Capítulo 10 | Después de clase

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NOTA DE AUTORA: ¡Hola a todas! Estoy contenta de ver que la historia va gustando y comentáis y votáis. Siento que estos últimos capítulos hayan sido algo cortos, pero entre las clases y demás asuntos personales se me ha hecho difícil encontrar el momento indicado para escribir, aunque prometo que trataré de hacer los capítulos algo más largos. Recuerda, si te gusta la historia compártela con otros que también la puedan disfrutar. ¡Nos leemos!

Tras una larga y reconfortante ducha conseguí quitarme de encima el mal humor que llevaba encima, las clases se me hacían algo cuesta arriba y en gran parte era culpa de Liam. Me vestí y me senté en el sofá mientras me dedicaba a hablar con Rebeca y Elizabeth por un grupo de WhatsApp. Mi madre no tardó mucho en aparecer y empezar a hacerme enfadar..., que si levanta las piernas, que si no debería estar tanto tiempo en el móvil, que si había estudiado y más rollos que suele soltarme cuando tiene un mal día y no tiene más personas a las que molestar. Cogí los cascos de música y subí el volumen al máximo, tratando de no escuchar nada de lo que me decía, claro que ella no se quedaría tranquila hasta que no me los quitase y empezase a echarme la bulla, y así lo hizo.

—¿Es que me vas a ignorar cada vez que te vaya a hablar?— Dijo pegando voces.

Suspiré intentando calmarme; cerré los ojos, conté hasta diez y los volví a abrir, pero ahí seguía ella, gritando como una poseída. Ya ni siquiera entendía lo que me decía, solo era consciente de que gritaba, de que gritaba mucho.

Me levanté del sofá y me dirigí al comedor, me senté en una silla y volví a sacar el móvil retomando la conversación con Elizabeth y Rebeca, aunque no me enteraba mucho de lo que hablaban, Elizabeth mencionaba mucho a Niall y Rebeca sencillamente ponía alguna que otra cara. Dejé el iPhone en la mesa y fui a la nevera, cogí una ensalada de pasta que había hecho mi madre para la cena, pero por lo visto no se la comió. Mi móvil comenzó a sonar, dejé el plato en la mesa y vi el mensaje de Rebeca.

—¿Cómo llevas el trabajo, Sara?

Fruncí el ceño al leer la pregunta de Rebeca.

—¿Qué trabajo?— tecleé en la pantalla.

Sonó un zumbido.

—El de economía, el que tienes que hacer con Liam.

¿Qué? ¿A qué se refería? ¿Un trabajo de economía con Liam? ¿Cuándo ha ocurrido eso? Que yo sepa no hay ningún trabajo de economía, y menos que lo tenga que hacer con Liam.

De nuevo otro zumbido.

—Seguro que estabas distraída. Verás, tienes que hacer un trabajo sobre el actual sistema económico en España y luego tenéis que escoger el de otro país fuera de Europa y exponerlo en clase.

Vale, al menos ya sé lo que tengo que hacer, pero no me hace ninguna gracia con quien lo tengo que hacer. ¿Me habrá mirado un tuerto y por eso tengo tan mala suerte?

Apagué el móvil y lo dejé en la mesa. Una vez que terminé de comer dejé el plato en la encimera y fui a mi cuarto a abrir el libro de economía, cogí mi portátil y empecé a buscar lo que me dijo Rebeca, prefería hacer el trabajo sola y que Liam se llevase la nota a hacerlo con él. Por otro lado, él no estaba tomando apuntes de la clase, seguro que no tiene ni idea de lo que hay que hacer.

Cogí los datos que creí más importantes y los puse en un documento en sucio de Word, copié y pegué algún que otro archivo y empecé a pensar la manera de esquematizarlo todo para la exposición, que según me dijo Rebeca era dentro de dos días. Tenía que ser algo sencillo para que la clase lo comprendiése, aunque también se tenía que ver trabajado ya que nuestro profesor de economía, el Señor North, era bastante maniático. Expliqué todo con lenguaje bastante preciso para que se entendiése, de momento iba bien, pero de pronto ya no tenía ganas de seguir haciendo el trabajo, más bien tenía bastante sueño. Me quedé mirando la pantalla unos segundos y reaccioné, guardé el trabajo y apagué el ordenador. De pronto mi móvil sonó, corrí al comedor a buscarlo, era una llamada de un número que no tenía guardado.

—¿Diga?— Pregunté.

—Sara, soy Liam.

No puede ser, genial, ya no bastaba con aguantarlo en clase, ahora también tiene que ser por teléfono.

—Ah, tú, ¿qué?— Dije muy seca.

—Sí, yo, verás, tenemos un trabajo de economía que hacer, no sé si te acuerdas.

—Claro que me acuerdo... lo tenía apuntado— mentí.

—Seguro... pues quería saber cuando quedaríamos para hacerlo— su voz por teléfono sonaba bastante ronca, muy masculina.

—¿Quedar? No creo que haga falta, yo ya lo estaba haciendo, podemos decir que tú también lo hiciste y ya— traté de persuadirle y así evitar quedar con él, era lo último que me apetecía.

—Sí, claro, y cuando expongas tu mierda de trabajo la culpa me cae a mí, no, no, quedamos mañana y lo hacemos.

¿Podría algún día este tío dejar de ser tan borde? ¿Y podría también dejar de decir "lo hacemos"?, resulta que soy muy malpensada.

—¿Dónde?— Dije suspirando profundamente.

—Mañana en mi casa, cuando salgamos de clase te vienes directamente.

Colgué la llamada y fui a mi habitación a intentar asimilar lo ocurrido, o mejor dicho, lo que iba a ocurrir; ir a casa de Liam y hacer un trabajo. Desastre, no se me ocurre otra palabra, dos personas que no se soportan juntas bajo un mismo techo teniendo que aguantar un par de horas, no es justo.

                                                              ***

Al sonar el despertador en lo único que podía pensar era en tener que ir a casa de Liam Payne después de las clases, era como una pesadilla constante, de esas de las que no te puedes levantar.

Abrí el armario y la gran pregunta de cada día se hizo prominente: ¿qué me pongo hoy? Ya que no solo iba a ir a clases, opté por un pantalón de tiro alto negro y un top blanco, todo eso con mi collar favorito de oro y unas Vans blancas. 

—¿Estás lista?— preguntó mi madre en lo que yo cogía la mochila.

—Todavía no, aún tengo que asimilarlo.

—¿Asimilar qué? ¿De qué hablas? Anda, tira que vas a llegar tarde.

Mi madre me empujó hacia la salida, me metí en el coche y arrancamos.

Podía hacerme la enferma y quedarme en casa... bueno, no, ya no, ya era muy tarde para volver atrás. Hoy sí o sí iba a ir a casa de Liam Payne.

                                                                                                          

Nothing → l.pHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora