Suspiró resignada.
-Lo más seguro es que ni siquiera me lo agradezcas...- le dijo cansadamente al dormido joven, mientras secaba la ligera capa de sudor que apareció en su frente, y seguía con lo que sentía era su deber al intentar ayudarlo a bajarle la fiebre, pero ésta parecía ceder muy lentamente... volvió sus ojos al rostro del chico y observó un ligero gesto de dolor en sus finas facciones, supuso por ello que la noche sería larga y tendría que esforzarse más por refrescar el cuerpo del orgulloso guerrero, se levantó, avivó la fogata que ahora parecía rendirse y se encaminó en busca de agua fresca...
Fijó sus ojos en el solitario camino y una sombra de nostalgia se posó en ellos... "amigos, mamá, Sota, abuelo... Inuyasha" los extrañaba, no había tenido mucho tiempo de pensar en ellos gracias a su inesperada estancia con Bankotsu, reconoció... y lo agradecía, especialmente tratándose del peliplata... no sabía exactamente cómo se sentía tratándose de él... ¿la buscaría? ¿se preocuparía? ¿pensaría en ella, como ella en él? se molestó consigo misma... "¡por supuesto que no!...debo dejar de ser una tonta " ... -no hay tiempo para esto... - suspiró y trató de animarse -tomará tiempo, pero volveré a casa... y sobre todo... te voy a olvidar Inuyasha... - se prometió con dolor ante esto último, pues consideraba que si pasaba por esa situación era, únicamente, por ella... por su afán de permanecer a su lado, aun cuando sabía, Inuyasha se había decidido por Kikyo... y ella le pidió tontamente permanecer junto a él... ese fue, su gran error.
Ahora solo tenía que seguir adelante. Superarlo, por difícil que resultara solo pensarlo.
Caminó segura, pues la luz de la luna y las estrellas bastaba para iluminar el solitario sendero que debería seguir para llegar a la pequeña laguna, donde horas antes había tenido ese extraño encuentro con el mercenario...ignoró el miedo que sentía ante la callada noche, sabía que debía valerse por sí misma, tenía que ser fuerte... no estaba sola; curiosamente ahora estaba con Bankotsu... sonrió irónicamente... -Bankotsu... el líder de los siete guerreros...- mencionó cansadamente, recordando que tiempo atrás ese nombre y ése título la hubiesen hecho temblar... y ahora, ella cuidaba de él... y así sería, al menos, por esa noche... lo extraño era, que no le resultaba tan desagradable hacerlo como antes lo hubiese creído, pero ella era así, siempre intentando ayudar a quién la necesitara... y ahora era él.
Con un balde de agua regresó a su improvisado refugio, continuó con los cuidados al mercenario... estaba agotada, necesitaba dormir, pero se sentía satisfecha pues su trabajo estaba hecho, lo comprobó tocando la frente, rostro, cuello y pecho del moreno a modo de caricia -bien... la fiebre se fue...- se dijo y sonrió por ello, sin embargo el sueño hacía estragos en ella, cerró los ojos un instante y le fue imposible volver a abrirlos, su cuerpo fue cediendo ante la inminente fuerza de gravedad y terminó posada sobre el pecho desnudo del guerrero... sintió la calidez de su cuerpo, ignorando la incómoda posición en la que se colocaba, pues seguía sentada en el frio suelo, pero su rostro descansaba sobre el cálido pecho del joven, a pesar de eso, el sueño era más que cualquier otra incomodidad.
Abrió sus azules ojos con pesadez y su vista se fijó en el frágil cuerpo de la azabache que descansaba tranquilamente sobre su cuerpo, intentó moverse, pero no lo consiguió... su cuerpo aún dolía y solo contaba con una mano, pues la otra tenía ese molesto vendaje... frunció el ceño y su mirada fría se posó de nueva cuenta en el rostro de la azabache que se revolvía perezosamente sobre él, más ella no despertó... suspiró cansadamente... y de pronto, notó todavía en una de sus manos, un pedazo de tela con el que cual lo había atendido... cerró sus ojos e intentó volver a dormir... la noche era fría, pero la fogata hacía agradable el ambiente, aunque reconocía que no tanto como el calor que en ese momento recibía de la joven que descansaba sobre él...
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Más que el destino
FanfictionKagome se había enamorado de Inuyasha prácticamente desde su llegada al Sengoku. Durante la batalla en el monte de las ánimas, es que ella descubre que sus sentimientos están muy lejos de ser correspondidos. Escuchar de la voz del peliplata que esta...
