¿Amarlo de nuevo? No estaba segura siquiera de si quería intentarlo, la palabra amor a estas alturas era algo muy grande y lejano en mi vida y más si se trataba de él y yo en una sola oración.
Después de todo lo que acababa de decir no podía reconocerlo, no concordaba su vida real con la que yo creí conocer cuando tuvimos una relación o lo que yo creí era una relación, me acababa de revelar algo de su pasado, una mínima cosa de todo lo que lo ha rodeado, de lo que aparentemente escapo. No había una respuesta para su pregunta, no por el momento.
—No puedes preguntarme algo así ahora, Hudson.
Estaba tranquila, no le dije eso con mala intención, era hora de tratar de hacer las cosas bien, que esta tregua valga la pena y que no peleemos más, debía ser yo la que tenía que controlarse, siempre me molestaba con todo lo que Hudson hacía para conmigo, eran tan voluble con él cerca que a veces no era capaz de reconocerme.
—Sé que no es el mejor momento... pero podrías pensarlo ¿Podrías darme una pequeña esperanza? solo un atisbo de luz...
—Deja de exagerar —solté una pequeña risa —me haces ver como un maldito ogro de los pantanos o donde sea que viven los ogros.
Él también soltó una pequeña risa ante mi estúpida comparación, era momento de aliviar el estrés y la tensión del momento, tal vez no contábamos con la mejor iluminación y solo la luz de la chimenea y algunas velas iluminaban el lugar, sin embargo era suficiente para poder ver lo difícil que era para él hablar de su vida, la verdadera vida que tuvo viviendo como un rico heredero.
—Siempre serás mi bebé ogro...
— Hudson —hable en tono de advertencia. Los recuerdos volvieron otra vez, él me llamaba así durante nuestro tiempo juntos, nunca perdía la oportunidad de ponerme apelativo ñoños, pero ue en su tiempo me hacían la mujer más feliz del mundo.
—Bien, pero no retirare lo dicho
— ¿No te cansas de ser tan insistente?
—No, si se trata de ti —su actitud arrogante era algo característico de él, su toque personal, que amaba y odiaba en su momento, pero que ahora la mayoría del tiempo me irritaba.
Además de que obvio que cualquier cosa que decía Hudson siempre encontraba algo para contestar. Y le complacía hacer eso, era un hombre tan obvio, con esa sonrisa de lado y esos ojos oscuros brillando con una singular alegría.
— ¿Sabes que has hecho de esta tregua un desastre? —pregunte después de unos segundos de silencio.
—Estoy seguro que he jodido tu paciencia en todo este día.
—No lo dudes.
Lo vi levantarse del sillón posicionándose frente a mí, lo mire un poco intimidada por su altura, este hombre es enorme de eso no hay duda, levante la mirada y vi cómo me extendía una mano.
— ¿Empezamos de nuevo?
— ¿Prometes controlarte? —pregunte con cautela.
—Lo prometo —soltó un suspiro —Como el infierno que me costara, pero prometo que me controlare, hare todo lo posible por controlarme, si tu prometes lo mismo
— ¿Yo? —pregunte entre curiosa he indignada, recordando mi ataque hormonal de hace unas horas.
—Sí, nada de huir, nada de irte por la tangente y sobre todo nada de "Hudson te odio"
¿Por qué? ¿Por qué quitarme parte de mi barrera de salvación?
— ¿Y bien?
—Pero...
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Sólo a ti te puedo amar ©
RomanceAlgo he aprendido en estos años, estos años que pasaron lentos como si cada día alguien se empeñara en recordarme cuan doloroso fue amar... Aprendí que sólo se necesita de una persona... de un momento, para cambiar tu vida para siempre. Para cambia...
