Capítulo 30 | Las sábanas te sientan bien

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Observarle dormir se había convertido ahora en una de mis actividades favoritas, llevaba haciéndolo alrededor de 20 minutos, tal vez un poco más. Estaba agotado, le habíamos cogido el gusto a esto de "aprovechar el tiempo", por así decirlo.

Esto realmente iba en serio, al menos para mí; acababa de perder la virginidad, cosa que para mí es algo muy importante. Considero haber hecho lo correcto, no siento que me haya equivocado. Ahora mismo estoy intentando encontrar en mi persona el cambio del que hablan, pero no lo hay, me siento exactamente igual, a diferencia de ese constante cosquilleo en mi estómago y mi enamoramiento aumentando en creces. Para mí ha sido especial y una de las mejores experiencias que he tenido en mi vida, quitando ese dolor inicial tan agudo.

Me levanto cogiendo la sábana blanca y enrollándome torpemente en ella, voy a la cocina a beber un pequeño vaso de agua y vuelvo a la habitación, por un momento me quedo en la puerta observando a Liam, su perfecto cuerpo tumbado sobre mi cama, es más de lo que podría desear ahora mismo. Si es que por muchas veces que lo miré no me canso, recorro cada parte de su piel desnuda una y otra vez. Cabe decir que sus tatuajes me ponen muchísimo, cada vez que recuerdo la forma tan bestial en la que poseía mi cuerpo y yo, ya sea de forma instintiva o por inercia, llevaba mis manos a sus tatuajes y los observaba oprimirse contra mí. 

De pronto, me veo sonriendo como una estúpida, escondiendo mi cara tras mi melena. No puedo pensar en lo ocurrido sin ruborizarme por completo.

Debería despertarle ya, en cualquier momento puede llegar mi madre y... no creo que sonría al ver esta escena.

Me acerqué a la cama y comencé a masajear su espalda intentando despertarle.

—Liam, venga, levántate— repetía varias veces, esperando que me hiciese caso.

Se quejó un par de veces y volvió a tumbarse, así que tiré de él hasta que finalmente abrió los ojos por completo.

—Eres pesadita, eh— dijo levantándose y posicionándose frente a mí, presionando mi cuerpo contra el suyo, el cual estaba escaso de ningún tipo de prenda de vestir.

—Si te apetece que te presente a mi madre de esta forma, pues ya ves tú— le dije mientras le daba pequeños besos alrededor de su boca.

Liam rió y me besó nuevamente, acto seguido me observó con su pícara sonrisa intacta.

—Nunca te he visto más guapa que hoy— susurró su masculina y potente voz.

—Lo mismo digo.

—Las sábanas te sientan bien. Bueno, alomejor estarías mejor sin ellas.

No sé por qué me río, pero sin embargo lo hago, hacía tiempo que no estaba así de bien con Liam, lo necesitaba.

—Pues ahora me tengo que vestir, ya sabes... la gente normal suele llevar ropa.

—Qué pena que no seamos normales— añadió antes de dejar caer la sábana que ocultaba mi desnudez y aprisionarme en sus brazos, para luego pegarme contra el armario y hacerme sentir su miembro crecer en mis piernas. Mordí mi labio inferior y aguanté un gemido más las ganas de dejarme hacer todo lo que él quisiese.

—Liam, voy a vestirme, ¿vale?— reí en voz baja, casi en un suspiro, y me separé de su cálido cuerpo. —Y tú también deberías.

—Qué mal— dijo recogiendo su ropa del suelo.

"No hace falta que lo digas, ahora mismo no querría hacer otra cosa, pero en vez de eso me resigno a mirarte con malicia" pensé, luego cogí algo sencillo para estar en casa: una camisa blanca bastante grande y mi tanga rojo favorito.

—Tendrías que dejar un par de camisas aquí— dejé caer mientras hacía la cama.

—O tú en mi casa, ahora que vivo solo puedes venir cuando quieras.

Dios, me emocioné solo de escucharlo, tan solo el pensar en un fin de semana entero nosotros dos solos me hizo casi saltar de la impotencia.

—Pues apareceré por ahí un día de estos— dije siendo sarcástica, aunque me apetecía mucho la verdad, de hecho ya estoy haciendo planes para el fin de semana.

                                                                   [...]

Le di un último e intenso beso antes de que saliese por la puerta, ese beso se vio seguido de otros cuatro y luego de otros dos, sentía que necesitaba más de él, cuando cerré la puerta quería que Liam volviese a entrar por ella, pero ya era tarde y me arriesgaba a que mi madre llegara y nos viese. 

En parte me siento algo mal, porque me pidió que no le volviese a mentir, pero siento que ha merecido la pena hacerlo, es que el día de hoy ha sido tan perfecto que cualquier excusa me vale para no sentirme mal por haber mentido de nuevo, y ella misma lo dijo, cuando era de mi edad mentía en cosas peores, así que no creo que pase nada por guardarme un pequeño secreto... En fin, excusas que se inventa una sobre la marcha.

Bueno, mi cuarto está igual de ordenado que lo estaba antes de que llegase Liam y no hay nada que indique que ha estado en casa, así que me quedo tranquila y decido cenar algo, mis tripas comenzaban a sonar. Opté por algo sencillo, un sandwich vegetal a modo de tentenpie y un zumo de frutas. En seguida terminé la cena, y no tenía nada que estudiar ni trabajos que hacer, así que me dediqué a quedarme en el sofá recordando una y otra vez los sucesos que acontecieron el día de hoy. Creía seguir notando sus manos en mis muslos y en mis caderas.

Un suspiro escapó de mi boca antes de que mi madre abriese la puerta y se sentase a mi lado.

—¿Día duro en el trabajo?— Pregunté por la forma en la que se dejó caer en el sofá.

—Cielo, son horas extras, no preguntes cosas obvias que traen consigo respuestas obvias.

—Vale, simpática— sonreí al responder.

—Vaya, pareces contenta, ¿algo que quieras contarme?

—No... ha sido un día tranquilo.

NOTA DE AUTORA: ¡HOLA A TODAS! Imagino que estaréis pensando que es bastante raro que os deje mi usual nota al final del capítulo, pues acostumbraos que a partir de ahora será al final de cada capítulo donde la ubique. Bien, espero que os haya gustado este cap, yo la verdad es que he disfrutado mucho escribiéndolo pensando en que os gustaría. Una cosa que quería comentaros es que nos vamos acercando cada vez más al final de la novela, ya que son 42 los capítulos que tendrá este tomo y vamos por el 30. Por cierrrrrrrrrrrto, me he dado cuenta de que los comentarios han bajado algo y no mentiré, acostumbrada a que me comenteis pues me lo he tomado algo a mal ya que no sé si es porque no os ha gustado el capítulo, pero bueno, whatever, yo os animo a que me dejéis vuestra opinión que yo la leeré encantada. Un besazo para todas, y como siempre... ¡Nos leemos!

Nothing → l.pHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora