Deseos

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Momento.

Me está pidiendo... ¿Qué?

Creo que he entendido mal. No me está pidiendo que me duche con él, ¿cierto?

-Yo... ya mismo vuelvo, te estaré esperando aquí afuera, puedes irte duchando...

-No... yo me refiero a que si puedes entrar conmigo-Señala el baño- Me siento mejor cuando te tengo cerca.

-Oh no... yo no...

-No entraras conmigo en la ducha, solo estarás adentro del cuarto de baño, conmigo.

-No creo que...

-Por favor- Me ruega con su voz y mirada y de manera instantánea mi boca contesta sin permiso.

-Está bien...

Abro los ojos como platos y de inmediato me alejo de él, rogando que no posea un don y sea capaz de dominarme.

-Estaré adentro y me duchare en cuanto llegues-Dice mientras cierra la puerta y me mira con confianza.

Literalmente salgo corriendo de mi habitación asustada y cierro de un portazo. Me recargo en la pared y trato de tranquilizarme, estoy segura que de latirme el corazón, este estaría desbocado. Sacudo la cabeza y echándome el cabello hacia atrás, camino hacia el cuarto de Nam.

Puedo sentir su presencia allí dentro y estoy a punto de tocar cuando la puerta se abre y este me tiende un pequeño montoncito de ropa.

-Creo que le quedaran, es alto y delgado.

-Gracias...-Contesto con sinceridad, solo con él a mi lado, podría sobrellevar esta situación.

-En un rato voy a verlos- Asiento con la cabeza y lentamente, casi sin avanzar, regreso a mi cuarto.

No entiendo cómo es que respondí tan rápidamente y sin ningún pensamiento, no entiendo cómo es que... paso... o sucedió.

Por favor...-ruego internamente- que la manipulación no sea su don especial... porque si no esto no podrá funcionar.

Abro la puerta con suma cautela y escucho pasos dentro del baño, me acerco a mi mesita de noche y de ella saco una bolsa con unas cosas que compre para él por si era necesario, dudo que quiera que su cabello huela a fresas y lavanda o usar el mismo bóxer de hoy... a menos que use tanga, que lo dudo.

Mi mano está temblando justo en el momento en que toco la puerta.

-¿P-puedo pasar?

-¡Sí!-Grita a pesar de que lo escucho con claridad.

Cierro los ojos y entro rápidamente, guiándome de manera instintiva, camino hasta encontrar el retrete.

-Toma-Tiendo al aire el champú masculino junto a un paquete de ropa interior que compro Nam por mí, mientras yo iba por el champú.

Siento el frio de sus manos tomar las mías y recoger aquellas cosas. No quiero abrir los ojos y encontrarlo desnudo frente a mí, me siento en la tapa del retrete con la ropa sobre mis piernas. Escucho la llave de la ducha y permanezco unos minutos más con los ojos cerrados hasta que puedo oler el champú.

Miro lentamente hasta mi costado, y agradezco haber escogido los muros de la ducha difuminados, solo se reconoce una silueta borrosa y no se entra en detalles. Paso una mano por mi cabello y uno que otro mechón rebelde cae sobre mi frente, sin embargo no cubre mis ojos y sin querer admiro su cuerpo.

CenturiesDonde viven las historias. Descúbrelo ahora