Capítulo 5 | Buena chica

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Las clases habían terminado, por fin, siempre pensé que el primer día era una simple toma de contacto; las presentaciones, algunos discursos y el resto del tiempo estar sin hacer nada, veo que en bachiller eso cambia bastante.

Me encontraba ya en el coche, de camino a casa, durante el trayecto me dedicaba a hablar por Whatsapp con Rebeca, quien anteriormente me había dejado su número, y sí, ¡por fin mi madre me devolvió el iPhone! Tenía bastantes mensajes los cuales ahora no tenía muchas ganas de responder, la mayoría eran de mis amigos; me preguntaban como había empezado y si me gustaba mi nuevo apartamento, yo no sabía que decir, o mejor dicho, no sabía como mentir. Cerré las conversaciones y le pregunté a Rebeca si habían mandado deberes, y sí, un par de ellos había y yo que no me enteré de nada de lo explicado en ninguna clase me inventaré la tarea. Le pregunté a Rebeca si no le importaba venir a mi casa y ayudarme, me dijo que sin problemas... ¡todo solucionado!

Al llegar a casa fui a ver si mi habitación estaba presentable, y por suerte lo estaba, así que el tiempo que emplearía en ordenar y recoger todo lo podría reemplazar por una buena ducha para relajarme un poco. Fui al baño y me quité toda la ropa, me percaté en el espejo en que tenía algunas hojas en el pelo, seguramente de cuando Liam me tiró. Vaya, perfecto, seguramente iba por el instituto apestando a abono. Me lavé el pelo a conciencia para quitarme todas las hojas que pudiera tener y un par de ellas había; lo enjaboné, lo aclaré y repetí, así hasta que considerase que estaba lo suficientemente limpio. Terminé de ducharme y corrí a mi cuarto chorreando agua para cambiarme rápido, Rebeca me dijo que estaría en mi casa sobre las tres y media, son y cuarto. Cogí una blusa de encaje negro con una transparencia en las clavículas, luego unos jeans azul cielo y unas creepers. Me sequé el pelo sin pararme a fijarme si lo tenía enredado (era lo más seguro) y luego saqué las cosas de la mochila, fue entonces cuando sonó el portero.

—¿Diga?

—Soy Rebeca— la vi por la pantalla que tenía el portero, venía perfecta. Tengo una duda existencial respecto a Rebeca y es si tendrá algún armario que se renueva cada semana con lo último que ha salido de nueva temporada.

Sonó el timbre y me dirigí a abrir la puerta.

—¡Hola!— Me saludó alegremente.

—Hola, pasa.—  Le dije. —¡Mamá, ha venido una amiga, vamos a estudiar!— Grité.

—¡Sí, seguro que vais a estudiar!

Puse los ojos en blanco, Rebeca en cambio reía. 

Fuimos hasta mi cuarto y nos sentamos en la cama, ella sacó sus apuntes y me dijo que era lo que habían mandado de las asignaturas que teníamos en común, yo apunté y comenzamos con filosofía; era fácil y no tenía mucha complicación, se trataba de hacer una biografía sobre un tío con un nombre impronunciable. Luego pasamos a matemáticas, ella no era de mi clase, pero al estar en matemáticas B podía ayudarme sin problemas, se supone que sus matemáticas son las avanzadas, lo mío le resultará un paseo.

—Pues están todos los ejercicios bien hechos, Sara— dijo viendo detalladamente la libreta.

—Oh, esos no son. Esos son los que hicimos en clase, me los hizo Liam— le expliqué.

—¿Liam te los hizo?— Preguntó sorprendida. —Pensé que os llevabais fatal, además, él no acostumbra a ayudar a nadie, llevo desde 1º de la ESO con él y se suele aprovechar de las personas, no se molesta en ayudar a nadie.

—A mí no me lo pareció— fruncí el ceño.

—Solo le conoces de hace unas pocas horas, dale tiempo y te sorprenderás de como puede llegar a ser.

—No digo que sea bueno, ni queriendo, es que ni me lo imagino, solo digo... que igual con algunas personas es diferente.

—Falso— puntuó.

Rebeca parecía conocer muy bien a Liam y no le hacía mucha gracia que me hablara con él, aunque no lo hago, solamente me siento con él en mates, nada más eso. Aunque, por otra parte, me resulta curioso que me diga que no me fíe si solamente le conozco de hace unas horas, pero a ella también la conozco de hace unas horas.

—Puede ser— me limité a contestar.

—Puede ser no, lo es, a ver, en todo lo que llevo conociéndole he visto como se ha aprovechado de mil chicas, y muchas de ellas amigas mías, solamente para tirárselas. Apenas te conozco, pero me pareces una buena chica y a una chica como tú no le conviene juntarse con chicos como Liam.

"Buena chica", resulta gracioso escuchar esa frase al lado de mi nombre.

—Te sorprenderías de bastantes cosas que he hecho, y de las cuales no estoy orgullosa...

—Todos cometemos errores a veces, Sara, pero los de Liam no son simples errores... no te conviene.

Tras un silencio incómodo decidimos continuar con los deberes, la conversación tenía pinta de acabar en discusión, y Rebeca es muy buena amiga, creo que sencillamente se preocupa por mí y no quiere que ocurra nada malo. Además, no voy a dejarme engañar por una buena acción que haya hecho, en el día de hoy he visto como es Liam y no me interesa una persona así... aunque en el fondo me recuerde a mí.

Nothing → l.pHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora