-Ka...gome- mencionó ese nombre después de mucho tiempo... un ligero escalofrío recorrió su cuerpo.
Kagome abrió sus ojos que hasta ese momento se habían mantenido cerrados... el desconcierto en la voz del ojiazul no le pasó desapercibido... intentó reincorporarse y ver qué era lo que lo había detenido.
Sus azulinos ojos se mantuvieron por unos segundos sobre la pequeña cicatriz, solo fue eso... segundos... segundos en los que las memorias de su vida pasada llegaron a él... esa vida que hasta ahora solo recordaba entre sueños... alzó su vista a ella... bajó la mano con la que acariciaba la maltratada piel y la colocó en la cadera femenina... se alzó hasta quedar frente a frente con la desconcertada azabache...
No hicieron falta palabras... sus miradas se cruzaron como si fuese la primera vez que se veían... la mirada del guerrero cambió de incredulidad a una ligeramente enternecida... los ojos achocolatados temblaron y de un momento a otro se inundaron de lágrimas, sin que éstas llegasen a brotar... tragó duro para poder hablar.
-Ban-kotsu...- mencionó y acarició su rostro, y aunque quiso decir muchas cosas, sus palabras se ahogaron en su garganta.
-Kagome...- susurró su nombre, observando el rostro de la joven mujer que tiempo atrás aceptó amar. Esa misma mujer que estuvo a punto de sacrificar su vida para permanecer a su lado.
Ella sonrió... Bankotsu había vuelto y nada más le importaba.
-Kagome...- y la volvió a nombrar, siendo él esta vez quién acariciaba la suave piel de su rostro, pegó su frente a la de ella y cerró los ojos... sintió el cuerpo de la sacerdotisa temblar y los sollozos se hicieron presentes... Kagome estaba llorando. Apenas abrió sus ojos y unió sus labios a los rosados y temblorosos de la joven...
Él la acarició y ella ya no pudo contener el llanto... fue en ese instante que el peso que había cargado de saberlo muerto llegó a ella... toda la angustia y el dolor desaparecieron así como llegaron... ahí volvió a aceptar que lo amaba y lo amaría después de muerto... cuando sus miradas se cruzaron, apenas momentos atrás, cuando se vio reflejada en sus ojos... en esos ojos azules, supo que no había otra vida para ella... sintió la frente del joven pegada a la suya, quiso apartarse y refugiarse en su pecho... siempre fue débil y lo aceptaba, en ese momento solo quería sentirse protegida entre sus brazos... pero Bankotsu la besó.
El beso fue como debió ser un primer beso... ese que nunca se permitieron tener... suave, tierno... delicado... y no por timidez, esa, hace mucho la habían perdido el uno con el otro... sino por sentirse nuevamente juntos después de tanto tiempo... siendo plenamente conscientes quiénes eran... sus caminos se habían cruzado y los hilos del destino se torcieron y saltaron de una forma, que los que primeramente fueron enemigos llegaron a amarse, para después reacomodarse y volver a colocarlos en lados opuestos de la vida...
-Volviste...- mencionó en un hilo de voz mientras se aferraba a su cuello en un abrazo... sus senos todavía desnudos se pegaron a la frialdad de la armadura del guerrero. Él se abrazó a su cintura y le permitió hundir su rostro en su cuello. Ninguno se preocupaba en pensar si el destino estaba siendo benevolente con ellos, o por el contrario, les permitía volver a unirse para reírse en sus caras.
-Estas bien...- afirmó para sí mismo... en el momento justo en que murió, temió por ella... por su vida.
-¿Por qué...?-cuestionó mientras se apartaba ligeramente para poder ver su rostro...-... ¿por qué me apartaste?- preguntó sintiendo un nudo en su garganta, al ser consciente de su egoísmo, pues en aquel instante ella no pensó en nadie más que en él y en ella... quiso seguirlo a la muerte.
-Tenías que volver...- mencionó recordando el hecho.
-¿Tu sabias que... volveríamos a encon...?
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Más que el destino
FanfictionKagome se había enamorado de Inuyasha prácticamente desde su llegada al Sengoku. Durante la batalla en el monte de las ánimas, es que ella descubre que sus sentimientos están muy lejos de ser correspondidos. Escuchar de la voz del peliplata que esta...
