Alan
―Iremos a una fiesta en la noche - me había dicho, sin más.
Jos había dejado que me preparara en mi casa, y él volvería después.
Me miré en el espejo. Olvidé preguntarle si tenía que haberme vestido como un hombre formal. Como no quise cuestionar después, vestí como siempre lo hago. Agregué una chaqueta negra. Bajé a la sala y encontré a Freddy, acostado en el sofá, mirando televisión.
Logró deducir mi presencia y se incorporó, me analizó.
― ¿Tú a dónde vas tan arreglado? - inquirió. Reí.
―Una fiesta.
Frunció el ceño.
―Con Jos. ― aclaré. - Y no tendría que darte explicaciones.
Asintió, seguro.
―Por supuesto que sí. Vivo contigo y soy tu primo, ¿y si sales a prostituirte?
Carcajeé. ―La falta de empleo no implica necesariamente la prostitución.
― ¿Cuándo entrarás a trabajar? - continuó. - Algún día mis tíos dejarán de enviarte dinero, y...
Tragué saliva. Lo interrumpí.
― No me presiones, ¿bien?
Cambió su gesto a uno más serio.
―Alan...
Tocaron la puerta. Eran tres toquidos seguidos y otro más, medio segundo después. Era Jos.
Siempre me ha llamado la atención su manera de tocar la puerta. Todas las veces que lo he visto lo hace de la misma forma; con el mismo sonido, con la misma velocidad.
Fui hasta la entrada y abrí. Me recibió con una sonrisa amplia y luego un análisis de arriba abajo.
― ¿Tú siempre te ves bien, verdad? - me dijo. Aparté mi mirada, intentando contener un sonrojo.
―Mierda, José - gritó Alfredo, desde lejos. ― ¿No te cansas de ser tan jodidamente cursi todo el jodido tiempo?
Le lancé a mi primo una mirada de regaño. Él rodó los ojos y fue directo a la cocina, sin antes desearnos una buena salida.
Tomé a Jos de la mano y cerré la puerta tras de mí. Bajamos los tres escalones de la entrada y caminamos unos metros. Se detuvo en la orilla de la acera.
―Viajaremos en taxi - dijo. ― ¿Está bien?
Asentí sin dudar.
―Presté la camioneta a mi madre. Su coche está en reparación. - repuso.
―No te preocupes, Jos.
Después de una larga fila de coches con las luces encendidas que pasaron por la calle, apareció, por fin, un taxi disponible. Abordamos y mi opuesto indicó con claridad la ubicación de nuestro destino. Un movimiento de cabeza de parte del conductor y puso el carro en marcha.
― ¿Es en un bar? - le pregunté al ojimiel, él asintió, quitando su vista de la ventana.
―Recomendación de un amigo - dijo.
Sonreí.
Asomé mi cabeza por la ventana cuando la bajé, para que el viento se colara en el automóvil. Miré hacia afuera, y sentí el aire golpetear contra mi cabello. Era una buena vista. Al menos para mí. Estábamos arriba de un puente y podían verse los destellos de luz de las casas y autos de abajo. El cielo estaba oscuro, pero podían percibirse leves nubes blancas que adornaban el paisaje.
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abreacción. - jn
Fanfictionabreacción: "descarga emocional por medio de la cual un individuo se libera del recuerdo de un acontecimiento traumático".
