— ¡Esto es tu culpa! —grito la pelirosa exageradamente molesta.
— ¡Como te atreves a decir eso! —se justificó Deidara tratando de moverse, la cuerda estaba bastante apretada, movía sus manos tratando de alcanzar un kunai en uno de sus bolsillo. —Tú fuiste la que grito
—serás estúpido, si tú mano no hubieras tocado mi cintura ahora no estaríamos en esta situación. —Sakura trataba de mantener la calma pero la cercanía del rubio la incomodaba, no habían mencionado nada de lo que había ocurrido y lo había preferido así.
—Porque no usas tu fuerza monstruosa para sacarnos—la pelirosa rodo lo ojos.
—Por son cuerdas de chakra estúpido, no podrás romperla así de fácil y si trato de hacerlo una descarga se soltara y podría matarnos —explico aún más irritada. —imbécil
—Si yo soy el imbécil, tú eres la estúpida por dejarte atrapar —contraataco haciendo que la pelirosa se molestara aún más.
— ¿Quién te crees para llamarme estúpida?
— ¿Quién te crees que eres para decirme imbécil?
Sakura gruño y Deidara bufo, ambos eran lo bastante orgullosos como para admitir que se habían equivocado, no doblegarían aunque su vida dependiera de ellos. Un largo silencio se fue asentando por toda el lugar, daba gracias a que una pequeña luz entraba por una ventana, era más que suficiente que los ataran con un par de centímetros, sería el colmo si todo fuera oscuro. Los minutos avanzaban tan lentamente, Sakura se mantenía en sus propios pensamientos y Deidara solamente la miraba de reojo. Bajo su mirada hasta llegar a sus labios, que se encontraban ligeramente abiertos, descendió hasta llegar al inicio de su ropa, su brazo rosaba con la tela de la capa pero aun así sentía el calor que emanaba, le hacía recordar tantas cosas.
Respiro hondo, recargo su cabeza hacia tras chocando el frio muro de piedra, quiso gritar, llorar porque su vida era tan patética, pensó en todas esas personas a las que había asesinado, recordó las miradas, aquellos ojos que revelaban su verdadera cara, había conocido a tantas personas tan cobardes, pero nadie era más cobarde que él apretó sus manos con fuerza hasta logar que sus nudillos palidecieran. Estaba cansado y frustrado, odiaba tantas cosas, de repente un pensamiento cruzo por su mente ¿odiaba a Sakura? Levanto el rostro, no, no la odiaba, pero tampoco le caía bien; era como una enemistad con límites que debía respetar, volvió a suspirar.
—Ya van dos —aviso la serena voz de Sakura, Deidara la volteo a ver — ¿Ocurre algo?
—Aparte de que estamos atados contra nuestra voluntad, nada más —contesto, Sakura rio ante su comentario.
Después de eso no volvió a decir algo, la Kunoichi se mantenía en silencio pensando en una forma de escapar; arriba, izquierda, derecha, abajo... atrás, no daba para una solución, estaba bastante cansada, pregunto mentalmente por sus compañeros; Naruto-kun, Kakashi-sensei...
No supieron cuánto tiempo estuvieron encerrados hay, solo que cuando los hombres llegaron ya era de noche.
—Miren que tenemos aquí —la voz gruesa del hombre tenso a Sakura pero no por ello se acobardo. —Una linda Kunoichi y su amiguita, hoy tendremos diversión doble.
Eso fue la gota que derrumbo el vaso, Deidara lo miro con tanto odio y desprecio que pudo.
—Tranquilo —susurro la pelirosa. —Si piensan que eres mujer saldremos más rápido.
— ¿Estas insinuando que me convierta en travesti? —pregunto aún más molesto él rubio.
—Sí, eso estoy diciendo.
ESTÁS LEYENDO
Límites
Hayran KurguDeidara es capturado por el equipo Kakashi quien junto a Sakura y Naruto buscan la forma de llevarlo a su aldea, sin embargo ¿Deidara estará listo para el indomable carácter de la chica Haruno? Después de escapar con ella a su lado, su plan es regre...
