Capítulo 26.

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Benjamín quedó como nuevo

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Benjamín quedó como nuevo. Claro que los dejé un rato solos, a Benjamín no le gustó lo que dije, según él , es mentira y no podría estar más loca por decir algo así. Cosa que no le creo para nada.

Cuando se largó, no dudó en amenazarme que no le dijera a alguien la 'mentira' que acababa de decir. No puedo creer que Benjamín fuera tan absurdo, si te gusta, te gusta y ya. No se puede luchar contra ese sentimiento.

Me levanté muy feliz y con una energía increíble. Abrí los ojos, pero mi sonrisa se fue al ver que no estaba en mi cuarto. Era mucho ma grande y tenía muchas cosas... antiguas. La televisión no estaba y había muchos cuadros de retratos, de... Natasha. Junté mis cejas al tocarme, frunciendo el ceño.

Toqué mi pelo, que por alguna extraña razón era entre negro y marrón, era rizado, miré mis manos, era terriblemente pálida. Me levanté de un salto y miré un espejo alto, recostado de la pared, me mire ahí. Abrí mis ojos con sorpresa cuando ví el cuerpo de Natasha y el rostro de la misma... en mí.

Me toqué el cuerpo, no, la del reflejo no puedo ser yo. Me miré de nuevo. Era una clase de remolino de pensamientos que tenía en mi cabeza.

Tenía un largo vestido, pero al parecer era una pijama, unas chicas, vestidas muy extraño, entraron. Una llevaba una bandeja con desayuno y la otra, unos frascos con un contenido extraño.

-Buenos días princesa, ¿cómo amanecio?.- preguntó sin mirarme a los ojos. Sentía cierto temor de parte de ellas.

-feliz por que me casaré con Balthasar.- las palabras salieron de mi, como si no fuera yo que las dijera. Me miré al espejo sonriendo, eso tampoco lo hice yo. Corrí al baño.-no hay que esperar mas, no acepto errores, hoy tengo que estar mas radiante que nunca para mi futuro esposo.- demandé con mala cara, me empecé a desnudar sin pudor, quedando desnuda delante de las dos criadas. Las dos sin mirarme entraron y prepararon una tina enorme, sonreí al verla. Pero repito, nada de eso, lo hacía yo. Nada.

Entré, parecía muy confiada con mi cuerpo y mirandolo bien, era hermoso y la piel, se veía como la porcelana más cara. Suave. Hermosa.

Las dos chicas empezaron a ayudarme, lavando mi cabello y la otra masajeando mi cuello y hombros. Mientras disfrutaba de todo, pensaba en muchas cosas, la boda, pero no dejaba de pensar en un tal, Carlos. Un apuesto chico joven y castaño claro, de ojos azules y sonrisa inolvidable.

La puerta se abrió, abrí los ojos y mire, ahí se encontraba el hombre de mis pensamientos. Carlos, sonreí y me levanté aún desnuda y con espuma en el cabello. Caminé hacia él y lo besé, aún delante de las sirvientas.

-no puedo creer que te cases hoy.- susurró.

-te seguiré viendo, la boda sólo es por diversión, pero no dejaré de estar con otros hombres, eso no.- lo volví a besar de una forma inhumana.

La cosa fue subiendo de tono, miré a las sirvientas, quiénes miraban al piso avergozadas.

-déjenme sola, las llamo cuando las necesite, ¡fuera!.- y como locas salieron, dejándome sola con Carlos. Sonrió en mis labios y me besó de nuevo.

Opuestos  (Two Souls #1)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora