Capítulo 14

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¡Que! Maldición no sabía ni que rayos contestar a eso ¿Qué ser humano sobre la tierra sería feliz con el odio de los demás?

Bueno a los políticos y criminales les da lo mismo, pero ese no es mi punto, mi punto es como puede estar tan tranquilo sabiendo que lo odio, porque sé que lo odio. Lo odio por todo el daño que me hizo hace tres años y los daños colaterales que sus acciones trajeron a mi vida.

Ahora muy tranquilo aparece en mi vida como si nada hubiera pasado, está en mi casa, con mi familia, siendo un "amigo" muy cercano de mi hermano, regalándonos un acuerdo millonario, además de agregarle que cree que con decir "te quiero a ti" todo puede arreglarse y yo correr a sus brazos. Sus malditos juegos estaban terminando con mi paciencia, sin embargo me armaría de valor para encararlo, ponerme a su nivel y desquiciarlo con mi actitud.

—Vaya señor Hartley con que poco se conforma —sonreí de medio lado, por un quise olvidarme de la presencia de todos a mi alrededor.

—Para mí no es poco señorita Miller, ese odio solo es un reflejo de que ella guarda fuertes sentimientos de amor hacia mi ¿No lo cree así?

Empecé a reírme sin ningún reparo, realmente era muy gracioso lo que ese imbécil decía.

—Siento reaccionar así señor Hartley —aun trataba de calmar mi risa —es solo que me parecen demasiado patéticas sus palabras.

—Yo no las encuentro así ¿Sabe porque señorita Miller? —no hice ningún gesto, solo lo mire fijamente — Porque aun puedo ver en los ojos de esa mujer un brillo especial cuando me mira, el mismo brillo que tenía el día que la conocí, el día que le dije que quería salir con ella, el día que le dije que la quería, en fin, cada día que pasamos juntos yo veía la forma en que me miraba y aun puedo ver un atisbo de esa brillo en sus ojos, justo ahora. —Desvié la mirada, me sentía amenazada con sus palabras —sé que lo nuestro puede ser nuevamente.

Todos a mi alrededor estaban en completo silencio nadie podía articular palabra, era casi una maldita discusión entre él y yo. No me dejaría vencer tan fácilmente, debería dejar de parecer ante los demás una maldita víctima.

—Tiene un argumento medianamente "convincente", si quiere verlo de esa forma —hice comillas con mis dedos al decir convincente —todos podemos ver cosas donde no las hay por el simple hecho de querer albergar una tonta esperanza infundada; eso es algo que cada quien debe resolver, solo le aconsejo que no se desvié de la realidad con fantasías, puede llegar ser muy doloroso darse cuenta de la verdad muy tarde.

Me limite cortar mi carne y seguir comiendo, sé que todos miraban la disputa de palabras que teníamos Hudson y yo, como si fuera un partido de tennis en espera del próximo lanzamiento y golpe al balón. No quería ni saber que pensaban todos de mi reacción y mis palabras, estaba pisando terrenos peligrosos cada vez que Hudson estaba cerca.

—Agradezco el consejo señorita Miller, es muy considerada, pero creo que no me importaría sufrir si con eso logro que la fantasía, como usted la llama, se haga realidad y vuelva a tener a la mujer que amo a mi lado.

¡Maldito! Siempre encontraba un maldito argumento para repercutir lo que decía, bueno yo también podía encontrarlos.

—Que optimista de su parte Señor Hartley, pero a todo esto, creo que a todos nos gustaría conocer que fue lo que paso para que usted y la mujer que "ama" no estén juntos —volví hacer comillas con mis dedos en la palabra ama, era algo involuntario, casi como un reflejo ante lo estúpido que eso sonaba.

Lo mire alzando una ceja, mi comentario lo había descolocado, se notaba en la mirada nerviosa que tenía, sonreí de medio lado ante su actitud, una pequeña victoria en todo esto.

Sólo a ti te puedo amar ©Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora