Capítulo 31

70.5K 5.6K 1.5K
                                        


Capítulo dedicado a mi pequeña pervertida k-taaBarrios Feliz cumpleaños, eres un poco más puberta. Eres la loca con gifs pervertidos y coloridos del grupo... Pero ya tienes novio. Ex potra.  😂🤗😜









Las gotas de lluvia habían disminuido su fuerza e intensidad,  una bruma espesa comenzaba a cubrir el ambiente en el exterior, la naturaleza seguía su curso pero el tiempo parecía haberse detenido en esta casa, en esta sala donde había hecho la propuesta más descabellada a Hudson.

Las expresiones en su rostro eran tan visibles, paso de la sorpresa innegable, la incredulidad latente a una mirada de felicidad que derrochaba ternura, había asimilado que mis palabras eran totalmente ciertas, este era el momento para olvidar por unas horas lo que llevábamos a cuestas cada uno.
Yo ame con el alma a este hombre, en tan poco tiempo se había convertido en lo más importante en mi vida y eso iba más allá de algo que pudiera controlar ¿Y es que como alguien puede evitar dejarse llevar por el hombre que fue su amor platónico tiempo atrás? Yo había estado embobada por su atractivo desde la primera vez que lo vi, y todo se intensificó cuando empezamos con ese juego de seducción, esa relación entre alumna y profesor, o mejor dicho lo que yo creía una relación.

Mi mente me hacia tener una lluvia de reproches de mi subconsciente, de esa parte dolida que había sufrido por mucho tiempo, esa parte dura en mi, pero sabía que en el fondo nunca he sido una mujer de piedra inmune a el sufrimiento por el que pasan el resto de las personas, conocer un aspecto más en la vida de Hudson seguía generando reacciones en cadena sobre mis posturas iniciales y no me refiero sólo a nuestro reencuentro si no antes de eso, justo cuando lo conocí.

Es imposible imaginar como una persona puede tener tantas facetas y momentos difíciles en su día a día, nunca sabemos que hay detrás de cada persona que vemos cada día a nuestro alrededor, cada vida es un misterio, todos son diferentes y me era difícil pensar que un padre puede actuar así con su hijo, me sorprendía tal vez aun más por el hecho de que yo tuve y tendré el amor incondicional de mi familia, he vivido muy feliz que a veces es difícil tratar de ponerse en ese lugar de rechazos y sufrimiento.

Con cautela levantó su mano dispuesto a aceptar la mía, había tanta luz y ternura en sus ojos que por estas horas trataría de olvidar mi dolor y concentrarme en el suyo.

Al sentir su mano entre la mía lo note aún fría.

— ¿En verdad estas Bien? Tu mano está helada

—Juro por Dios que ahora estoy más que bien —beso el dorso de mi mano y ese gesto hizo que la familiar electricidad se disparará por todo mi cuerpo, el efecto era totalmente contrario a lo que causó Bennedit.

—No tan rápido vaquero —sonríe ante la cara de terror que adoptó tan pronto dije mis anteriores palabras, y sí, me estaba presionando en exceso pero ver esa cara lo compensaba y podría olvidarlo —Vamos, no me hagas enojar.

Rápidamente se levantó y me siguió, era yo quien lo guiaba escaleras arriba a la habitación de huéspedes que los señores Becket nos habían concedido tome una vela apagando las demás, con una bastaba para poder iluminarnos.

Cada paso que daba hacia aquella habitación trataba de dar una disimulada exhalación, no haríamos nada más que dormir, pero sentía tantos nervios como si fuera a ocurrir algo más, como si fuera una tonta virgen, como si todo lo que fuera a pasar en esa habitación fuera nueva para mi.

Abrí la puerta de la habitación colocando la vela en la encimera que estaba justo a lado de la puerta; una cama matrimonial con un edredón gris y una manta de lo que parecía  ser de lana acompañaba esa cama que gritaba que fuera ocupada. Solté la mano de Hudson y me aventé dispuesta a dormir plácidamente, tomando por sorpresa a Hudson quien no evitó sonreír como tonto.

Sólo a ti te puedo amar ©Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora