéndola en muestra de saludo, la acepté un poco dudosa y al instante sentí esa corriente familiar, ahora un poco más notoria que la primera vez, esto no podía pasarme, sólo era una reacción involuntaria de mi cuerpo.

Sólo a ti te puedo amar ©Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora