Capítulo 33.

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En realidad, no sabía ni que estaba despierta, estaba un poco sosa y asueñada.

Sentía unos brazos fuertes, abrazandome como si no hubiera un mañana, sonreí al saber lo que paso ayer. Dios.

El rubor subió hasta mis mejillas al recordarlo.

Me removí, pero sentí que se tenso por un momento.

-no te muevas.- susurró, me mantuve quieta.- quiero tenerte así un poco más.- mi corazón se derritió por completo.- quiero que esto no desaparezca tan pronto.- levanté mi cabeza.

-¿desaparecerá?.-pregunté confundida.

-no, es lo ultimo que quiero, que después de que diera el gran paso, vuelva hacia atrás.- pausó.- esto es lo mejor que me ha pasado en toda mi vida. Solo quiero sentir esto siempre, tu piel cerca de la mia, tu boca cerca de la mia. Todo lo tuyo, cerca de mi.- me acarició el cabello, lentamente, sus ojos transmitían algo extraño, pero no era malo. Eso no.- si te pierdo, creo que me volvería loco.- susurró. Acerqué mi mano a su cabello y acaricié un mechón que se paseaba en su frente.

-¿Cómo estás tan seguro?.- pregunté.

-porque nunca había sentido esto con nadie y nunca he sido así con nadie, tan cariñoso. Nunca me había importado nadie tanto como tú.- explicó y sonrió de repente.- toda las noches venía aquí, sin excepción a verte dormir.- abrí mis ojos.

-¡eres un acosador!.- reí, ente rió también.

-no, en serio.-río de nuevo.- aunque dijera cosas para alejarte de mi, sobre que no valías nada y eso. Cuando caías dormida, ahí entraba yo y me sentaba en tu cama, a observarte dormir, duraba ahí hasta que casi te despertabas.- abrí mis ojos.

-¿con Nikki aquí?.- pregunté.

-con Nikki aquí.- respondió.- desde que te ví, no pude dejar de mirarte en como hacías las cosas, con absoluta paciencia y ganas, todo por ganarte con tu propio esfuerzo tus cosas.- miró el techo.- cuando empezaste con Tanner, quería romperlo en pedazos porque estaba haciendo algo que yo quería hacer desde un principio contigo, desde que te ví. Te besaba y hacían el amor.- abrí los ojos.

-¿nos veías hacerlo?.- pregunté atónita.

-no podía sorportarlo, tenía que irme. No aguantaba ver a otro besandote.- me ruborizo ante sus palabras tan bonitas.-también me encantaba verte trabajar, eras el carisma en persona. Mostrabas tu mejor sonrisa aunque estuvieras cansada o molesta.- hizo gestos con su mano.- Cassidy, la cocinera, te odiaba. Lo veía en su mirada. Le gustabas a todos, menos a Benjamín, claro. Tenías locos a todos los del establecimiento y todos los clientes fijos, iban por ti, para que tú los atendieras. Observaba todo con ojo de halcón.- sonrió.- pero cuando decidí entrar con Nicholai, fue hermoso verte de cerca y verte enojada conmigo por mi comportamiento. Me la pasé sonriendo todo el día.- Suspiró.- pero en la noche de ese mismo día, todavía tenía la alianza con el príncipe vampiro. Sabía que ya te tenía y me mandó a matarte. Fui con Erika y Nicholai ese día, los tres nos paramos frente a ti, mientras dormías. No quería hacerte daño y antes de que lo hiciera, tú despertaste, gracias a Dios. Pero sabía que tenía que matarte, por que si no lo hacía yo, el príncipe vampiro, te venía a buscar y a matarte por su misma cuenta. Por eso decidí 'matarte' de la manera más lenta posible. Mordiéndote.- explicó.

Me quedé quieta escuchando todo lo que decía.

-te mordí varias noches, pero al ver que empezabas a enfermarte, no pude seguir. No podía verte así, de mal, tuve que parar y una de las razones de que traicionara al príncipe, fue mi familia. Pero la mayoría de la razón, por la que lo traicionara, era por ti. No me importaba enfrentarme a él, porque ya no quería más nada. Sólo a ti. Pero no me quería enamorar de ti, no me dí cuenta de que lo estaba ya, desde hace mucho tiempo. Te hice daño sentimentalmente, perdóname, pero siempre he sido un idiota. Un imbecil que no sabe lo que hace.

Todo lo que me contó me dejó pensativa. Aún no me he puesto a pensar, lo que me dijo ayer.

Lo conocí el día de la fiesta que quedé borracha. No me acuerdo ni mierda de ese día y más por el tiempo, se ha borrado todo lo que había pasado. Nunca había notado que Benjamín me cuidaba y este me vigilaba. Siempre estaban entre las sombras para que no me diera cuenta. Al parecer.

Cuando llegué a Brooklyn, con el dinero que me habían dejado mi madre y padre, terminé el año que me faltaba. En ese intituto, conocí a Nikki y a Tanner.

Me gradué, pero el dinero se agota demasiado rápido, no pude iniciar los estudios en la universidad y comencé a trabajar. Vivía en este mismo apartamento, pero alquilada y decidí trabajar duro para comprarlo. Durante dos años, me quemé las pestañas trabajando, pero por fin pude comprar mi apartamento.

Nikki se había ido del país, su madre era alcoholica y tenía una seria adiccion al bingo. Encontró a un viejo millonario italiano en un sitio de citas y no dudó en arrojarsele. Que suerte tiene, de un tiro es casi millonaria la tipa.

Y así mi vida ha pasado. Luchando y luchando. Y cuando vienes a ver lo que tienes, no tienes nada, porque luchaste tanto que luego, se aparecen tantas cosas, que hasta las ganas de seguir luchando se te quitan, ves que no vale la pena, por que sinceramente en este mundo, en realidad lo que no importa es eso. Es vivir la vida como se debe. Reír, gozar, brincar, hacer todo lo que te gusta.

Ahí es cuando te das cuenta de que las cosas no son las que imaginabas y te sientes ultrajada, inútil. Y sientes que has luchado por nada.

-te perdono Balthasar, pero no lo vuelvas a hacer, por favor.- susurré. Me acerqué a él y lo besé lentamente, pero sensual y apasionado.

Mierda. Este hombre si me gusta.

 Este hombre si me gusta

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Opuestos  (Two Souls #1)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora