-¿Qué... con... e-ellos?- la pregunta se escapó de sus labios, mientras observaba con temor a los seis hombres que la miraban algunos desinteresados, otro, en el caso de Renkotsu con molestia, y Mukotsu seguía viéndola con malicia, esperando por ella...
-Eso dije...- mencionó sencillamente el joven líder mientras se disponía a marchar.
-Pero no me puedes dejar aquí...- añadió mientras lo seguía - digo... con ellos - corrigió de inmediato.
-¿Y por qué no?- preguntó curioso mientras volteaba a verla -no querrás acompañarme... ¿o sí?- añadió lo último con un tono seductor, mientras la sujetaba por la barbilla y veía complacido el tenue sonrojo de la chica.
-P-por supuesto que no...- mencionó indignada, mientras se soltaba de su agarre ¿qué se creía?¿ir con él?¿por gusto? ¡claro que no!, aunque de verdad, le era mucho más grato que quedarse con ellos -...es solo... ¿qué no lo ves?- cuestionó mientras el moreno se giraba dispuesto a no seguir escuchando sus típicas quejas - ¡son asesinos!... no puedes dejarme con ellos- soltó esto, mirando al resto, con el miedo que le causaban.
-Yo también lo soy...- respondió fríamente y de inmediato, deteniendo su marcha... la veía molesto -...que no se te olvide... soy su líder... y peor que cualquiera de ellos- añadió en lo que a la azabache le pareció un tono amenazante, haciéndola retroceder ante su paso, hecho que el mercenario notó, sonriendo por ello -... pero descuida, ninguno se atreverá a tocarte mientras te necesite... esto solo es una pausa, tú y yo no hemos terminado... Jackotsu cuidará de ti- finalizó mientras se marchaba, dejando sola a Kagome en medio del bosque.
El camino que debía tomar, para hablar frente a frente con el terrateniente al que le estaban sirviendo no sería tan largo, pero ahora por culpa de esa estúpida chiquilla le parecería lo contrario... no supo por qué le molestó la forma despectiva en que sonaron sus palabras, a él poco le importaba lo que la gente pensara de ellos, es más; mientras más les temieran mejor se sentía, pues suponía estaban haciendo bien su trabajo y su fama se extendía... entonces ¿por qué?, bufó molesto mientras sacudía la cabeza - son solo estupideces...- mencionó e intentó convencerse de ello.
Kagome se mantenía recargada en uno de los árboles que bañaban el lugar, permanecía a una distancia prudente del grupo pues no se atrevía a acercarse, ni siquiera a hacerse notar... se centraba en sus pensamientos y calló en cuenta, de que apenas se había marchado el ojiazul y ella ya deseaba que regresara... y se convencía que era porque él era el que menos peligro le representaba, aunque sonase contrariamente a la realidad.
-Ey Kagome... ¿pero qué haces acá?- habló con su chillona voz el afeminado sujeto -... espero que no intentes escapar... porque me meterías en serios problemas con el hermano mayor...- añadió y soltó una risa poco discreta.
Kagome sonrió nerviosa, ni siquiera se atrevería a intentarlo, pues sabía que más de uno de ellos sería capaz de matarla y justificarse con su intento de huida -y dime... ¿llevas mucho formando parte del grupo?- se animó a preguntar observando al despreocupado sujeto sentarse frente a ella, Jackotsu no parecía tan malo en ese momento, pero sabía bien de las atrocidades que era capaz de hacer...
-Mmm...- mencionó llevándose un dedo a la boca y observando hacia arriba, intentando recordar - ...pues todos juntos, no mucho tiempo, aunque nos hemos adaptado bien...- añadió riendo socarronamente -... y bueno, con Banky, mucho más...
-¿A sí?
-Sí... de hecho prácticamente crecimos juntos...
-¿Son... familia?- se animó a preguntar, pues todavía no entendía como jóvenes como ellos pudieron llegar a convertirse en lo que eran...
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Más que el destino
Fiksi PenggemarKagome se había enamorado de Inuyasha prácticamente desde su llegada al Sengoku. Durante la batalla en el monte de las ánimas, es que ella descubre que sus sentimientos están muy lejos de ser correspondidos. Escuchar de la voz del peliplata que esta...
