Capítulo 9

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—Te quiero a ti

Hablo en un tono autoritario, había tanta seguridad en sus palabras, como si pensara que al momento en que hubieran salido de su boca, yo brincaría a sus brazos gustosa.
No podía entender como era capaz de decir eso, como la cosa más natural del mundo.
Sus ojos estaban clavados en los míos, reclamándome como suya, reclamando cada aspecto de mí, desde el físico hasta el emocional, era una mirada tan intensa e hipnotizante que por un momento me perdí en el momento.

Pestañee varias veces recuperando la cordura, obligándome volver a la realidad.

— ¡¿Qué?! — masculle entre dientes, manteniendo a raya el enojo que amenazaba con salir de la peor manera.

—Lo que oyes, te quiero a ti, todo esto es porque te quiero conmigo otra vez —dijo seguro, como si nada hubiera pasado —quiero recuperarte... quiero recuperar lo nuestro

¡Oh por Dios no estaba escuchando eso!

¡¿Era tan malditamente estúpido y arrogante para decirme eso?!

Bueno la respuesta es obvia, sí que lo es.

No sabía si enojarme y rabiar por cada palabra que salía de su boca o simplemente reírme de lo estúpidamente patéticas que suenan.

— ¿Lo nuestro? —Reí sin gracia — ¿Dices que quieres recuperarme? Por Dios es que piensas que soy una estúpida que ahora que me lo dices correré a tus brazos. Han pasado tres años ¡TRES PUTOS AÑOS! No puedo creer que tengas el descaro de decirme eso.

Ahora las podía ver, podía ver las emociones que no vi el día en que nos volvimos a ver, podía ver en sus ojos la sorpresa e incredulidad al escucharme hablar así, pero también veía miedo y un brillo que no sé cómo describir.

Estaba demasiado alterada, estaba perdiendo el control y no me importaba, en el fondo espere que este momento se llegara a presentar algún día y mostrarme fuerte, haciéndole saber que la chica de hace tres años desapareció.

Se mantuvo callado por un momento, hasta que escuche nuevamente su voz.

— Sé que han pasado tres años —hablaba con una seguridad y arrogancia, que me daban ganas de partirle la cara —sé que yo... —Se quedó en silencio por un momento, ahora si podía ver vulnerabilidad en su rostro, la arrogancia había desaparecido —Sé que cometí muchos errores... —su voz era un susurro audible y lleno de pesar

— ¿Errores? — Quise interrumpirlo —Dices errores como si se te hubiera olvidado el día mi cumpleaños, como si hubieras llegado tarde a una cita... esos pueden pasar por "errores" —hice comillas con mis dedos – la mierda que tu hiciste va más allá de eso.

—Lo sé, pero por favor escúchame, existe una razón, sólo escúchame, sé que podemos recuperar lo nuestro...

—Dios, por favor detente —no quería escuchar ninguna estupidez más — ni se te ocurra decir una palabra más, no me interesa escucharte. Deja de decir "lo nuestro" como si existiría siquiera esa posibilidad. Lo nuestro, como lo llamas, se terminó desde el momento en que decidiste dejarme abandonada en tu departamento como si fuera cualquier objeto, todo lo que empezó hace tres años y medio se acabó en ese instante, así que deja de decir esas dos palabras como si nada ¡Deja de comportarte como un puto mártir!

—Deniss por favor escúchame... necesitas saber la razón de todo —suplicó dando un paso hacia mí y yo di un paso atrás, apresurándome a interrumpirlo.

—No, no pienso escucharte, no hay ninguna puta razón que pueda justificarte. Me importa una mierda lo que quieras decirme, ya pase por esto dos veces, no lo volveré hacer una tercera —eleve un poco el tono de mi voz, tratando de no explotar al cien por ciento como una mujer tonta, no mostraría debilidad ante él — ¿Cómo puedes creer que sigo siendo la misma tonta manejable de hace tres años? —escupí con enojo

Sólo a ti te puedo amar ©Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora