Twenty eight

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No recuerdo habertelo dicho, pero esa había sido una de las cosas más emocionantes que había hecho.

La enfermera que me habías descrito al inicio casi nos encontraba en uno de los pasillos y debimos casi que volar antes de que nos notara.

Mi corazón latió de prisa esos minutos.

No sé si por sentir que lo que hacíamos era tan malo como un acto de vandalismo, o por estar tan cerca de nuevo de ti y esos ojos color océano.

Pero los nervios se olvidaron cuando logramos salir del hospital y lo que vino fueron enormes carcajadas, por parte de los dos.

Allí me pregunté que sería lo que seguía. ¿Ya debía irme?

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