Cuando terminamos todos los deberes y revisamos que estuviesen bien, Rebeca se despidió y se fue a su casa. Antes de salir por la puerta me dedicó una mirada preocupada, sabía a lo que se refería: no quería que me acercase a Liam. No era problema, nunca me ha caído bien.
—¡Adiós, Rebeca! Puedes volver cuando quieras— dijo mi madre con una sonrisa, despidiéndose.
—Gracias, señora Smith. Te veo mañana en clase, Sara.
Cerré la puerta y observé a mi madre, tenía el ceño fruncido.
—¿Señora?— Dijo con repugnancia.
Solté una breve risa y fui a mi cuarto, metí en la mochila los libros de las asignaturas que tocaban mañana y luego me dediqué a escuchar música mientras hablaba con mis amigos, quienes otra vez me preguntaban como estaba. Lo mejor era decirles que bien, que al menos no estaba sola en clases y que el instituto es grande y me gusta, pero ponerme a hablar con ellos implica recordar el pasado y echar de menos cosas que no debería. No quiero reconocerlo, pero mi madre tiene razón, mi antigua vida no tenía nada de bueno; peleas en clase, expulsiones y líos con las drogas... No es el ideal de hija que ella tenía en mente.
Escuché otra notificación del móvil, de nuevo eran ellos.
—Hola, chicos, ya sé que no os respondo desde que llegué a Madrid, lo siento, pero he estado bastante liada. Sí, aquí estoy bien y el instituto tiene un buen nivel; aquí estaré bien.— Me digné a responderles.
—¿Cuándo volverás?
Me quedé leyendo el mensaje, una y otra vez, buscando la mejor respuesta, pero era mejor ser sinceros y terminar rápido con todo esto.
—No vuelvo. Me quedo aquí. Para siempre.
Más mensajes comenzaron a entrar, pero decidí apagar el móvil, una rueda de prensa no era el plan que tenía pensado. No quiero volver, quiero empezar de cero aquí y ser por una vez la buena, la que no se mete en líos y a la que no se tienen que llevar a comisaría... al menos quiero intentarlo.
Levanté de la cama y me di una ducha rápida, luego fui a la cocina a prepararme la cena, una ensalada, no me apetecía comer mucho. Me puse la comida en un plato llano blanco y luego fui a la nevera a coger un refresco, me senté en el sofá grisáceo (era bastante cómodo) y encendí la televisión. Me quedé viendo Mtv hasta que me entro el sueño y fui a acostarme.
| Al día siguiente |
El despertador interrumpió mi sueño, haciéndome levantar de mal humor. Apagué la alarma del iPhone y fui a prepararme para ir a clase. Eran las ocho en punto, tenía una hora para pensar bien lo que ponerme, por suerte desde ayer ya lo dejé todo escogido; fui al escritorio blanco y cogí el jersey beige, unos pitillos azul celeste y unas botas de tacón beige. Me acomodé el pelo en una coleta alta y fui a desayunar unas galletas y un zumo. Una vez que las dos estábamos ya preparadas salimos de casa.
No había mucha gente en el instituto cuando llegamos, todavía quedaba media hora y habían unos pocos esperando por fuera y Rebeca por suerte estaba allí, junto a unos bancos al lado de la puerta. Salí del coche, cogí la mochila y fui hasta donde ella estaba.
—¿Todos los días piensas venir así de guapa?— dijo al verme.
—Creo que debería preguntártelo yo a ti, pero bueno, gracias— reí.
Estuve un tiempo sin saber qué decir, dejaba que Rebeca hablase y yo me dedicaba a asentir, todavía estaba en esa fase de "¿qué le digo?", poco sabíamos la una de la otra, pero se ve que ella se esforzaba en entablar conversación.
—¡Hola, Rebe!— Dijo una chica de cabello moreno y largo medio, con californianas, llevaba unas gafas violetas y un piercing en la nariz, era bastante guapa. Me levanté y entonces Rebeca nos presentó, ella se llamaba Elizabeth.
—Pensaba que no ibas a venir— dijo Rebeca.
—No te emociones, solo falté ayer porque era la presentación— respondió Elizabeth.
—Pues que sepas que desde ayer ya han mandado bastantes deberes y estamos hasta arriba de trabajos.
Yo asentí intentando ser partícipe de la covnersación.
—De hecho, ayer fui a casa de Sara a hacer los deberes.— Añadió pasándome la palabra, asentí de nuevo.
—Pensé que el primer día no haríamos nada, veía que amenazaban mucho con lo de los trabajos y todo eso y me lo tomé a risa— puntué.
Elizabeth se echó a reír.
En eso, vi como por detrás de las chicas llegaba Liam, con una camisa básica blanca y por encima una chaqueta negra de Varsity, con unos vaqueros y unas Vans negras. Mi impresión llegó cuando vi a Elizabeth irlo a saludar con un beso en la mejilla, se quedó allí hablando un rato con él entre risas y bromas.
—El problema que tiene Eli es que es muy sociable.— Me susurró Rebeca al oído.
Notaba como unas breves miradas de Liam caían sobre mí, y yo sin darme cuenta se las devolvía, aunque intentaba mantener la mirada al frente tratando de ser lo más fría posible con él, pero su interés por mí me resultaba curioso, tenía ganas de saber por qué me miraba, ¿a caso querría hablar conmigo? No sé qué demonios pretende, la mitad del día de ayer fue un borde y un idiota, y la otra mitad amable y divertido.
Continuaba mirándome, lo notaba y me incomodaba.
—Están abriendo las puertas, entremos a clase— dijo Rebeca, asentí y entré con ella.
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Nothing → l.p
FanfictionGanadora de 8 premios en los WBSA. Conoce la historia de Sara Smith, una joven de 17 años que viaja a Madrid huyendo de su pasado, tratando de esta forma enmendar antiguos errores y rehacer su vida comenzando desde cero en un nuevo instituto donde c...
