- No me mates - murmuré - No le he hecho nada a nadie.
- Será rápido, me han mandado y si no lo hago, me matarán a mí.
- No es justo, yo no he hecho nada malo, por lo menos explícame porqué.
- No te voy a decir nada, yo sólo cumplo órdenes.- rugió...
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Caminó lentamente por la sala, miré hacia atrás, el cuerpo del jefe estaba recostado del sofá, había sangre en su ropa, venía de su cuello.
-¿lo mataste?.- pregunté.
-debí hacerlo, pero no lo maté por ti, solo le dí un susto de muerte y mañana vamos a venir los dos a darle otro, ¿qué crees?.- preguntó, una sonrisa iba asomándose por sus labios. Tenía una dentadura hermosa, tragué saliva.
-no lo sé, por hoy quiero olvidarme de lo que pasó.- susurré. Este caminó hacia la puerta y alzó su pié dándole una patada fuerte esta cayó desbaratada hacia fuera. Como mierda.
Me depositó en su auto, sentía un mar de sensaciones, todas negativas. Pero cuando miraba a Balthasar sentía algo desconocido. Lo que no pretendo averiguar esta noche.
Entró al asiento del piloto y me miró.
-siento no llegar antes.- lo miré.
-llegaste, eso es lo bueno.- Suspiré. Una duda se infiltró en mi mente.- pero, ¿cómo sabes cuando estoy en peligro?.- pregunté. Me miró de reojo tranquilo, no le importó mi pregunta al parecer y eso de alguna forma me inquieta. No reaccionó negativamente, algo nuevo.
-lo presiento, es algo extraño, me dejo llevar y después termino encontrándote.- dobló hacia la derecha, entrando a la ciudad de Brooklyn.
-no sabes lo mucho que te lo agradezco Balthasar, me has librado de cosas feas.- me miró pero decidió callar. El silencio en el auto no era incómodo. Era pasivo. Tan pasivo que sentías que volabas.
Se aparcó en el estacionamiento y de inmediato nos miramos, sentía una rara opresión en el pecho, algo que me molestaba que me exigía hacer algo. Pero no sabia qué. Cogí mi bolso entre mi mano.
-Muchas gracias.- susurré, el solo asíntió sin hacer alguna mueca. Me desmonté del auto y fue como si cometiera un error. Suspiré y miré el auto mientras caminaba, pero miré el frente de nuevo. Cerré mis ojos por dos segundos calmando este nuevo sentimiento que abarca mi pecho, no sé como se llama pero molesta mucho.
Subí las escaleras pensativa, me sentía cansada y herida por dentro. He pasado tantas cosas que no sé por cual angustiarme primero. Me quité el saco y lo dejé en el perchero. Nikki no se encontraba, me había acordado de que era su primera cita con Nicholai. Me lo había contado. Solo que estaba tan ensimismada en mis problemas que no la escuché.
Estoy tan loca que ni caso le hago a mi amiga, me siento mal por ella también. Quiero morirme. No quería seguir viviendo esta vida, no quiero afrontar más problemas. No quiero tener más mala suerte. No más. Ya no más. Entré a la ducha y me dí un baño frío, destensando mi cuerpo y me puse unas bragas, un corpiño de tela suelta y un vestido todo ancho y corto, que tiene dos alas detrás pintadas de negro. Me solté el cabello y sali.
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