Capítulo 21.

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Su actitud me desconcierta

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Su actitud me desconcierta. Me salva, aveces me trata bien, me sigue o no me sigue, me acosa y luego se hace el frío conmigo. No lo entiendo. Recuerdo la vez que entró a mi casa y hablamos, donde le dije que no me hiciera daño, parecía que él no quería alejarse de mi cuerpo, pero no entiendo... Debo de estar loca para estar aquí acostada, mirando el techo, planteando posibles cosas que pasarían entre Balthasar y yo.

Me restregué los ojos violentamente. No entiendo que me pasa con el, es como si algo me llamara. Me siento tan afligida cuando estoy cerca de él, porque no puedo imaginarme algo entre nosotros. ¿Balthasar me gusta?. Ahora peiné mi cabello violentamente, obligando a esos pensamientos salir de mi cabeza.

¿Qué quiere él de mi?, ¿por qué no me deja salir?. Pero, ¿por qué sigo yo aquí?. Me senté en la cama, con la vista perdida.

Es hora.

Mire el reloj, 3:04 am, no tenía ni una pizca de sueño y pensaba en las posible salidas que habrían en esta casa. Miré por el balcon, analizando cada movimiento de ramas que hacían los árboles de aquel oscuro y espeso bosque.

Quisiera que mi vida fuera como antes, cuando no sabía nada de esto. Caminé hacia el armario, que se parecía al que conducía a Narnia. Sip, todo lo de aquí era muy antiguo, abrí las puertas y me encontré con mucha ropa, saqué un Jean que estaba colgado de una de las perchas, era un negro, lo subí por mis piernas y me quedó. Seguro esto es de Erika, me queda a la perfección . Ví unas botas carterpillar de mujer y me las puse y un t-shirt  liso, con una chaqueta encima. Tapé mi cabello rubio en un gorra, aunque varios mechones salían despeinados tapando mi frente, cuello y orejas. Miré el balcón, miré y miré, no me preocupaba saltar, solo me preocupa el ruido que haré. Suspiré y decidí colgarme de una de las maderas del balcón, evitando no caerme. Miré hacia abajo, empecé a balancearme de un lado a otro y me solté, cayendo de rodillas. No me afectó mucho, solo empecé a correr hacia el bosque, logré pasarlo. Corrí durante dos horas sin reposo, tenía una descarga en mis piernas increíble, mi resistencia era demasiado buena.

Al parecer los 'poderes' de los cazadores ya están floreciendo en mi y eso me alegra y me hace sentir muy bien. Frené al ver la carretera. Deben ser las 5: ¿? Am. Aún no ha amanecido y eso me alegra. Suspiré al ver un camión acercarse, ni siquiera sabía donde estaba. No sabía si estaba en Brooklyn o no. Empecé a saltar y a hacer señas como loca para que el conductor se diera cuenta de que había alguien esperando un aventón. Aunque alguien esperando un aventón, en medio de la mañana oscura suena aterrador, pero no soy alguien malo. Solo quiero salir de aquí.

El camión frenó muy lentamente pero lo hizo, alcé mi cabeza, había un hombre rechoncho y con cara de santa claus. Tenía una barba espesa blanca y su cara era gordita. Era adorable. Estaba bien vestido por el frío. Sonrió  al verme.

-¿perdida jovencita?.- preguntó. Sonreí y asentí, se había asomado por la ventana para ver quien era y al verme ahí, me invito a subir.

Subí muy fácilmente.

-tienes suerte de que pare, no acostumbro a subir personas desconocidas y menos pararme en la madrugada.- miré al frente mientra empezaba a conducir.

-mi auto se averió.- mentí. Me miró.

-que mala suerte.- asentí mirando mis piernas.

-¿le da miedo subir a personas?.- pregunté de acuerdo con lo que me dijo.

-pues cuando era joven, tuve una mala experiencia con eso. Dejé subir a alguien y ese alguien era una cosa rara.- junté mis cejas y volteé mi cara hacia él lentamente.- pero no me hagas mucho caso jovencita, no quiero que te asustes y saltes del camión.- rió . -algunos me dicen loco, otros solamente me dicen que quiero llamar la atención.- suspiró. Miré mis piernas. ¿Una cosa rara?.

-¿un vampiro?.- me atreví a preguntar, mirándolo, él me miró atónito.

-¿piensas que existen?.- preguntó sonriendo.

-he visto muchos.- sonreí sin mostrar los dientes. Abrió sus ojos.

-sabía que existían, ¡lo sabía!.- aplaudió,  junté mis cejas.- cuando ese chico me vió con esos ojos rojos, ¡lo sabía!.- volvió a sulfurarse.

-¿no estaba seguro?.- pregunté.

-le di un aventón a la cuidad, era de noche como ahora, subí a un chico, ni siquiera había preguntado cual era su excusa para que estuviera rondando en la noche por aquí. Era el invierno el 78, tenia unos 20 y manejaba un trailer con mucha madera. Lo senté a mi lado, parecía un chico bueno, ni siquiera lo miraba pero sentía su mirada punsante. Cuando lo miré, tenía unos ojos rojos intensos y se abalanzó contra mi, casi se vuelca el trailer con todo. Me dejó inconciente, desperté al otro día con una roncha espantosa, no sabía que creer. Empecé a investigar y me convencí que era un vampiro, lo había vísto, con mis propios  ojos. Todos me decían loco y tuve que dejar de hablar de eso, aunque la gente todavía me sigue llamando loco, gracias a eso.- miré el camino, ya estaba amaneciendo.

-¿y cómo sabe que yo no soy una?.- pregunté. Me miró y sonrió.

-cuando ese chico entró, sentí algo raro, sentí frialdad y muerte. Pero te veo y se que eres una buena persona, y si por ejemplo, lo eres, no me harás daño, por que siento que eres una buena persona.- sonrió, lo observé.

-¿tiene hijos?.- pregunté. Me miró y asintió.

-muchos hijos.- murmuró con voz alegre. Si se parecía mucho a santa.
Reí ante mi pensamiento.

-deben de estar muy felices  al tenerlo.- sonreí, él me sonrió de nuevo. Era un buen señor. La pasamos hablando de cosas sin sentido.

Transportaba pinos hacia el norte, ya que era casi navidad y los supermercados tenían que ponerse al día con la epoca. Me quedé dormida.

No sé por cuanto, pero sentí varios empujones suaves.

-jovencita.- me llamó la dulce voz del viejo.

-mhm.- me quejé abriendo los ojos.- ¿Qué paso?.- pregunté quitándome varios cabellos del rostro.

-llegamos.- lo miré raro, que yo recuerde no le dije nada sobre algún lugar. Miré a mi alrededor.

-¿a dónde?.- pregunté analizando cada esquina del aparcamiento. Abrí la boca al saber donde estaba. 

-Detroit.

-Detroit

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Opuestos  (Two Souls #1)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora