Cerré los ojos y espere que Max hiciera lo que veía en sus ojos, él quería besarme, y sé que esto está jodidamente mal, estoy demasiado confundida y lo que menos quiero es lastimarlo, yo no soy así, yo no sé qué pasa conmigo, que la sed de venganza está haciendo que actúe por impulso y no detenga esto.
Max se acercó a mí y beso mi frente, un gesto correcto de su parte.
—No precipitemos nada Belle, sobre todas las cosas eres mi amiga.
Abrí los ojos y me encontré con la profunda mirada miel de Max, no debía llevar esto más lejos, no podía lastimar a alguien que me ha ayudado a salir adelante, me regaló esa sonrisa hermosa, sincera y divertida.
—Vamos Belle, es hora de que firmes un contrato para ganar millones.
Si actitud volvió a ser la de siempre y amaba eso.
—Es verdad, vamos —le sonreí
Giro y me ofreció el brazo como todo un caballero, lo acepta con gusto y nos encaminamos a la salida del ascensor, miré al frente al sentir la dura mirada de alguien, de Hudson, quien apretaba los puños y la mandíbula, su rostro estaba totalmente desencajado, una mezcla de ira y dolor reflejaban sus ojos.
No me había dado que cuenta de que mis pies de habían detenido y mi vista estaba concentrada en Hudson, en esos ojos profundos y aún que me retuerza admitirlo, eran hermosos.
Max me miro confuso, y después sus ojos se condujeron a donde mi mirada estaba posada, desperté de mi trance y vi como Hudson cuadraba los hombros y miraba desafiante a Max, quien respondió con una mirada cruda.
La tensión en el ambiente podía notarse, así que anime a Max a seguir caminando y hacer de cuenta que no estaban ideando maneras de matarse en la mente.
Seguimos caminando y a medida que lo hacíamos podía notar el ambiente más tenso, los hombres que acompañaban a Hudson eran Trevor y el abogado Marshall.
Unos pasos más y estarían frente a la sala de juntas, pero no, ahí estaban, prácticamente esperándonos, si Hudson no se movía Marshall y Trevor tampoco, este último no dejaba de verme con curiosidad, tal vez por venir del brazo de Max.
Estábamos a unos pasos de ellos y eso me permitió ver con más claridad moretones en el rostro de Hudson, eran menos notorios que los de Max, pero se veían, su ceja estaba un poco abierta y su pómulo derecho tenía un golpe. Eran un par de simios que resolvían todo con golpes.
Que los dos estén golpeados es muy sospechoso, la gente no es estúpida y preguntarán, en especial mi hermano, no tenía idea de que le diría si llegará a insinuar o preguntar algo, no creí que las cosas fueran complicadas.
Llegamos hasta ellos y me porte de manera estrictamente profesional, como debe ser.
—Buenos días a todos, no era necesario que nos esperarán —lo último lo dije con un toque de ironía.
—Buenos días señorita Miller —saludo Marshall — el señor Hartley lo creyó conveniente.
—Muy amable de su parte señor Hartley, pero conocemos el camino a la sala de juntas. —Lo mire segura, siempre debo mostrar seguridad ante él
Me miro con esos ojos profundos y me regaló una sonrisa torcida.
—Es un placer hacerlo, señorita Miller — extendió su mano ofreciéndola en muestra de saludo, la acepté un poco dudosa y al instante sentí esa corriente familiar, ahora un poco más notoria que la primera vez, esto no podía pasarme, sólo era una reacción involuntaria de mi cuerpo.
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Sólo a ti te puedo amar ©
RomansaAlgo he aprendido en estos años, estos años que pasaron lentos como si cada día alguien se empeñara en recordarme cuan doloroso fue amar... Aprendí que sólo se necesita de una persona... de un momento, para cambiar tu vida para siempre. Para cambia...
