Capítulo 17 | Necesito estar segura de ti

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NOTA DE AUTORA: ¡Hola a todas! Aviso de que cambio el método de subida de capítulos nuevos, ya que hemos cumplido el anterior de las 100 lecturas por capítulo con excelentes resultados y la verdad que estoy más que contenta. Ahora subiré capítulo cada vez que haya al menos 5 comentarios en cada capítulo nuevo. ¿Os parece? ¡Vamos a intentarlo! Un beso, lectoras... y como siempre, ¡nos leemos!

La cara de Elizabeth no expresaba otra cosa sino sorpresa, tenía los ojos completamente abiertos y se había tapado la boca para ahogar un grito, el cual salió de todas formas.

—¡¿Eso es en serio?!— Volvió a chillar, puse los ojos en blanco y suspiré.

—Sí, pero no se lo puedes decir a nadie... creo.

—¿Y eso?

—Es que me da que la cosa no va a pasar de ahí, de un beso y punto— agaché la cabeza al saber que lo que decía era cierto.

—A ver... ¿le besaste tú, te besó él o fuísteis los dos?— Preguntó con los ojos entreabiertos.

Me puse a recordar el momento y comencé a notar como se me erizaba la piel; sus labios suaves rozando los míos con ganas, con pasión. Mis manos entrelazadas sobre su fino cabello rapado apretándolo con brusquedad... Vale, no me estoy concentrando, volvamos más atrás, cuando todos meten a Eli en el taxi, yo veo a Liam algo apartado y me acerco, entonces él me puso su chaqueta encima y me besó.

—Fue él— respondí.

Elizabeth pegó saltos sobre la cama mientras gritaba y reía, yo la miraba algo desconcertada sin entender absolutamente nada de lo que ocurría.

—¡Quiere salir contigo!— Gritó y yo no creía en lo absoluto lo que decía —Él nunca va buscando a las tías, son ellas siempre las que van detrás de él y nunca se interesa en buscarles el beso, porque sabe que ellas lo están deseando.

—Eso suena bastante ególatra por su parte, aunque debería saberlo ya.

—¡Qué no! ¡Qué te calles!— Gritaba de nuevo.

—Eli, creo que estamos sacando conclusiones más que precipitadas, solo ha sido un beso, y estábamos bebiendo, no creo ni que lo haya hecho por voluntad propia— le expliqué.

—Hazme caso. Le gustas, quiere algo contigo, seguro.

Guardé silencio unos segundos reflexionando sobre el tema.

—Igual yo no quiero nada con él— dije y Elizabeth paró en seco, dejó de pegar brincos y su entusiasmo quedó reducido a una expresión de frustración.

—¿Qué dices?— Dijo pausadamente.

—Pues eso, que igual yo no quiero nada con él— repetí tratando de sonar lógica y elocuente. —Prefiero ser realista, desde que llegué al instituto él ha sido bastante cambiante conmigo, su humor variaba dependiendo de las circunstancias que se dieran en el momento y yo no puedo tener una relación seria con alguien que podría dejarme por cualquier tontería. No quiero... no quiero llegar a enamorarme de él y que luego me deje porque se ha dado cuenta de que él no siente lo mismo.

Elizabeth me miró pensativa, imagino que trataba de llegar a un argumento con el que responderme.

—Mi opinión es la siguiente: creo que esto que me acabas de decir no te lo acabas de inventar sobre la marcha. Creo que llevas tiempo pensando en la posibilidad de tener algo con Liam y creo también que te equivocas totalmente en tus conclusiones. Dale una oportunidad, Sara.

—¿Darle una oportunidad para qué? ¿Para que me falle como todos esperan que lo haga?

—Ese es tu problema; piensas antes en la opinión de los demás que en la tuya propia, que es la que cuenta de verdad.

                                   (***)

Había pasado el fin de semana y me encontraba en clase de Matemáticas realizando uno de los exámenes más difíciles de mi vida, solo me quedaba una última pregunta que responder, pero el incesante sonido de las teclas de las calculadoras me impedía pensar con claridad. Solo era una pregunta, así que la dejé sin responder. Me levanté de mi asiento para llevar la hoja a la mesa del profesor, al darme la vuelta noté una intensa mirada fija en mí; la mirada de Liam, la cual apartó al instante, aunque continuaba mirándome de reojo, pensando que no me daba cuenta. Tomé asiento de nuevo y recogí mi material, la clase estaba a punto de acabar y quería salir antes que nadie de aquí.

Liam parecía muy concentrado, no paraba de realizar operaciones en una hoja en sucio que movía de manera bastante exagerada alrededor de toda la mesa verde de madera. No pude evitar reír un poco, aunque traté de disimularlo. Su actitud infantil a veces era adorable tenía que admitir.

La campana sonó y en ese mismo instante salí disparada por la puerta hasta salir del edificio principal para dirigirme al segundo pabellón, donde se encontraba mi clase. Por el camino me encontré con el jardín en el que Liam me entretuvo el primer día, no pude evitar recordar como me tumbó encima de él mientras me impedía llegar a clase. 

En eso noté como alguien me agarraba del brazo y me llevaba a una zona apartada del campus, vi que era Liam y maldije por dentro ya que no quería hablar con él de absolutamente nada. Nos llevó hasta un arco algo oscuro y privado. Paramos en seco y se me quedó mirando nervioso, con las manos sobre su cintura.

—Bueno... ¿qué tal?— Preguntó rápidamente.

—Em, muy bien... ¿y tú?— Traté de seguirle el rollo.

—Oh, vamos, ambos sabemos de lo que queremos hablar, Sara— bufó llevándose las manos a la cara mientras se sentaba en un pequeño banco de piedra.

Sabía a la perfección de lo que quería hablar, pero yo no quería hacerlo, me resultaba incómodo.

—Bueno, pues tú dirás— le dije sentándome a su lado.

—Es que no sé qué decir, ese es el problema, no sé que me pasa contigo.

—Pues si no lo sabes tú...

—No estoy bromeando, esto es serio— dijo tomando mi mano derecha, sentí escalofríos y una extraña sensación en el estómago, esa que solo él era capaz de provocar. —Contigo todo es diferente... Tú eres diferente... diferente de todas las demás.

Parecía que me estaba hablando en serio y que no me estaba tomando el pelo como de costumbre, así que le dediqué toda mi atención asegurándome de escuchar con detalle cada palabra que dijese.

—Nos conocemos de hace muy poco, pero lo que sea que siento, sea lo que sea, es... más fuerte que yo, y solo he necesitado dos días para darme cuenta de que contigo todo es... diferente.

—Entiendo... soy diferente— repetí entre risas.

—¡Exacto!— Exclamó. —Yo nunca he hablado sobre lo que siento con nadie, y menos con una chica, nunca lo he necesitado, pero ahora creo que sí, que es mejor aclarar las cosas, no quiero... precipitarme en nada.

—Liam...— le interrumpí— debo serte sincera, y la verdad es que... sí, yo también siento cosas por ti, pero no sé de qué se trata, no sé absolutamente nada y si creo que entiendo por dónde quieres ir, necesito tiempo, mucho tiempo para pensar lo que quiero en mi vida y estar segura.

—¿Segura de qué?

Respiré profundamente y le miré a los ojos.

—Segura de ti.

Nothing → l.pHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora