La noche había caído y el cielo se mostraba brillante por la luna y las estrellas, ese mismo cielo que una vez cautivó a la azabache por su extremada belleza, no lograba ahora el mismo efecto en ella.
Kagome permanecía recostada y con su espalda al descubierto para evitar retirar los ungüentos que Kaede amablemente le había colocado; su rostro girado a un costado observando el infinito firmamento por la única ventana que tenía esa reducida cabaña... se sentía a sí misma como un cuerpo vacío... alguien presente y ausente al mismo tiempo... su vista perdió el enfoque y se sumergió en sus memorias...
Todavía podía verse a ella misma abrazada y acoplada completamente al cuerpo de Bankotsu, mientras dormían, o cuando él le hacía el amor... recordó ese "te amo" en medio de su entrega... recordó su calor y recordó sus ojos... esos ojos vivos, fríos, y tiernos en algunas ocasiones... no fue consciente del momento exacto en el que sus calientes lágrimas brotaron... ni siquiera pestañeó... se encontraba ausente, su cuerpo se mantenía vivo, pero su alma estaba muriendo... "tal vez así debió ser..." pensó sin siquiera moverse.
Cuando el padre de Kagome murió ella era muy pequeña para entenderlo... ahora le tocaba sufrir la muerte de Bankotsu y no estaba preparada, nunca lo estaría... su dolor lo vivía internamente... y aún así, quería gritar y desgarrarse la garganta para aminorar su dolor... quería llorar hasta que sus ojos se secasen... quería renegar por lo que había pasado, por la injusticia y por su debilidad... quería... quería... quería que viviera.
No lo entendía y no lo aceptaba... estaba molesta y estaba sufriendo... estaba molesta con todos... con Bankotsu por pensar en su bienestar y alejarla de su lado... con Sango y con Kaede por ayudarla a seguir viviendo... con su familia por amarla y amarlos tanto y ser un lazo que la obligaba a mantenerse en ese mundo... con Inuyasha que había matado a Bankotsu, a ese Bankotsu que aún no conocía... con ella, por ser tan débil. Se odiaba.
Cerró los ojos cansada de tanto pensar, se sintió caer en el abismo del sueño y deseo sinceramente morir y alcanzarlo... "¿por qué?" en medio de esa inconsciencia seguía sin entender.
-¡Toma!- habló molesta Kagura aventando a las manos de Naraku un pequeño fragmento de Shikon que había sido mandada a recuperar -... me quieres decir... ¿por qué no nos has mandado por los fragmentos que posee el patético grupo de Inuyasha?- cuestionó molesta, tenían mucho tiempo inactivos, y eso era algo que la aburría, incluso más que obedecer las órdenes de su creador.
Naraku sostuvo en sus manos el fragmento recuperado y sonrió malévolamente -aún no es el momento...- aseguró sin siquiera voltear a ver a la mujer de enigmáticos ojos carmín.
Kagura lo observó molesta, cómo deseaba poder matarlo y recuperar su libertad... lo detestaba y habían muchas cosas de Naraku que la intrigaban, ¿por qué si sabía que Kikyo estaba viva no acababa de una buena vez con ella?... todo es circo que hizo para regenerarse y sacar de su cuerpo lo que no necesitaba, permaneciendo escondido e incluso llamando de la muerte a ese escuadrón de guerreros, fue con el único propósito de acabar con esa mujer... ¿por qué no iba por ella?, él sabía lo débil que se encontraba... ella misma podía percibir su presencia, cuando antes, solo podían hacerlo cuando Kikyo lo deseaba...
-Como quieras...- dijo molesta y se giró para salir de ese lugar, odiaba los lugares encerrados y con poco espacio, sentía que se ahogaba, necesitaba aire y... libertad.
-No quiero que te les acerques... espera mis órdenes...- aclaró al mismo tiempo que unía el nuevo fragmento con el resto de la perla... la misma que estaba ya casi completa.
Kagura volteó a verlo de medio lado y no respondió... "algo se trae entre manos... además que gana con..."
-No te alejes... podría necesitarte- habló con voz gruesa e inesperadamente interrumpiendo sus pensamientos...
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Más que el destino
FanficKagome se había enamorado de Inuyasha prácticamente desde su llegada al Sengoku. Durante la batalla en el monte de las ánimas, es que ella descubre que sus sentimientos están muy lejos de ser correspondidos. Escuchar de la voz del peliplata que esta...
