Llegamos a la entrada del hospital.
Me preguntaste que si quería que me llevaras a algún lugar. Ya era de noche y podía ser peligroso. Yo negué y te sonríe. Hice un gesto despreocupado con las manos.
Tu mirada seria me decía que no te convencía. Y así fue.
— Inténtalo más — dijiste.
— Yo... la verdad... vivo a un par de cuadras de aquí — respondí.
Noté tu mirada sorprendida. Creo que era porque te habías dado cuenta que les había mentido.
Pero no me comentaste nada al respecto.
Lo agradecí.
Y me avergonzé.
Porque creí que en ese momento probablemente había terminado para ti como una mentirosa oportunista a la que no debieron ayudar.
ESTÁS LEYENDO
Un Último Recuerdo
ContoTodo fue tan rápido e intenso que algunas veces un lado de mi mente se preguntó si eso pasó en verdad. En cambio, el otro lado repitió con intensidad aquel dicho que un día alguien dijo sabiamente: Lo que rápido y fácil viene rápido y fá...
