Capítulo 3 | Se llama Liam

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NOTA DE AUTORA: ¡Buenas a todos! Quería aprovechar la ocasión para disculparme por los capítulos anteriores, que sé que han sido algo largos y algo aburridos, pero necesarios para sentar unas bases en la novela. Ahora sin más os dejo con el tercer capítulo. ¡Nos leemos!

Había conseguido entrar al instituto sin caerme o tropezarme con algún escalón, bien, eso quiere decir que empiezo a calmarme y que mis instintos de torpeza profesional no van a hacer acto de presencia, al menos no por ahora.

Madre mía, el frío que hace aquí me tiene el cuerpo tullido por completo, si es que solo yo soy capaz de ponerme unos shorts en pleno invierno, y encima son bastante cortos y las miradas de algunos chicos son algo penetrantes a la par que indiscretas. ¿Es que acaso llevo puesta una pancarta en el trasero que dice "mire, por favor, no se corte"? Y ni siquiera son guapos, son tíos que en su vida han estado a menos de tres metros de una chica, los chicos guapos me miran con el ceño fruncido y comentan en voz baja. Es bastante incómodo, esto de ser la nueva es un completo asco, observas como todos hablan con todos y mientras tanto asolada en una esquina esperando a que pase la multitud de gente. Mientras espero, decido apoyarme contra una de las puertas del pasillo y me descuelgo la mochila de los hombros, saco el cartapacio a rayas rosa y blanco y mi estuche, cierro la mochila y antes de volvermela a colgar a la espalda noto como la puerta se abre bruscamente y me empuja hacia delante, tropiezo y caigo de rodillas al suelo, al igual que el cartapacio y el estuche.

—Vaya, perdón— escuché decir a un chico, entre risas con varios más.

—Tranquilo, no te molestes en ayudarme...— comenté irónicamente.

Alcé la vista y observé a un chico moreno con el pelo corto acomodado hacia arriba y rapado por los lados. Era bastante guapo.

—Tranquila, no pensaba hacerlo.

Bastante guapo y bastante imbécil, cabe añadir.

—Idiota...— susurré recogiendo mis cosas, el chico pareció haberme escuchado; se volteó, me miró y sonrió, acto seguido se marchó, como si nada hubiese pasado. Vaya, tenía una sonrisa enternecedora... ¿por qué todos los chicos guapos son los más bordes? Los chicos de Tumblr son todos adorables y guapos, ¿dónde diablos se meten esos?

Sonó el timbre justo cuando estaba a punto de entrar a filosofía, toqué y abrí la puerta, un hombre canoso, enchaquetado y con mirada severa me observó con desdén.

—Llega tarde.

—Es que verá, tuve un problema antes, en el pasillo y...

—Siéntese.— Me interrumpió y empezó la clase. 

No hice mucho caso del amargado profesor y busqué un sitio en el que sentarme. Todos los asientos estaban ocupados y yo me ponía más nerviosa por segundo, ¿iba a tener qué sentarme en el suelo? De pronto, vi como una mano me hacía una señal, suspiré de alivio al ver que me estaban ofreciendo una silla. Una chica de pelo negro y largo era la que me hacía las señas, era bastante guapa, con los rasgos muy definidos. Me acerqué hasta donde ella se encontraba y me senté en la silla que había a su lado.

—Gracias, no sabía dónde sentarme— le dije agradecida.

—Me lo imaginé— me respondió. —Soy Rebeca.— Dijo sonriendo.

—Sara.— Respondí abriendo el cartapacio.

Prácticamente me dediqué a apuntar la mayoría de cosas que escribía el profesor en la pizarra, el cual se presentó marcando paquete desde el primer día; todo va a ser muy difícil, hay que esforzarse mucho, si no estudiamos diariamente suspenderemos... El típico primer discurso de principio de curso.

Las dos clases siguientes, economía y lengua, fueron algo más llevaderas y menos aburridas que filosofía, aunque la profesora de economía tenía cierta tendencia a bañar a las dos primeras filas de la clase, suerte que Rebeca y yo escogimos sentarnos al final. Esta chica es bastante simpática, me estaba cayendo muy buen, prácticamente tenemos los mismos gustos, lo sé por lo que hemos hablado durante las clases. El estilo de música es bastante similar, y a las dos nos encanta la ropa, cabe añadir que ella se viste bastante bien, vino a clases con una blusa sin mangas color salmón y unos jeans azul oscuro, en definitiva, es la típica chica guapísima que va dando envidia por donde pasa.

Sonó la campana; hora del recreo. Guardé mis cosas en la mochila y fui hasta mi clase, que según me contó Rebeca, se encontraba en el edificio de detrás del que nos encontrábamos, por lo visto el instituto está formado por cuatro edificios, seguramente me perderé más de una vez.

Llegamos a la clase tras unos diez minutos de trayecto, no sabía que los institutos públicos pudieran ser tan grandes, debería estar prohibido. Lo que he caminado hoy no lo he caminado en toda mi vida, eso me había quedado claro, y también me había quedado claro que todos los días iba a tener que caminar hasta que las zuelas de los zapatos terminen destrozadas, por lo menos. Dejé mis cosas en la que ahora era mi mesa y salimos en dirección al patio, cerré la puerta y cuando me di la vuelta noté como chocaba contra alguien bastante musculoso. Me apoyé en la puerta de la clase para no caerme de nuevo, al igual que esta mañana.

—Ah, la chica torpe de esta mañana.— Escuché decir.

Me di cuenta que esa voz ya la había escuchado antes, no podía ser... Me fijé en el chico y sí, se trataba del mismo imbécil que me había empujado esta mañana.

—¿Chica torpe? ¿Perdón? Te recuerdo que fuiste tú quien me empujó.— Rechisté, algo alterada ya que no me apetecía volver a ver a este chico.

—Ah, sí, es verdad.— Dijo y se fue, tal cual. Igual que antes, como si nada hubiera ocurrido.

Rebeca se quedó algo apartada tratando de contener la risa, la verdad es que esta escena era bastante divertida para los que la veían desde fuera, pero para mí en absoluto. ¿Quién se había creído este chico?

—Este tío es imbécil, de verdad. Se cree que es... ¿quién se cree?

—Es uno de los "guays" de la clase— respondió ella.

—¿Cómo de la clase?

—Es de nuestra clase. Se llama Liam.

¿Iba a tener que aguantar a este tío durante todo el curso? Si ese era el caso no creo que vaya a tener mucha paciencia, a mí esta clase de tíos me ponen de lo más nerviosa, y como se ha visto, este Liam era todo un experto en sacarme de quicio.

Nothing → l.pHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora