¡¿Que rayos hace él aquí?! Si mi hermano tiene algo que ver en esto, juro le voy a dejar de hablar una semana entera, y estoy más que segura de que organizo todo esto.
¡Jodidos dioses del olimpo!
¿En serio ahora? Justo ahora que Max tuvo que regresar a Francia por un problema con la campaña que había diseñado, estoy sola, y este imbécil esta en mi casa como si fuera un amigo de la familia, no, peor aún, como un integrante más, ya que aquí no había nadie más que la familia de parte de mama y mi familia; ni siquiera mi familia paterna, ya que nuestra convivencia no era tan íntima como con mi abuelos y tíos maternos.
No puedo correrlo, maldición, ni siquiera puedo hablarle cortante porque todos notarían mi actitud y ellos saben que no soy así con nadie. Estaba jugando sucio; fui muy clara el lunes al decirle que no lo quería cerca de mí, lo quería lo más lejos posible pero parecía no entender, pero ahora estaba aquí en MI casa, con Mi familia.
¡Dios dame paciencia!
Me estaba intimidando tener su mirada fija sobre mí, no dejaba de verme, pareciera que tenía algo en la cara, algo como una estrella fugaz yo que sé, simplemente desvié la mirada, ya sabía qué hacer, lo ignoraría toda la tarde, le haría ver que me daba igual su maldita presencia, creo que la indiferencia era lo mejor en estos casos en que no puedo gritarle un par de verdades más.
Sin dirigirle otra mirada más camine hasta mis abuelos y tíos para saludarlos y cargar en mis brazos al pequeño Xander, el primo de 4 años más pequeño que teníamos. Tuve pequeñas pláticas con todos, el asunto era no toparme con Hudson, hasta que mi querida madre me llamo, sí, parece que aún sigo siendo una niña para mis papás.
—Deniss ven acá
Camine hacia ellos, estaban en la parrilla asando la carne, mientras los demás platicaban y preparaban la ensalada, siempre hacíamos esto, antes de irme a Francia disfrutaba tanto de estos momentos de convivencia única.
Cruce el jardín para llegar hasta ellos, iba con pocas ganas, pero tenía que ir. Al levantar la mirada me topé con un par de ojos negros que me miraban fijamente y con una devoción que hizo detenerme por un segundo, su mirada hizo que me transportara tres años atrás, cuando me engaño y manipulo en cada instante, no era amor, era un simple juego y tenía que tener eso muy presente.
Como podía mirarme así, como lograba fingir esa mirada después de tantos años, volvía a mirarme como si fuera lo único que existiera en esta tierra; lo que claramente no era cierto, así que no caería, no lo haría otra vez; seguía siendo el mismo enfermo de hace tres años.
Desvíe la mirada, no quería ser tan estúpida y blanda como lo fui en el pasado, no quería volver a sufrir todo lo que sufrí, no quería desear otra vez no vivir, terminar con mi vida; estuve a punto de destruirla por él, por un maldito hombre estúpido, que jugó conmigo.
Al desviar la mirada vi a Rocky, Laila y Otto jugar con un perro desconocido para mí, era negro, parecía un lobo, pero claramente no lo era, tenía destellos blancos y amarillos en su pelo, era más grande que Gordo Loui, pero con el pelo igual de rebelde, no era de raza, era un perro mestizo...
¿Podría ser?... ¿Podría ser Tobías? Yo.... No podía concebir esa idea, estaba segura de que él se había deshecho del cachorro que le entregue, en ese tiempo estaba tan sumida en mi dolor que ni siquiera volví a pedírselo después de la llamada y me culpaba por eso, me culpaba por haberle entregado a un cachorro que había salvado de la calle para que lo sacrificaran, terminando con su vida.
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Sólo a ti te puedo amar ©
RomanceAlgo he aprendido en estos años, estos años que pasaron lentos como si cada día alguien se empeñara en recordarme cuan doloroso fue amar... Aprendí que sólo se necesita de una persona... de un momento, para cambiar tu vida para siempre. Para cambia...
