NOTA DE AUTORA: ¡Hola a todos! Quería aprovechar para agradecer los primeros comentarios recibidos en anteriores capítulos, me animáis a continuar escribiendo con vuestro apoyo. Gracias. Ya sin más preámbulos os dejo con el cuarto capítulo. ¡Nos leemos!
Por fin las clases estaban a punto de acabar, quedaba únicamente una última hora que soportar, y digo soportar porque tener a Liam en clase es algo bastante tortuoso; es pesado, insolente y le da absolutamente igual todo. En tal sólo cuatro horas de clase me he dado cuenta de la clase de persona que es y por lo visto las normas no van mucho con él... ese es uno de los motivos por los que seguramente los profesores no paren de llamarle la atención.
A última hora por lo visto tocaba matemáticas. Dios mío, ¿me suicido ya o espero un poco más? Nunca se me han dado bien las matemáticas, para nada, y me esfuerzo bastante para conseguir de nota final un triste cinco. Saqué los libros y el cuaderno de mi mochila y fui hasta Rebeca.
—¿Vamos?
—¿Estás en ciencias?— preguntó Rebeca.
—No, en letras, ¿tú estás en letras no?, ¿lo estás?— Pregunté algo atemorizada.
—No, yo estoy en ciencias.
Me quedé blanca, tratando de asumir que iba a ir a la clase de matemáticas sola.
—¡¿Qué?! ¿Entonces voy a estar sola en matemáticas? ¿Y qué se supone que voy a hacer? No conozco a nadie.
—Vente conmigo— escuché decir a un chico. —Yo estoy en matemáticas A.
No puede ser, esto tiene que ser una broma. Giré para confirmar lo que ya me sospechaba, era Liam.
—¿Estoy a tiempo de cambiarme a ciencias?— pregunté irónicamente.
Liam tiró de mi brazo y me sacó del edificio en el que nos encontrábamos..., la verdad, era mi mejor opción, a parte de Rebeca es la única persona a la que conozco en esa clase, aunque me caiga fatal y sea un borde y un idiota.
Salimos del edificio en el que nos encontrábamos y llegamos al jardín que se encontraba en medio del primero y el segundo. Lo tenían bastante bien cuidado, muchos alumnos se quedaban sentados en el césped hablando o centrados en la materia que se encontrasen estudiando, me imagino que los que estudiaban eran los empollones, ya que acabamos de empezar el curso... o igual es que realmente el curso va a ser muy difícil.
De repente, Liam se detuvo y se sentó en el césped. Puse los ojos en blanco y suspiré.
—¿Qué haces?— Dije pausadamente — Vamos a llegar tarde, venga, levántate.
—Porque lleguemos un poco tarde no nos van a decir nada, es el primer día, relájate un poco— me dijo mientras se acomodaba más todavía, recostándose en la hierba y acomodando la cabeza en la mochila.
—¿Quieres hacer el favor de mover el culo? No me apetece que me etiqueten de tardona desde el primer día. O te levantas o me voy.
—Pues vete, seguro que tienes muchos amigos esperándote... sentados impacientemente, deseando que llegues.
Dios, era insoportable, ¿cómo se puede ser tan capullo? Solté las cosas y tiré bruscamente de su brazo para levantarle, pero Liam hizo fuerza y me tiró al suelo.
—¿Ves qué fácil? ¿A que ya estás más calmada?
—Eres un...
—Idiota, sí, lo sé, pero a este idiota no le apetece entrar todavía a clase, y este idiota es el único que conoces en la clase, así que...
—Así que yo cojo mis cosas y me voy, ahí te quedas— le interrumpí. Él rió brevemente y me vio marchar.
Conseguí llegar a la clase tras perderme por al menos seis pasillos, la profesora no había llegado y los alumnos se encontraban divididos en grupos riendo entre ellos. Me dediqué a buscar un asiento libre donde poder sentarme, vi uno al fondo de la clase y fui directa a él. Liam no tardó en llegar, me vio y se sentó a mi lado, no sin antes saludar a media clase. Dejó las cosas en la mesa y se quedó mirándome mientras se reía, lo cual me hizo enfadar.
La profesora llegó y comenzó desde que se sentó a comenzar con el temario; escribió mil operaciones en la pizarra de las cuales yo no me enteraba y mandó bastantes ejercicios para hacerlos en casa. Intentaba seguir el ritmo pero me parecía imposible, sin embargo Liam parecía enterarse de todo, ni siquiera lo veía esforzarse lo más mínimo, hacía los ejercicios en menos de un minuto. Quería preguntarle cómo demonios lo hacía, o pedirle que me ayudase, pero no, sabía que si lo hacía me lo estaría restregando durante bastante tiempo, así que lo intenté hacer sola. Por lo visto el número de intentos daba igual, la profesora venía a corregirlos y todos estaban mal, en cambio los de Liam estaban todos bien.
—Son ejercicios de repaso, no son tan difíciles—dijo.
—Para ti no serán tan difíciles, para mí demasiado.
—Déjame ver.— Dijo antes de coger la libreta, acto seguido se puso tachar varias cosas y escribir. Me entregó la libreta y la vi con los resultados correctos. —Ahora solo tienes que callarte y decir que los has hecho tú.
Liam continuó a lo suyo mientras yo me replanteaba lo siguiente: ¿puede ser una persona tan mala cómo la pintan y luego actuar de manera diferente? Es que por lo que me dijo Rebeca y por lo que yo misma he visto es bastante arisco y se ríe de todo el mundo, pero ahora mismo parece un chico normal, como el resto, aunque en el fondo tenía algo que lo hacía diferente. Tal vez se trate sencillamente de una apariencia, pero cual de las dos caras es la verdadera, ¿la buena o la mala?
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Nothing → l.p
FanfictionGanadora de 8 premios en los WBSA. Conoce la historia de Sara Smith, una joven de 17 años que viaja a Madrid huyendo de su pasado, tratando de esta forma enmendar antiguos errores y rehacer su vida comenzando desde cero en un nuevo instituto donde c...
