Después de que Hudson y yo volvimos a coincidir, me había percatado de muchos cambios en él, desde físicos, hasta emocionales, tal vez la primera vez que lo vi me percaté de una estela de oscuridad que lo rodeaba, un pelin de amargura también, pero había cambiado tanto en estas semanas, es como si el Hudson de ahora fuera otro, como si no tuviera suficiente al expresar lo que sentía y pensaba, era nuevo, totalmente. Había dejado de ser el oscuro protagonista de esas novelas románticas que me gustaba leer, ahora se había convertido en un terroncito de azúcar, disfrutaba de ello. Sin embargo no todo era simple dulzura, no, este hombre parecía un depredador sexual, aprovechaba cada acercamiento para llegar con esas propuestas que me ponían los pelos de punta, los besos y caricias que habíamos tenido habían hecho todo esto casi tántrico, mi piel anhelaba un simple roce de su parte y sentía latente el calor de su cuerpo cada vez que estábamos a pocos metros de distancia, era una tortura para mi seguir postergando lo que mi cuerpo necesitaba, lo necesitaba a él, necesitaba sentir su cuerpo junto al mío, sin nada que nos lo impidiera, ni ropa, ni barreras emocionales, simple y llanamente entregarnos al placer, de fundir nuestros cuerpos en el deseo que nos embriagaba cuando prendíamos la mecha con un solo beso.
Así que escuchar esas palabras, que eran promesa pura de lo que podía pasar cuando estuviéramos en la soledad de una habitación, juntos, él y yo, y nada más.
Tan sencillo como decirle si, tan practico como eso, pero no era así de fácil, mi familia siempre ha estado y estaría como una de mis prioridades y quería disfrutar plenamente de ellos, pero el cuerpo de la tentación está personificado frente a mi, literalmente hablando.
—Estaría encantada...
—Pero...
—No, de hecho no tengo un pero, realmente no lo hay, aunque sería muy extraño que tú y yo, nos fuéramos juntos a Londres, extraño ¿no? Aún más para mi hermano que sabe que te detestaba.
—Sabes que se, que tienes una increíble habilidad de esconder la verdad
—¡¿Me estás llamando mentirosa?!
—Absolutamente no —sonrió jovial— aunque tal vez se refiera un poco a ello, me inclino más a que eres una mujer muy hábil con las palabras, el don de la elocuencia es algo que te define, no por nada te considero una increíble mujer de negocios, tienes esa sorprendente capacidad de convencer a los que te rodean, y no es que vayas con mentiras, todo lo vives con pasión y eso lo expresas, por eso es difícil decirte no.
Me siento tan halagada ante lo que Hudson percibe de mi, y no es por lo que el hombre percibe, sino lo que el hombre de negocios ve en mi, y se que no me miente, ya no lo hace más.
—Podría decirte —prosiguió — que hasta me odias con pasión.
La exagerada risa que emanó de mi ser fue el reflejo de lo gracioso que sonaba eso, y si, sonaba así, sin embargo era real, yo sentí ese sentimiento tan fuerte por él, pero ahora eso es parte de una etapa, no podía decir que había dejado todo lo malo atrás, sin embargo había descubierto que a quien más dañaba con esa actitud y ese sentimiento negativo era a mi misma, estaba envenenándome con ese odio hacia Hudson.
—No...
—Denis el Pastor Marcus pidió que si podías ir a hablar con él, quería comentarte algo de la escuela bíblica de verano.
Mi mamá llegó hasta la cocina, menos mal que antes de entrar hablo y eso permitió que nos separáramos.
—¿Si me escuchaste Denis?
—Sí, madre. ¿Es muy urgente? Pensaba irme hoy
—¿Hoy? ¿Por que te vas a ir hoy?
Allá viene de nuevo, para mamá y cada uno de nosotros sabía que los fines de semana estaban destinados para ir a la Iglesia y terminarlo en familia, y claro que amaba eso, lo disfrutaba enormemente, a pesar de haberme ido por tantos tiempo, amaba volver a esta rutina que significa largas pláticas que iban de un tema a otro y un sinfín de ocurrencias que venían de todas partes.
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Sólo a ti te puedo amar ©
RomansaAlgo he aprendido en estos años, estos años que pasaron lentos como si cada día alguien se empeñara en recordarme cuan doloroso fue amar... Aprendí que sólo se necesita de una persona... de un momento, para cambiar tu vida para siempre. Para cambia...
