-¿Cómo se encuentra Kagome, anciana Kaede?- cuestionó la exterminadora notoriamente preocupada.
-Me temo que mal...- mencionó al observar el cuerpo semidesnudo de la azabache tendido en un viejo futón de su propiedad -... estas heridas son profundas y aunque por suerte no parecen poner en riesgo su vida, si la mantienen sumamente lastimada y adolorida...- añadió tocando las penetrantes heridas ubicadas en su espalda.
-Pobre Kagome... no quiero imaginarme qué clase de terribles cosas pudo haber pasado...- se lamentó la castaña.
La anciana solo asintió, la verdad era que el estado en el que había sido encontrada la azabache era sumamente lamentable... su cuerpo estaba sumamente herido y en su rostro todavía se veían rastros de lágrimas... "¿por qué llorarías Kagome?"pensó... Kagome no era de las personas que lloraba por heridas, de verdad dudaba que fuese por eso.
-¿No ha despertado?- preguntó entrando a la cabaña el pequeño kitsune que traía dificultosamente un balde con agua fresca.
Ambas mujeres negaron en silencio.
-Todos esperábamos que Kagome regresara... pero no de este modo...- volvió a mencionar el pequeño.
-Aun así... lo bueno es que ya está de regreso... todos estábamos muy preocupados por ella...- mencionó la taijiya.
-Me pregunto si la familia de Kagome ya estará enterada de su regreso...- mencionó la anciana mientras se concentraba en limpiar y aplicar remedios para sanar las heridas de la chica...
-No lo creo... Inuyasha anda con un humor que no se aguanta ni el mismo...- comentó simplemente el kitsune.
Sango resopló molesta -¡ese tonto!... que ni crea que se me ha olvidado que algo pasó entre él y Kagome, para que ella desapareciera... debería de estar agradecido de que haya vuelto...
"De seguro ha notado ya, que el aroma de Kagome se ha mezclado con otro..." pensó el kitsune mientras volteaba hacia afuera de la cabaña, lugar donde permanecía el colérico hanyou.
-Inuyasha... ¿no piensas ir a la época de la señorita Kagome, a informar a su familia que ella apareció finalmente?-preguntó el monje observando al híbrido intentar inútilmente mantenerse calmado.
-Keh... deja de molestar Miroku... por ahora tengo otras cosas en qué pensar...-mencionó caminando impaciente de lado a lado, estando a varios metros de la cabaña de Kaede, se debatía si ir o no a enfrentar a la azabache de una buena vez...
-Pero eso es importante... ellos deben de estar preocupados por ella...
-¡Cómo si a ella le importara!-escupió molesto.
-Por supuesto que le importa... es su familia...-replicó manteniendo su serenidad.
-Eres un imbécil Miroku... ¡no sabes nada!...-lo insultó por primera vez, y su tono amargo arrastraba cierto desprecio hacia la chica que yacía inconsciente a varios metros de distancia... apretó sus puños conteniéndose de hablar de más.
-¿Nada... de qué?¿a qué te refieres Inuyasha?- cuestionó intentando acercarse.
-Quiero estar solo, Miroku...- fue lo único que dijo antes de perderse tras varios saltos en el bosque frente a ellos...
"¿Qué ocurre contigo Inuyasha?... será acaso que las noticias que trajo Sesshomaru eran ciertas... ¿por eso es tu molestia?" pensó mientras lo veía partir... no encontraba otra razón a su inexplicable forma de actuar.
-¿Por qué Kagome?- se preguntó dolorosamente... estrelló su puño contra el grueso tronco del árbol sagrado... sus pasos siempre lo guiaban a ese lugar...
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Más que el destino
FanfictionKagome se había enamorado de Inuyasha prácticamente desde su llegada al Sengoku. Durante la batalla en el monte de las ánimas, es que ella descubre que sus sentimientos están muy lejos de ser correspondidos. Escuchar de la voz del peliplata que esta...
