-Debemos irnos... esta por caer la noche.- mencionó el ojiazul al soltarla, e intentando recobrar la compostura que nunca debió perder.
Kagome se tensó al escucharlo hablar y asintió torpemente al tiempo que deshacía todo contacto con él... suspiró al verlo tomar su camino... se sentía tonta, pues en gran manera esperaba ser besada por Bankotsu... la desconcertaban sus actitudes cambiantes... ¿qué lo hizo detenerse?
Un escalofrío recorrió su cuerpo cuando instintivamente volteó atrás y vio el lugar donde hasta hace unos pocos minutos había sido sometida por ese asqueroso sujeto y sus compañeros ¿qué habría sido de ellos? ¿seguirían cerca?... corrió hasta alcanzar al mercenario que ya le llevaba cierta ventaja en el camino.
-Creo que deberíamos retirarnos lo más posible de aquí...- mencionó al llegar a su lado, olvidándose de lo ocurrido momentáneamente, pues le preocupaba más volverse a topar con esos sujetos.
-Eso haremos, pero necesito recoger antes algo...- mencionó con su vista al frente.
-¿Recoger qué?- preguntó ya más calmada.
El moreno volteó de medio lado a verla -ya verás...
-¿Qué es eso?- preguntó al ver una gran mochila similar a la de los campistas, por el tamaño; le recordaba tanto a la suya.
Bankotsu suspiró cansadamente y se rascó la cabeza, ante la opinión que ella tendría -es una tienda para pasar la noche...- fijó sus ojos en ella que lo miraba con cierta incredulidad, resopló molesto -... está por comenzar el invierno y las noches serán sumamente frías... puede nevar...
-y no es conveniente pasar la noche a la intemperie.- mencionó entendiendo y completando la frase del mercenario. Sonrió satisfecha, ganándose una mirada con cierta sorpresa por parte del moreno.
-Así es...- dijo y se apresuró a levantarla...
-¡No, yo lo hago!...- lo detuvo Kagome y levantó con cierta facilidad la mochila, se la colocó a la espalda y añadió-... me sentiré como en casa... bueno, como antes...- le dijo al joven que frunció el ceño sin comprenderla. Kagome sonrió por ello. -¿Nos vamos?- preguntó sonriente mientras caminaba sintiéndose "completa" con esa inesperada sorpresa.
Esta vez quien la siguió fue el mercenario... debía mantenerse más al margen con esa niña, hace unos momentos apenas había logrado juntar un poco de autocontrol, que juró que no tenía, para no besarla... pues aunque no quisiera, Kagome comenzaba a ocupar un lugar en su cabeza...
Lo descubrió estando en la pensión, pues al ver entrar a Izuna a su habitación y que ésta se invitara sola a pasar la noche con él, entendió lo que sucedería y no le desagradó la idea, ya varias veces había asistido a dicho lugar, buscando su compañía... pero anoche, estando casi a punto de cumplir con los deseos de la joven, el recuerdo fugaz de Kagome temblando entre sus brazos lo obligó a retirarse... lo que menos quería era tener a la azabache en mente mientras se acostaba con la castaña... ¿cómo poder ver después a Kagome si lo hacía? No quería que su cuerpo lo traicionara al verla... se maldijo por esto... No podía permitirse involucrarse sentimentalmente con nadie, nunca lo había hecho y no pretendía hacerlo, por eso, tenía que mantenerse alejado de ella...
La luna los saludaba en todo lo alto del estrellado cielo...
-Ya hemos caminado suficiente... acamparemos aquí- mencionó firmemente la colegiala, estando todavía en el interior del extenso bosque.
El moreno volteó a los alrededores y asintió...
La azabache comenzó a sacar de la mochila las mantas que formaban la casa de campaña, muy similar a las de su época, solo que ésta estaba elaborada con algún tipo de pieles de animal, perfecto para aislar el frio que ya comenzaba a sentirse... sonrió, pero su sonrisa se desvaneció al darse cuenta que no tenía mucha idea de cómo debía colocarla...
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Más que el destino
FanfictionKagome se había enamorado de Inuyasha prácticamente desde su llegada al Sengoku. Durante la batalla en el monte de las ánimas, es que ella descubre que sus sentimientos están muy lejos de ser correspondidos. Escuchar de la voz del peliplata que esta...
