Capítulo 1 | Martin's Buildings

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- Sigo sin entenderlo, mamá; no entiendo por qué me estás haciendo esto - inquirí en un tono de voz bajo, harta ya de gritar.

-  Es lo mejor para ti, Sara.

Me quedé unos segundos en silencio, pensando en la mejor manera de responder, sin embargo, cualquier respuesta resultaría inútil. La extraña habilidad de mi madre para conseguir tener siempre la razón era imbatible.

Suspiré.

- Sabes que esto me gusta tan poco como a ti, quizá menos, pero si quiero que te centres y te alejes de malas compañías tengo que alejarte de donde ellos se encuentran.- Dijo mientras mantenía las manos firmes sobre el volante.

Me dediqué a observar el paso de las calles por la ventanilla del coche. Intenté imaginar que la situación era completamente al revés, que no me estaba marchando de casa, si no volviendo y que, a la vez, me alejaba de un lugar nuevo en el cual tendría que empezar de cero. Reconstruir mi vida, así lo llama mi madre; ella dice que el cambio de ciudad se basa en mi bienestar y en el porvenir de mi futuro, en cambio el verdadero motivo es debido al ascenso de mi madre en la empresa. En ese sentido siempre ha sido muy egoísta, no piensa en las consecuencias de sus actos sobre los demás, pero me he acostumbrado a convivir con su actitud... más o menos.

Para intentar amenizar un poco la espera me dedicaba a juguetear con el collar dorado que llevaba puesto, luego empecé a colocarme bien el crop top blanco, aunque ya estuviese bien colocado. La desesperación era tal que comencé a enrollarme un mechón del cabello en el dedo durante media hora, o más. Si por mí fuera ahora mismo estaría hablando con mis amigos por Whatsapp, pero mi madre y su altruismo (nótese la ironía) han decidido castigarme sin móvil una semana, llevo cinco días y nunca ninguna espera se me había hecho tan eterna. Realmente el motivo del castigo es bastante estúpido, ninguna madre moderna hubiese castigado a su hija después de haberla visto enrollarse con un chico en el sofá de casa... imagino. ¡No es para tanto!, seguro que ella lo habrá hecho miles de veces cuando tenía mi edad.

- Es aquí - la escuché decir. Alcé la vista para divisar un enorme edificio gris metálico, lleno de cristaleras por doquier con una "m" gigantesca situada en lo más alto del mismo. - Coge tus cosas y espérame dentro, yo aparcaré el coche en el garaje.

Salí y fui a abrir el maletero, saqué mi maleta y mi mochila, cerré y me quedé mirando hacia el edificio, no sabía que hacer. Realmente estaba ocurriendo, nos estábamos mudando, no era capaz de comprenderlo hasta que de repente me veo aquí plantada, a punto de entrar en mi nueva casa y luego, ¿qué?, ¿qué se supone que debo hacer? Lo lógico, imagino, es intentar hacer amigos en el instituto en el que me hayan metido, sacar buenas notas y convertirme en una chica decente. Creo que hay demasiadas esperanzas depositadas en ese propósito.

Nothing → l.pHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora